Una nutrida lista de artículos para el hogar, desde productos electrónicos hasta muebles, libera compuestos orgánicos volátiles (COV) en el ambiente circundante. Se sabe que estos compuestos contienen una variedad de productos químicos que pueden ser peligrosos para la salud humana.

En un estudio reciente, un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Israel (Technion), analizó el potencial de varios tipos de colchones de poliuretano para emitir COV. Bajo condiciones de sueño simuladas, el equipo encontró niveles de compuestos gaseosos que podrían representar un riesgo para la salud de niños y bebés.

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Compuestos dañinos

De acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) los efectos a corto plazo de los COV pueden incluir irritación de ojos, nariz y garganta, dolores de cabeza o náuseas. A largo plazo, estos compuestos químicos pueden causar daño al hígado, riñón y sistema nervioso central, mientras que algunos compuestos volátiles pueden incluso causar cáncer.

A pesar del riesgo, hasta la fecha, no hay evidencia de efectos adversos para la salud entre los niños.

Es más probable que las personas inhalen estos COV durante el sueño, debido a la mala ventilación de las habitaciones y la proximidad de la nariz y la boca, a los colchones y la ropa de cama que contienen estos compuestos.

Con esto en mente, el equipo de investigadores se propuso medir los niveles de varios COV emitidos por ocho colchones de poliuretano para bebés, niños pequeños y jóvenes. A continuación, compararon los niveles de estos compuestos con sus niveles de riesgo conocidos.

Adicionalmente, el equipo también quería investigar cómo el aumento de la temperatura, la humedad y las concentraciones de dióxido de carbono asociadas con acostarse en un colchón durante unas pocas horas pueden afectar las emisiones de COV.

Sin evidencia

El equipo colocó piezas de colchones de poliuretano en cámaras de flujo continuo, recogió el aire que salía y, mediante las técnicas de cromatografía de gases y espectrometría de masas, analizó los niveles de 18 COV diferentes.

El equipo de investigación analizó el potencial de varios tipos de colchones de poliuretano para emitir compuestos orgánicos volétiles.

El estudio reveló que los colchones liberaron cantidades similares de compuestos volátiles, a excepción de un compuesto ignífugo emitido solo por un colchón infantil. Los investigadores también encontraron que los colchones liberaban más COV cuando la temperatura se elevaba.

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Los expertos estimaron las dosis de COV inhaladas por adultos, bebés y niños, y encontraron que la mayoría estaban muy por debajo de los niveles de compuestos relacionados con un mayor riesgo de cáncer. Para bebés y niños pequeños, sin embargo, la inhalación de compuestos como el acetaldehído y el formaldehído podría alcanzar niveles de preocupación.

A pesar de este riesgo, hasta la fecha, no hay evidencia de efectos adversos para la salud entre los niños. Los investigadores enfatizaron que se necesita realizar más estudios para identificar los posibles efectos en la salud de la exposición crónica, de bajo nivel, a estos compuestos.

Referencia: Volatile Organic Compound Emissions from Polyurethane Mattresses under Variable Environmental Conditions. Environmental Science & Technology, 2019. https://doi.org/10.1021/acs.est.9b01557

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