Richard Warren, director de la estación Halley VI cerrando la puerta para el invierno. Foto: Thomas Barningham.

A pesar de la gran cantidad de investigaciones que se han realizado en la Antártida, esta zona del planeta sigue siendo misteriosa para la humanidad. Y es que las condiciones climáticas suelen ser tan extremas que dificultan el desarrollo normal de muchos estudios.

Quizás por ello existen construcciones especialmente diseñadas para resistir muy bajas temperaturas y demás fenómenos meteorológicos. Una de ellas es la Estación de Investigación Halley VI, que se encuentra en la plataforma de hielo Brunt de la Antártida, que cuenta con características que permitirían que los científicos trabajen dentro de ellas durante todo el año en dicha zona.

La base es evacuada de manera temporal una vez al año, durante el invierno, como una medida de seguridad ante las fuertes ventiscas que quién sabe si podrían ocasionar un desastre con el personal adentro.

Pero a pesar de estar operando desde febrero sin un solo miembro de su personal dirigiendo los equipos, la estructura sigue funcionando. Un informe de los investigadores del British Antarctic Survey (BAS) reveló que la estación Halley VI ha realizado mediciones del clima, el ozono y el clima espacial de manera exitosa.

Por si fuera poco, no solo hace mediciones y registra datos, sino que diariamente la estación transmite 1 GB de datos a los investigadores en el Reino Unido.

Detalles sobre la estación Halley VI

El diseño surgió de una competición de arquitectura lanzada por el Royal Institute of British Architects y la British Antarctic Survey en junio de 2004, cuyos ganadores fueron los arquitectos Faber Maunsell y Hugh Broughton.

La Halley VI fue construida en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, por un consorcio sudafricano. Sus primeras partes fueron trasladadas hacia la Antártida en diciembre de 2007, y fue oficialmente abierta a principios de 2013.

La estructura fue diseñada con elevación para evitar la acumulación de nieve sobre ella, y por si fuera poco, también puede trasladarse periódicamente gracias a esquíes dispuestos en la parte inferiores.

Una instalación evacuada que funciona perfectamente

Plataforma de automatización en la estación de investigación Halley. Foto: BAS.

La ubicación de la plataforma supone un grave peligro a causa de las grietas en el hielo de Brunt, lo cual ha puesto en alerta al equipo para trasladar la estructura a un lugar más seguro. Varias veces, la decisión ha sido no comprometer al personal a pasar el invierno dentro de ella, por lo cual ha sido desalojada. Sin embargo, recientemente incluyeron un sistema de energía autónomo que puede generar hasta 30 kW de potencia suficientes para mantener activos los instrumentos de medición.

Thomas Barningham, un científico atmosférico del BAS señaló en un comunicado que a pesar de que las condiciones de diseño de la estación eran confiables, el clima en la Antártida dejaba mucho que desear, lo que llevó a la medida de desalojo meses atrás.

“Teníamos la confianza de que teníamos un buen diseño, pero las condiciones de invierno en la Antártida son brutales, por lo que nunca se sabe exactamente lo que podría pasar. Hasta ahora, los sistemas han operado a temperaturas tan bajas como – 43ºC y han soportado velocidades del viento de hasta 43 nudos”.

Precisamente Barningham dirige el Proyecto de Automatización Halley, el  cual tiene como fin aplicar conocimientos ingenieriles para que la estación Halley VI funcione completamente sola aun cuando su personal no ponga un solo pie sobre ella durante los meses de invierno.

El sistema eléctrico de la base Halley VI

Los ingenieros de BAS en Cambridge monitorean la microturbina del sistema autónoma diariamente por medio de una cámara web. Fuente: BAS.

Como ya dijimos, ahora la estación funciona como una instalación evacuada por medio de un sistema de energía autónomo que le suministra la electricidad necesaria a sus instrumentos de medición.

La plataforma de automatización tiene una microturbina instalada en un contenedor de control de temperatura, en su núcleo, que se mantiene girando 24 horas al día y siete días a la semana sin mantenimiento durante nueve meses. Esta provee energía al sistema de alimentación autónomo, que la distribuye a todos los dispositivos de monitoreo.

El 2019 sí tuvo mediciones de ozono durante el invierno

Hasta ahora, la plataforma autónoma se ha mantenido funcionando de manera exitosa durante 146 días seguidos. Esto hace un contraste bien marcado al compararlo con los años 2017 y 201, en cuyos inviernos la estación se mantuvo fuera de línea.

Se trata de dos inviernos en los que no se pudo medir la columna de ozono, un hábito establecido desde la década de 1950. De hecho, David Vaughan, el director de ciencia del BAS, comentó:

“Hemos estado midiendo la columna de ozono en Halley desde la década de 1950, por lo que esos dos inviernos perdidos de datos pesan en mi corazón, realmente lo hacen. Entonces, estoy realmente orgulloso de la posición en la que estamos ahora”.

Uno de los dispositivos más importantes de la base de investigación es el “AutoDobson”, una versión automatizada del dispositivo que permitió a la Base de Investigación Halley detectar el famoso agujero de la capa de ozono en la década de 1980, cuando esta apena se transformaba en su versión IV.

Con ello, es más que evidente la importancia de poder mantener la instrumentación activa bajo cualquier condición, por extrema que sea.

Referencias:

‘Jet in a box’ powers remote Halley Antarctic base. https://www.bbc.com/news/science-environment-48753175

Halley Automation. https://www.bas.ac.uk/project/halley-automation/

Engineers automate science from remote Antarctic station. https://www.bas.ac.uk/media-post/engineers-automate-science-from-remote-antarctic-station/