Cada vez escuchamos más noticias sobre los efectos del cambio climático que nos hace poner en perspectiva nuestro futuro como un lugar muy peligroso o poco amigable para la vida.

Si bien la lucha por la salvación del planeta existe desde la década de los setenta, es en esta era –en la que irónicamente tenemos más avances tecnológicos– en la que realmente se ha visto a la sociedad más atenta a las decisiones de la élites políticas y corporativas que tienen un impacto directo sobre la Tierra.

Ya sea viendo imágenes reales o simuladas de incendios forestales sin control, graves inundaciones o fuertes lluvias, y hasta fotografías de las inmensas islas de plástico que se han formado por la contaminación del hombre, es inevitable sentir un pequeño ahogo sobre lo que le espera a la humanidad si la Tierra sigue sufriendo los estragos del cambio climático.

Esta sensación de ahogo no es más que la ansiedad por el futuro de nuestro planeta y es un fenómeno llamado “ecoansiedad”, que se ha vuelto bastante común en los últimos años.

Ecoansiedad: un fenómeno común pero poco conocido

A menudo, las personas consideran que el cambio climático es un problema que deben solucionar los políticos, sin embargo, los ciudadanos son los verdaderos agentes de cambio.

Vivimos en una época en la que la ansiedad está a la orden del día, la humanidad lucha cada día por encontrar el éxito en su vida diaria con unas expectativas poco realistas impuestas por los medios y redes sociales, y sumado a todo esto está la creciente preocupación por el futuro del planeta.

Los psicólogos aseguran que la ecoansiedad es bastante común, solo que es un tema difícil de tratar porque se nos ha hecho creer que el cambio climático es un problema grande que le corresponde a los gobiernos y no a los ciudadanos.

Para el psicólogo clínico Thomas Doherty, la ecoansiedad “está frecuentemente oculta bajo la superficie” y que “no le enseñan a la gente a hablar al respecto”. ¿Cuántas veces no hemos escuchado que los problemas ambientales no son prioridad? Las personas que sufren de ecoansiedad pueden ser tildadas a menudo de preocuparse por asuntos que van más allá de sus manos, pero en realidad una pequeña colaboración se traduce en una gran huella para el planeta.

Quizás por ello sea tan difícil de tratar, pues aún no existe un diagnóstico con síntomas claros y definidos. De hecho, aunque el término ha crecido en popularidad entre el área de la psicología en la última década, no existe en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Estados Unidos.

Sin embargo, la Asociación Estadounidense de Psicología la define como “el miedo crónico a la destrucción del ambiente”, y puede ir desde la preocupación diaria sobre el planeta hasta serios ataques de pánico.

Es importante definir los términos de la ecoansiedad para hacerle frente
Visto a simple vista, la ecoansiedad es en realidad cualquier otra forma de ansiedad, por los síntomas que presenta. Sin embargo, a medida que el cambio climático sigue afectando el planeta, se hace más necesario entender este fenómeno.

La Asociación de Psicología comprende esta necesidad y por ello ha estado estudiando este tipo de ansiedad en la última década. En 2017, publicaron un reporte sobre los efectos del cambio climático sobre la salud mental.

Como toda causa social, la preocupación moviliza por el cambio

Mientras que el 70% de los estadounidenses se muestra “preocupado” por el cambio climático, una alarmante cifra de 51% sí siente “incapacitado” para actuar contra este fenómeno.

En toda causa social, la preocupación por el mañana suele movilizar a las personas para generar cambios. En el caso del cambio climático, a pesar de que los gobiernos y las compañías tienen quizás más poder de acción –que no siempre ejercen–, los ciudadanos comunes buscan unirse a movimientos que busquen no solo concienciar, sino también hacer pequeñas diferencias para el planeta.

El asunto con la ansiedad es que, dependiendo de su nivel puede ser el empujón necesario para el cambio o puede tener un efecto paralizante. Es en el segundo escenario cuando la persona necesita ayuda y apoyo psicológico.

Los movimientos ambientales deben tomar esto en cuenta para movilizar a sus seguidores para obtener mejores resultados. Todos nos preocupamos por el cambio climático, de hecho,. En una encuesta realizada por la Universidad de Yale en 2018, al menos el 70% de los estadounidenses está preocupado por el cambio climático, el 29% se siente “muy preocupado”, mientras que el 51% –una cifra preocupante– siente “incapacitado” para actuar.

Para ello es importante dotar de herramientas a la población que se siente incapacitada para actuar contra el cambio climático, para que puedan sentir la responsabilidad de aportar un grano de arena para salvar a nuestro planeta antes de que sea demasiado tarde.

Referencia:

The Barrage of Bad News About Climate Change Is Triggering ‘Eco-Anxiety,’ Psychologists Say: https://www.livescience.com/65843-climate-change-anxiety-is-real.html