Aunque suene gracioso, hay personas que hablan con las plantas mientras las riegan o les hacen mantenimiento. ¿Alguna vez te has preguntado si las plantas pueden entender a los humanos o algo en su entorno, o incluso si tienen emociones?

A principios del siglo XXI, empezó a manejarse la idea de que las plantas tienen cierto grado de conciencia y surgieron términos como la “neurobiología de las plantas” para estudiar el comportamiento de las plantas que para algunos era comparable con el de los animales.

Conviene recordar que las plantas no tienen cerebro, pero en esta época ya todos los que creían esta teoría debían saberlo. Y aunque de hecho no lo tienen, el intercambio de señales eléctricas entre sus tallos y hojas fue considerado similar a las interacciones eléctricas neuronales del cerebro, por lo que muchos empezaron a considerar la posibilidad de que estas tuvieran conciencia.

El término “neurobiología de las plantas” es errado

Desde la famosa publicación en el Trends in Plant Science se empezó a manejar el término “neurobiología de las plantas”, que inmediatamente recibió mucho rechazo. La neurobiología hace referencia a un sistema nervioso, y se ha comprobado que las plantas carecen de este, por lo que la palabra está muy mal empleada.

Posteriormente, el grupo que apoyaba la teoría cambió su nombre de Society for Plant Neurobiology a Society for Plant Signing and Behavior, uno más aceptable, a pesar de que la comunidad parecía muy incrédula al respecto.

Las plantas no tienen conciencia

Según los autores del nuevo estudio, la llamada evidencia de que las plantas tienen inteligencia es intrigante, pero no concluyente.

Cuando se empezó a hablar sobre la conciencia en las plantas, los seguidores de este pensamiento plantearon que estas poseen células similares a las neuronas que a su vez interactúan con hormonas y neurotransmisores, formando lo que denominaron “un sistema nervioso de la planta, similar al de los animales“.

Incluso afirmaron que las plantas tienen ‘centros de comando similares a un cerebro’ en sus consejos de raíz“, dijo el autor principal del artículo, Lincoln Taiz, profesor emérito de células moleculares. y biología del desarrollo en la Universidad de California Santa Cruz al portal Live Science por correo electrónico.

Planteado de esta manera, parece tener mucho sentido, sin embargo, estas no poseen un cerebro complejo a través del cual se puedan procesar todas esas interacciones. Según los autores, sí, las células en las plantas se comunican por medio de señales eléctricas, pero sin esta unidad se trata solo de “una masa de células que se comunican por electricidad”.

¿La radiación cósmica puede alterar las funciones cerebrales humanas?

La conciencia que se ha reconocido en los animales desde hace varios años, debió atravesar millones de años de evolución física (cerebro y neuronas) para dar lugar a lo que conocemos en la actualidad. Es gracias a esto que los perros pueden relacionarse de manera tan cercana con los seres humanos, por ejemplo. Es así como los animales son capaces de resolver problemas, autoreconocerse e incluso aprender a usar herramientas.

También abordaron el hecho de que no todos los animales que cumplen con dichos parámetros tienen conciencia. Entre ellos, solo los vertebrados, artrópodos y cefalópodos tenían cerebros lo suficientemente complejos como para permitirse entrar en esta categoría.

Si los animales inferiores, que tienen sistemas nerviosos, carecen de conciencia, las posibilidades de que las plantas sin sistemas nerviosos tengan conciencia son nulas“, dijo Taiz.

No está tan mal que no tengan conciencia

En su mayoría, las plantas no poseen cuerpos que les permitan responder ante estímulos como la percepción del peligro, por lo que si tuvieran conciencia no tendría sentido.

Nuestra capacidad de raciocinio ciertamente complica cada aspecto de nuestra vida, aunque muchos simplemente sean más prácticos o decidan hacer la vista gorda de ello.

Aun si tuvieran conciencia, las plantas no tienen modo de movilizarse por sí mismas para resolver un problema, como escapar de un peligro que reconozcan. Partiendo de ello, los autores consideran que estarían evolucionando de manera deficiente si pudieran invertir energía en cuerpo que reconocer una amenaza y no poder hacer nada al respecto.

“Ser consciente puede parecer una diversión inofensiva para las plantas que se cuidan en un jardín, pero imagina, por ejemplo, la difícil situación de los árboles durante un incendio forestal. No desearía infligir a los árboles la conciencia y el dolor de ser quemados vivos.

Estar inconsciente es, con toda probabilidad, una ventaja para las plantas y contribuye a su condición evolutiva”.

De modo que aunque nuestras abuelas e incluso nosotros dejemos de regarlas un día, estas no se entristecerán ni nos guardarán rencor por ello, podemos relajarnos. Eso sí, aunque no tienen conciencia ni mucho menos sentimientos, siguen siendo seres vivos muy importantes para el equilibrio de nuestro planeta y, sobre todo, para la vida humana. Aunque no lo valoren, nunca dejemos de consentirlas.

Referencia:

Plants Neither Possess nor Require Consciousness. https://www.cell.com/trends/plant-science/fulltext/S1360-1385(19)30126-8

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