A pesar de que la capa de ozono que cubre nuestro planeta es esencial para la vida dentro de él, esta molécula puede ser bastante tóxica cuando se mezcla con otras sustancias, como las grasas presentes en la piel de los seres humanos.

Un estudio reciente publicado en Nature’s Communications Chemistry  ha revelado que cuando el ozono y los aceites de la piel se mezclan, ocurre una reacción química que genera una nube de compuestos contaminantes que afecta la calidad del aire del lugar en que se encuentre la persona.

El ozono es perjudicial para la salud

Nuestra capa de ozono es útil en las alturas para protegernos del sol, pero a nuestro nivel es perjudicial para nuestra salud.

Donghyun Rim, un profesor asistente de ingeniería arquitectónica y asociado del Instituto para la Ciencia Cibernética de Penn State fue el autor principal de esta investigación, que parte del hecho de que a pesar de que el ozono en las alturas nos protege de la radiación solar, a nivel del suelo nos es perjudicial.

“Mucha gente piensa en la capa de ozono cuando hablamos de ozono. Pero no estamos hablando de ese ozono, es un buen ozono. Pero el ozono a nivel del suelo tiene efectos adversos para la salud”.

Rim señala que el encuentro entre el ozono y estas grasas permite a eliminar el ozono, que es una forma de oxígeno tóxica e inestable, de un ambiente interior, pero también genera una nube personal de contaminantes que al mismo tiempo genera un cambio en la calidad del aire. Entre estas sustancias, se encuentran compuestos orgánicos como los carbonilos, que pueden ser perjudiciales por su capacidad de irritar la piel y los pulmones al ser inhalados.

En interiores, la concentración de ozono oscila entre 5 y 35 partes por billón (ppb), dependiendo de la entrada y salida de aire en el recinto, así como la configuración de la estructura y otros químicos presentes. De hecho, en las ciudades contaminadas, la concentración de ozono en interiores puede incluso superar dichos límites.

El ozono reacciona con los aceites de la piel cuando no nos bañamos

Personal Pollution Cloud
Cuando el ozono toca los aceites de nuestra piel y nuestra ropa sucia, puede producir una nube personal de irritantes. Fuente: Penn State.

Aplicando un modelo de computadora en ambientes interiores, Rim observó que cuando el ozono, una molécula conformada por tres átomos de oxígeno, reacciona con los aceites que emana la piel humana y se acumulan en nuestra ropa sucia, se generan una variedad de gases y sustancias volátiles y semivolátiles. A este se le ha denominado como “Efecto Pig-Pen”.

“Cuando el ozono se agota a través de la piel humana, nos convertimos en el generador de los productos primarios, que pueden causar irritaciones sensoriales. Algunas personas llaman a esta mayor concentración de contaminantes alrededor del cuerpo humano la nube personal, o lo llamamos el ‘Efecto Pig-Pen'”.

Según indica el artículo, entre las sustancias que emana nuestra piel se encuentran el escualeno, los ácidos grasos y los ésteres de cera. Cuando una persona pasa mucho tiempo con la misma ropa, por ejemplo, más de un día, y tampoco se baña, es probable que sus prendas se saturen con dichas sustancias y que estas reaccionen con el ozono.

“El escualeno puede reaccionar de manera muy efectiva con el ozono. El escualeno tiene una tasa de reacción más alta con el ozono porque tiene un doble enlace de carbono y, debido a su composición química, el ozono quiere saltar y romper este enlace”.

La ropa sucia elimina entre 30 y 70 por ciento del ozono a nuestro alrededor

Usando ropa limpia evitamos que se produzca el Efecto Pig-Pen, pero evitamos que el choque de este con nuestros aceites corporales elimine el ozono que nos rodea y que respiramos.

Este aspecto sonará como una contradicción. Hasta ahora, podríamos pensar que la solución para evitar respirar esta nube de contaminación personal es simplemente cambiarnos de ropa y bañarnos períodicamente, pero no es tan fácil como suena.

Si tiene ropa limpia, eso significa que podría estar inhalando más ozono, lo que tampoco es bueno para usted“, dijo Rim.

Como dijimos párrafos atrás, las grasas de nuestra piel pueden reaccionar con el ozono cuando están muy concentradas en nuestra ropa, sin embargo, también tienen un efecto positivo que es que ayuda a eliminar alrededor del 30 y 70 por ciento del ozono presente alrededor de un persona.

De modo que la cuestión va más allá de usar ropa limpia o sucia, sino de que las personas sean conscientes de que hay ozono a su alrededor, que es tóxico y que es necesario reducir sus niveles. Entonces podrían abordarse otras medidas, como rediseño de sistemas de filtración en interiores, así como la disminución de la contaminación ambiental actual.

“La conclusión es que nosotros, los humanos, pasamos más del 90 por ciento de nuestro tiempo en edificios o ambientes interiores, pero, en lo que respecta a la investigación real, todavía hay muchas incógnitas sobre qué está pasando y qué tipos de gases y las partículas a las que estamos expuestos en ambientes interiores. Las cosas que inhalamos, que tocamos, con las que interactuamos, muchas de esas cosas contribuyen a las acumulaciones químicas en nuestro cuerpo y nuestra salud”.

Próximos estudios podrían enfocarse en determinar los efectos del humo de las velas y los cigarrillos, que suelen ser inhalados en interiores, sobre la calidad del aire en espacios interiores.

Referencias:

The impact of clothing on ozone and squalene ozonolysis products in indoor environments. https://www.nature.com/articles/s42004-019-0159-7