Groenlandia se suma a la lista de países que están sufriendo las consecuencias del calentamiento global y el derretimiento glaciar.

A lo largo de los fiordos de sus costas, se observan asentamientos arqueológicos con restos muy bien conservados de huesos humanos y animales, pelo, tejidos, maderas, pieles y cueros que datan de la época vikinga. Se trata de asentamientos nórdicos que fueron abandonados hace cientos de años aún por razones desconocidas.

Tristemente, los cambios de temperaturas resultantes del calentamiento global han reducido los días de heladas, y los microorganismos han encontrado un lugar más apto para proliferar justo en estos asentamientos, descomponiéndolos. Es probable que para el 2100, el 70 por ciento de esta materia orgánica no sea más que podredumbre, según revela una investigación publicada en la revista Scientific Reports recientemente.

Análisis de materia orgánica nórdica

A la izquierda, investigadores tomando muestras orgánicas del suelo cerca de Nuuk. A la derecha, un trozo de hueso tallado a mano. Fuente: Roberto Fortuna Museo Nacional de Dinamarca.

Jørgen Hollesen, investigador principal del Museo Nacional de Dinamarca, es el autor principal de este estudio, y ha señalado que la descomposición de los asentamientos ya se están observando cerca de Nuuk, la ciudad capital de Groenlandia.

“Aquí tenemos algunos sitios donde sabemos que encontraron muchos artefactos, muchos huesos, hace 40 años, pero hoy no nos queda mucho. Hubo huesos en algún momento, pero ahora es solo esta papilla de grano fino”.

Hollesen y sus colegas reunieron una gran cantidad de datos durante dos años por medio de estaciones meteorológicas automáticas ubicadas en cinco sitios arqueológicos en la región de Nuuk.

Aprovecharon este periodo para tomar decenas de muestras orgánicas de tierra de siete sitios diferentes ubicados desde el mar hacia el este hacia la capa de hielo interior, abarcando un total de 120 kilómetros.

Entre los sitios incluidos en la investigación, se encontraban los asentamientos nórdicos que existían aproximadamente entre los años 985 y 1350 después de Cristo, sitios de la cultura Saqqaq mucho más antiguos que datan de 2500 a 800 años antes de Cristo, la cultura Dorset, desde el año 300 antes de Cristo hasta 600 después de Cristo, y la cultura Thule, desde 1300 después de Cristo hasta nuestra época moderna.

En 30 años desaparecerá la materia orgánica hasta ahora conservada

Se realizaron pruebas muy diversas a las muestras que incluían la porosidad, capacidad de conducción de calor, así como la rapidez con la que se descomponía el material orgánico bajo diferentes condiciones de temperatura y humedad.

La información resultante se introdujo en un modelo computacional que se encargaría de predecir los cambios en el suelo que provocaría el derretimiento del permafrost (suelo congelado permanentemente).

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El resultado fue que un incremento de temperatura de 2.5 a 5 grados centígrados implicaría la descomposición de entre 30 y 70 por ciento de los materiales orgánicos presentes en el suelo, y basado en ello, el 35 por ciento de esta materia podría desaparecer en apenas 30 años.

¿La razón? Los investigadores explican que estas localidades se encontraban en el interior, donde los suelos eran secos, y el suelo seco facilita que los microbios obtengan más oxígeno, promoviendo así su actividad.

No podrá rescatarse todo en los próximos 30 años

Ante estos resultados, la comunidad científica interesada en conocer más sobre la época de los vikingos y las culturas relacionadas con ella tendría que realizar numerosas excavaciones en los próximos 30 años. Sin embargo, este es un objetivo muy poco realista.

Hollesen señala que aunque esto pudiera ser posible, se trata de demasiado material que no tendría un lugar donde residir en la actualidad, pues el calentamiento global no solo está afectando a Nuuk, sino también algunos lugares de Rusia, Canadá y Alaska en los Estados Unidos.

Por su parte, Douglas Bolender, un arqueólogo de la Universidad de Massachusetts en Boston que estudia la colonización de la época vikinga en el Atlántico Norte pero que no participó en la nueva investigación, señala a Groenlandia como un centro único de herencia vikinga que merece ser preservada.

Para Bolender estos materiales permiten conocer más aspectos de aquella sociedad que posiblemente no se puedan encontrar de otra manera, como por ejemplo, los textiles, la huella del trabajo de las mujeres.

“Cuando perdemos ciertos tipos de materiales, y especialmente los orgánicos, en realidad borramos la experiencia de ciertos tipos de personas. Las técnicas de vanguardia, como el análisis de ADN antiguo, también pueden revelar una gran cantidad de información sobre cómo las personas se mueven y se entremezclan. Ahora es una carrera contra el tiempo para llevar esas herramientas a los productos orgánicos de Groenlandia”.

Por ahora, la investigación se centrará en identificar las prioridades que se abordarán en los próximos años antes de que el nuevo hogar de los microbios destruyan toda la evidencia.

Referencia:

Predicting the loss of organic archaeological deposits at a regional scale in Greenlandg. https://www.nature.com/articles/s41598-019-45200-4

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