No importa cuánto digan los defensores de la privacidad sobre los riesgos de recopilar datos personales de las personas con fines publicitarios. El poder de los gigantes tecnológicos parece ser superior al respeto que debemos tener por la información confidencial de los demás, y más aún cuando gran parte del éxito de estas compañías se basa en este tipo de actividades indebidas.

Hemos visto cómo Facebook ha permitido que terceros accedan a los datos privados de millones de personas de su plataforma para crear publicidad política e influir en procesos democráticos, y también hemos visto a compañías como Amazon colaborar con el gobierno estadounidense a través de su tecnología invasiva de reconocimiento facial y el almacenamiento en la nube.

Ahora, Amazon ha decidido llevar estas prácticas anti-privacidad a su negocio base: el comercio electrónico. La compañía ha comenzado a ofrecer a sus usuarios un pago de US$ 10 si instalan una herramienta de comparación de compra que permite rastrear su actividad web. La medida forma parte del Prime Day, una campaña de 48 horas que comenzó el día de ayer, y que permite a los clientes obtener descuentos y ofertas en productos de alta categoría.

¿Cuánto vale tu privacidad?

Según Reuters, los usuarios que deseen recibir los US$ 10 deben instalar Amazon Assistant, un asistente de compras que realiza comparativas de precios cuando un producto se encuentra en varios sitios web distintos a Amazon.com. Evidentemente, los US$ 10 no serán cargados a su cuenta de banco, sino que representan un descuento en pedidos de al menos US$ 50 si Amazon Assistant se instala antes del Prime Day.

En declaraciones al medio, Bennett Cyphers, experto en privacidad de Electronic Frontier Foundation, afirmó:

Estos datos a menudo se usan para entrenar modelos de aprendizaje automático para lograr una mejor orientación de los anuncios (…) Pero en los Estados Unidos, realmente no hay restricciones sobre lo que puedes hacer con este tipo de datos.

Como hemos analizado en otras oportunidades, el respeto hacia la privacidad de los usuarios por parte de las grandes compañías de Silicon Valley, hace mucho tiempo dejó de ser una prioridad, y los principales responsables de esta realidad son los legisladores estadounidenses, quienes parecen tener el objetivo de beneficiar al gobierno en sus labores de vigilancia a través de estas compañías, en vez de ofrecer verdaderas alternativas de seguridad a los datos personales de cada ciudadano.