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En un nuevo episodio de invasiones a la privacidad por parte de los gigantes de la tecnología, Google ha reconocido que el personal de su empresa tiene acceso directo a las grabaciones de voz capturadas por los dispositivos que utilizan Google Assistant, su software de Inteligencia Artificial (IA).

A través de una publicación en su blog, la compañía de Alphabet confirmó un informe reciente donde se denunció la práctica anti-privacidad. En concreto, Google explicó que sus contratistas analizan las grabaciones de los usuarios para hacer que su asistente de voz tenga un mejor funcionamiento en diversos idiomas y acentos.

El día de ayer, la emisora VRT NWS publicó una investigación donde aseguró haber accedido al sistema de almacenamiento seguro de grabaciones de voz de Google Home y Google Assistant. En este sentido, la emisora encontró una gran cantidad de grabaciones capturadas de manera indebida, es decir, sin que los usuarios encendieran los dispositivos.

En respuesta a la investigación, Google se comprometió hoy a investigar las presuntas filtraciones de audio, y aseguró.

Nuestros equipos de Seguridad y Respuesta de Privacidad han sido activados en este tema, están investigando y tomaremos medidas (…) Estamos llevando a cabo una revisión completa de nuestra seguridad en este espacio para evitar que vuelva a ocurrir una conducta indebida como esta.

Un discurso repetido

Google aseguró que la contratación de terceros para analizar las grabaciones de voz era fundamental para mejorar los productos de la compañía, un argumento similar a la de otras compañías que utilizan gadgets y dispositivos inteligentes para obtener audio privado de los usuarios con fines publicitarios.

¿Es recomendable confiar ciegamente en algoritmos?

A principios de este mes, Amazon publicó una misiva en respuesta a los cuestionamientos del senador demócrata, Chris Coons, quien le exigió a la compañía que ofreciera detalles sobre su política de privacidad de datos con respecto a su asistente, Alexa. En ese momento, Amazon dijo que los usuarios podían eliminar las grabaciones de voz, sin embargo, los desarrolladores de terceros aún podían almacenar estos registros de forma indefinida.

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