El estiércol de las vacas, la utilización de este como abono para la producción de sus alimentos y los fases del proceso de producción de leche generan importantes emisiones de metano.

Seguramente alguna vez habrás escuchado que las vacas tienen su cuota de responsabilidad en el calentamiento global que sufre nuestro planeta porque los alimentos elaborados para ellas y su existencia misma generan grandes cantidades de gas metano, un potencial contribuyente al efecto invernadero.

Es por ello que muchas personas a nivel mundial están en contra del consumo de carne. Más allá de repudiar la violencia animal que representa la obtención de este alimento, consideran que la reducción del consumo de carne puede aportar mucho a nuestro ambiente, pues bajaría la producción de carne  y con ello, las emisiones de metano resultantes del sector.

Pero antes de culpar a las vacas y a sus gases, debemos considerar las principales fuentes de emisión de metano en nuestro planeta. Unas provienen de fuentes naturales, como la descomposición de materia orgánica en ausencia de oxígeno. Otras son de origen antropogénico, lo que significa que son generadas por el hombre. Entre ellas, la explotación y distribución de combustibles fósiles, las explotaciones agropecuarias, como la cría de ganado, y los vertederos.

Un informe emitido por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos en 2016 revela que las principales fuentes de emisión de gases de efecto invernadero en el país fueron la generación eléctrica, con un 28 por ciento de las emisiones, seguida por la industria del transporte con el mismo porcentaje, y la industria en general con 22 por ciento.

En cambio, la ganadería tiene una contribución de emisiones de apenas 3,9 por ciento en los Estados Unidos.

El polémico informe de la FAO

En el 2006, la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publicó un informe titulado “La larga sombra del ganado: problemas ambientales y opciones” que resultó muy polémico a nivel internacional. Esto a causa de que afirmaba que el 18 por ciento de los gases de efecto invernadero en todo el planeta provenía de la ganadería, concluyendo finalmente que esta actividad aportaba más al calentamiento global que todos los tipos de transporte juntos.

Sin embargo, la información fue desmentida por el propio autor del estudio, Henning Steinfeld, quien explicó que los analistas de la FAO utilizaron métodos diferentes para evaluar el impacto del ganado y el del transporte.

Para estudiar la influencia de la ganadería en el calentamiento global, la FAO consideró todos los factores relacionados con la producción de carne: emisiones provenientes de la elaboración de fertilizantes, la conversión de bosques en pastos, el cultivo de pienso y, como muchos saben, los gases que liberan los animales en eructos y deposiciones desde que nacen hasta que mueren.

En cambio, cuando estudiaron las emisiones provenientes del transporte, solo consideraron las de los automóviles, camiones, trenes y aviones e ignoraron aquellas resultantes de la fabricación de materiales y piezas para vehículos, el ensamblaje y de las labores de mantenimiento de las carreteras, puentes, aeropuertos y demás estructuras. Es por ello que el porcentaje resultó menor para este sector.

La culpa no es de la vaca

Actualmente, cerca del 15 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial provienen de la cría de ganado y producción de carne.

En el 2010, la FAO reconoció que habían exagerado el vínculo entre el calentamiento global y la producción de carne a nivel mundial.

Según un informe publicado en el 2013, señalaron que la actividad ganadera genera el 14,5 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial, y dicha porción no es comparable con las emitidas por el transporte.

De modo que realmente la culpa no es de la vaca, como se pensaba. A pesar de que hace casi un década que la FAO reconoció su error, la afirmación de que el ganado ponía en peligro a nuestro planeta ya se había arraigado lo suficiente como para que aún en la actualidad se piense que podemos reducir el calentamiento global simplemente dejando de comer carne.

Referencias:

Yes, eating meat affects the environment, but cows are not killing the climate. https://theconversation.com/yes-eating-meat-affects-the-environment-but-cows-are-not-killing-the-climate-94968

Livestock and climate change: What if the key actors in climate change are cows, pigs and chicken? http://www.worldwatch.org/files/pdf/Livestock%20and%20Climate%20Change.pdf

UN body to look at meat and climate link. http://news.bbc.co.uk/2/hi/8583308.stm