Una muestra del musgo reavivado. Fuente: P. Boelen/BAS.

El calentamiento global ha generado cambios climáticos que han alterado el ecosistema de muchas especies animales y vegetales, algunas de las cuales se encuentran en peligro de extinción actualmente.

Sin embargo, una nueva noticia ha dado pie a la posibilidad de que el proceso se de manera inversa, es decir, que el derretimiento del hielo regrese a la vida diversas formas de vida que se habían perdido al congelarse años atrás.

La evidencia de ello fue encontrada por la bióloga evolucionista Catherine La Farge y su equipo, quienes en 2009 estaban recorriendo el margen del glaciar Teardrop para recolectar y documentar la vegetación que cubría la zona de la isla de Ellesmere, cerca del Océano Ártico hace mucho tiempo, antes de que la Little Ice Age congelara todo.

En sus excursiones investigativas, La Farge descubrió materia vegetal ennegrecida que había aparecido gracias al derretimiento del glaciar, pero notó algo diferente en estas. Por ello tomó muchas muestras que llevó a su laboratorio de Edmonton y ahora casi un tercio de estas tienen hojas y nuevos brotes.

El material siempre había sido considerado muerto. Pero al ver un tejido verde, pensé: ‘Bueno, eso es bastante inusual‘”, dijo la bióloga.

¿Cómo sobrevivió el musgo a años de hielo?

Formas de vida reavivadas luego de descongelarse. a) E. procera b) A. turgidum c)A. turgidum con D. capillaceum y Ptychostomum sp. d)A. turgidumen. Fuente: https://doi.org/10.1073/pnas.1304199110

Cuando congelamos comida, esta se conserva durante mucho más tiempo puesto que las bacterias, hongos y demás microorganismos no pueden reproducirse a bajas temperaturas.

Partiendo de ello, podemos hacernos una idea de cuán difícil puede ser sobrevivir en un estado de congelación sólida. Los cristales de hielo pueden llegar a ser lo suficientemente letales para destruir las membranas celulares y demás puntos clave para la vida.

Sin embargo, el musgo parece ser mucho más flexible para este tipo de condiciones, y cuando las temperaturas son bajas, se desecan para evitar que el hielo en sus tejidos se congele y lo dañe. Por si fuera poco, si esto no llegara a funcionar y aun así la planta sufre daños, sus células pueden dividirse y funcionar como las células madre en los seres humanos, para regenerarlas.

Por medio de estos mecanismos, los musgos destacan entre las plantas que pueden sobrevivir a la congelación a largo plazo.

Otras evidencias de vida descongelada

Después de la exposición de los hallazgos de La Farge, Peter Convey, un ecologista del British Antarctic Survey, reportó posteriormente que había logrado despertar musgos con una edad de 1,500 años que habían permanecido enterrados a más de un metro bajo tierra a muy bajas temperaturas.

Convey explicó que el suelo congelado perennemente funcionó como una barrera protectora para el musgo, evitándole así sufrir los estímulos presentes en la superficie, como los ciclos anuales de congelación y descongelación, o la radiación que como se sabe puede dañar el ADN.

El investigador diferencia dos procesos por lo que puede aparecer la vida cuando el hielo se derrite. Algunas plantas pueden empezar a colonizar el suelo descubierto al derretirse el hielo por medio de esporas que  son transportadas a través del viento, y que poco a poco van haciéndose un lugar y reproduciéndose.

Reforestar puede ser el arma más efectiva contra el cambio climático

Sin embargo, es diferente que un organismo que se encontraba congelado dentro del hielo, se descongele y pueda continuar con su vida e incluso crecer como ocurrió con el musgo de La Farge y Convey.

Cuando algo puede sobrevivir in situ, eso realmente acelera el proceso de recolonización“, dijo el autor, destacando el caso del musgo, que rápidamente puede colonizar el lugar y crear condiciones para otras formas de vida también.

Los parásitos también sobreviven al deshielo

Un hallazgo similar fue presentado por Tatiana Vishnivetskaya, una microbióloga de la Universidad de Tennessee, que estudiando el hielo siberiano buscaba organismos unicelulares, los únicos que se creía podrían sobrevivir dichas condiciones.

Al analizar unas muestras de material congelado en su laboratorio y dejarlas a temperatura ambiente, notaron algo horrible y fascinante a la vez: nematodos con una longitud de medio milímetro.

Bien sabemos que a pesar de su simplicidad, los gusanos siguen siendo formas de vida muy útiles para la ciencia. Y más ahora que Vishnivetskaya demostró que había sobrevivido una larga etapa de congelación, que según ella, alcanzaba los 41,000 años de antigüedad. Así fue como estos gusanos tomaron protagonismo y se convirtieron en el animal vivo más antiguo jamás descubierto.

Los expertos señalan que los nematodos también están bien diseñados para soportar estas condiciones.

Los expertos sugirieron que los nematodos están bien equipados para soportar milenios encerrados en el permafrost. Uno de ellos es Gaetan Borgonie, un investigador de nematodos de Extreme Life Isyensya en Gentbrugge, Bélgica, que a pesar de no haber trabajado con Vishnivetskaya, explicó que cuando las cosas se ponen feas afuera, algunas especies de nematodos pueden sobrevivir bajo un estado de animación suspendida conocido como etapa dauer, bajo el cual no se alimentan y se cubren con una capa que los protege de las condiciones extremas del ambiente.

Vishnivetskaya no puede asegura que los nematodos que ella encontró había estado en la etapa dauer, solo aseguró que “pueden durar cualquier número de años si sus células permanecen intactas”.

De modo que contrario a lo que habíamos pensado desde hace años, el hielo no necesariamente representa la muerte. Para algunas especies, simplemente un “break” de unos cientos de años.

Referencias:

Regeneration of Little Ice Age bryophytes emerging from a polar glacier with implications of totipotency in extreme environments. https://www.pnas.org/content/110/24/9839#sec-2

Millennial timescale regeneration in a moss from Antarctica. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0960982214000864

Viable Nematodes from Late Pleistocene Permafrost of the Kolyma River Lowland. https://link.springer.com/article/10.1134/S0012496618030079

Más en TekCrispy