Una nueva plaga azota varias regiones de Europa. Las orugas merodeadoras –con sus pelos tóxicos– han afectado partes de Alemania, Países Bajos, Bélgica lo que ha provocado el cierre de piscinas, restaurantes, parques públicos y corredores viales.

Las orugas procesionarias del roble (Thaumetopoea processionea), tienen pelos finos y largos con una toxina irritante que, al dispersarse en el aire y ser propagados por el viento, pueden producir irritación en los ojos, erupciones con ampollas en la piel, episodios febriles de vértigo, ataques de asma y reacciones alérgicas.

La amenaza son los pelos

Durante años, la oruga ha tenido una presencia relativamente escasa en la región, encontrándose solo en áreas boscosas aisladas. Pero, como explican los expertos, después de una primavera suave y un verano cálido y seco –una señal más de los efectos del calentamiento global– los nidos de procesionarias del roble se han encontrado en grandes cantidades.

Oruga procesionaria del roble (Thaumetopoea processionea).

Las orugas, de cuerpo gris, cabeza oscura, largos pelos blancos y y una longitud de 2 a 3 centímetros, marchan juntas en lo alto de los árboles durante la noche y causan estragos a los robles, a medida que se alimentan de sus hojas. Una oruga completamente desarrollada puede tener alrededor de 700.000 pelos que pueden ser dispersados ​​por el viento.

Los nidos son demasiado peligrosos para ser tratados por cualquiera que no esté preparado. Los pelos tienen pequeños “ganchos” que se adhieren a la piel, lo que dificulta la contracción de la toxina taumetopeya.

Estas orugas tienen pocos depredadores naturales, aparte de los escarabajos y los parásitos Calosoma. Los cucos y los orioles se alimentan de ellas, pero no muchas otras aves se atreverán a incluir a estas orugas en su menú.

Regiones bajo asedio

Aunque la infestación de estas orugas se ha observado en varias regiones de Europa, las principales áreas afectadas se encuentran en Alemania (especialmente en la región occidental del Ruhr) y los Países Bajos.

En la ciudad de Münster, seis personas tuvieron que someterse a operaciones oculares para eliminar el pelo de la oruga atascado en sus córneas. En Mülheim, nueve niños fueron trasladados a un hospital después de sufrir erupciones y problemas respiratorios provocados por la toxina que se encuentra en los pelos de la oruga.

Las orugas marchan juntas a lo alto de los árboles y causan estragos a medida que se alimentan de sus hojas.

El Fredenbaumpark, un gran parque de Dortmund, estuvo cerrado durante tres semanas porque cerca de 500 árboles estaban infestados. Allí, equipos especiales ataviados con protecciones especiales, han utilizado los ascensores de los bomberos para llegar a las copas de los árboles, donde eliminaron los nidos de orugas con sopletes o grandes aspiradoras.

En Frankfurt, las autoridades han usado helicópteros en la batalla contra la oruga, rociando 220 hectáreas de bosque con pesticidas ecológicos que evitan que las larvas se alimenten de las hojas del roble y las hagan morir.

Cerca de Hamburgo, en el norte de Alemania, tramos de una importante arteria vial (la autopista A1) se cerraron durante tres noches para que los bomberos pudieran abordar los árboles infectados. Las autoridades estaban preocupadas de que los pelos de la oruga, que son casi invisibles, pudieran afectar la salud de los conductores y residentes locales.

Si bien las orugas procesionarias de roble comienzan a pupar a principios de julio, y para finales de mes ya serán polillas, la amenaza planteada por sus nidos permanece, por lo que las autoridades siguen alertando a la población a tomar medidas preventivas.

Referencias:

The oak processionary moth: a new health hazard? British Journal of General Practice, 2015. https://dx.doi.org/10.3399/bjgp15X686341

Oak processionary moth (Thaumetopoea processionea). The Veterinary Record, 2015. https://doi.org/10.1136/vr.h3840