Virginia se convierte en el primer estado de EE.UU. en penalizar la distribución de pornografía no consensual a través de imágenes y videos falsos, conocidos como deepfakes.

La ley conocida como Commonwealth prohíbe la distribución de contenido para adultos sin el consentimiento de la persona que lo protagoniza, conocido como ” Pornografía de venganza”, que es utilizado “con la intención de forzar, hostigar o intimidar” a otra persona.

En este sentido, el proyecto de ley de Virginia se actualizó y agregó una categoría llamada “Videográfica o imagen falsamente creada”.

La nueva regulación prohíbe la distribución de los deepfakes, que consiste en alterar la imagen o el video pronográfico con el rostro de otra persona usando inteligencia artificial. Violar la regla es un delito menor de Clase 1, que trae como consecuencia hasta 12 meses de prisión y US $ 2,500 en multas.

Cualquier persona que, con la intención de forzar, acosar o intimidar, disemine o venda maliciosamente cualquier imagen videográfica o estática creada por cualquier medio que represente a otra persona que esté totalmente desnuda o en estado de desnudez para exponerla. los genitales, el área púbica, los glúteos o el seno femenino, donde dicha persona sabe o tiene motivos para saber que no tiene licencia o autorización para diseminar o vender dicha imagen videográfica o estática es culpable de un delito menor de Clase 1.

Esta nueva ley de Virginia entra en vigencia este 1 de julio, luego de ser aprobada por la Asamblea General del estado a principios de marzo de 2019. La ley fue promulgada por el gobernador Ralph Northam a fines de ese mes.

El origen de la ola de deepfakes y los esfuerzos de los organismos para detenerla

La ola de los deepfakes surgió a finales de 2017, cuando comenzaron a salir a escena cualquier cantidad de videos con contenido para adultos con el rostro de celebridades.

El fenómeno que se hizo viral recorrió todos los sectores e incluso dio pie para que otros desarrollaran herramientas para facilitar la implementación de esta tecnología basada en inteligencia artificial.

Nuevas tecnologías y su gran --aterrador-- problema de privacidad

De hecho, hace pocas semanas un informe de MotherBoard reveló un programa llamado DeepNude, que usaba redes neuronales para hacer que las imágenes de mujeres con desnudos realistas, que dejó de funcionar luego que el medio lo hiciera público. Solo por mencionar un ejemplo.

Sin embargo, el alcance de esta tecnología puede ser fatal alcanzando incluso el campo político. Recientes estudios señalan que los deepfakes también pueden ser utilizados para manipulación política.

Los sistemas de IA son capaces de generar grabaciones de voz sintéticas realistas de cualquier individuo para quien hay un conjunto de datos de entrenamiento de voz lo suficientemente grande. Lo mismo pasa cada vez más también con el vídeo. Al escribir estas líneas, el audio y el video falsificados “deepfakes”, se ven y suenan notablemente incorrectos, incluso para las personas no entrenadas.

Esto ha generado que varios líderes políticos manifiesten preocupación a raíz del alcance de esta tecnología, y aunque actualmente están trabajando para desarrollar una legislación que haga ilegal el uso de deepfakes para la manipulación de elecciones o la explotación sexual.

En 2018 varios congresistas emitieron una solicitud a la Comunidad de Inteligencia Artificial, donde manifiestan que “los videos, imágenes o audios falsificados podrían utilizarse para chantajear a individuos o para otros viles propósitos”, pero no se han conocido más avances de este proyecto.

En definitiva, el uso de la tecnología basada en inteligencia artificial puede ser mucho más eficaz y eficiente con el paso de los años, es por eso que es importante proponer nuevas legislaciones para de alguna forma controlar el alcance de las mismas, ya que de seguir avanzando como hasta ahora, los deepfakes podrían ser capaz de engañar a cualquiera.

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