Tiburones y rayas enredados. Fuente: Martin Stelfox/PA Wire

Es lamentable, pero los hallazgos referentes al cambio climático y la alteración de los ecosistemas siguen dando de qué hablar. Hace poco publicamos las fotos de la fotógrafa Karen Mason, que capturó la triste escena de un ave marina alimentando a su cría con una colilla de cigarrillo en la costa de una playa.

Y ni hablar de las recientes noticias sobre el polvillo de plástico adherido en las rocas de una isla portuguesa, sobre la cual se posan los caracoles de la playa y que posiblemente también estén ingiriendo.

Ahora un nuevo estudio ha revelado que una gran cantidad de animales marinos la ha pasado más que mal desde hace más de medio siglo, sobre todo los tiburones y las rayas, sobre los cuales hay muchas noticias que informan que se enredan en escombros de plástico con los que se topan en los océanos.

Otra evidencia de la degradación de los ecosistemas marinos

Un equipo de investigadores de la Universidad de Exeter decidió realizar una revisión exhaustiva a una variedad de estudios publicados desde 1940 hasta la actualidad, así como diferentes publicaciones de Twitter que datan del 2009.

Encontraron un total de 1116 tiburones y rayas que se han enredados en desechos de plásticos dentro del mar, pero según señalan el número real podría ser mayor. Los hallazgos comprenden decenas de especies, entre los cuales podemos mencionar los tiburones ballena (Rhincodon typus), los grandes tiburones blancos (Carcharodon carcharias), los tiburones tigre (Carcharinus tigris) y los tiburones peregrinos (Cetorhinus maximus). Además, resaltan que otras especies probablemente también han corrido con el mismo destino.

Los investigadores atribuyen dichos eventos a la actividad pesquera, puesto que la mayoría de los enredos registrados involucraron equipos de pesca abandonados, perdidos o descartados en el mar. Sin embargo, también se encontraron informes de criaturas atrapadas en correas de plástico de embalaje, bolsas, embalaje, cuerdas elásticas e incluso neumáticos, lo cual es atribuible a la mala disposición de los desechos que solemos tener los seres humanos.

“Los objetos de enredo más comunes fueron los aparejos de pesca fantasma (74 por ciento de los animales) seguidos de bandas de polipropileno (11 por ciento de los animales), con otros materiales de enredo como escombros de plástico circular, bolsas de polietileno y neumáticos de goma que comprenden el 1 por ciento del total de animales enredados”.

La mayoría de los casos se encontraron en los océanos Pacífico y Atlántico. 44 por ciento de los animales estaban en Estados Unidos, 30 por ciento en el Reino Unido y el 10 por ciento en Sudáfrica.

La revisión en Twitter reveló un total de 74 casos de tiburones enredados, en su mayoría en material de pesca y en el Océano Atlántico.

Tal como indica Brendan Godley, uno de los investigadores, parece que la posibilidad de que las especies marinas se enreden con elementos no naturales del océano no ha tenido suficiente atención a pesar de que existen muchas organizaciones dedicadas a la protección de dichas especies:

“Debido a las amenazas de sobreexplotación directa de tiburones y rayas, y de la captura incidental (captura accidental mientras se pesca para otras especies), el problema del enredo tal vez haya quedado un poco por debajo del radar”.

Sin embargo, el estudio revela que a pesar de que estos hallazgos es señal de un ambiente marino degradado, la actividad pesquera sigue representando un mayor peligro para las especies acuáticas que este tipo de eventos.

Referencias:

Global review of shark and ray entanglement in anthropogenic marine debris. https://www.int-res.com/abstracts/esr/v39/p173-190/