Debido a que representan una potencial amenaza, constantemente la NASA y otras agencias espaciales del mundo, rastrean el curso de asteroides junto con su probabilidad de golpear nuestro planeta, y un reciente evento así lo confirma.

En un trepidante trabajo detectivesco, científicos de la NASA han inspeccionado la información de un meteoro que el fin de semana pasado se estrelló en la atmósfera sobre el Mar Caribe, para corroborar la desaparición del asteroide detectado solo 12 horas antes.

Si bien el tamaño de la roca espacial era de apenas 5 metros, demasiado pequeño para representar un peligro, su incursión en nuestra atmósfera sirvió para demostrar la creciente capacidad de la agencia espacial para monitorear asteroides potencialmente peligrosos.

Capacidad de rastreo

El incidente comenzó a las 5:45 am EDT (hora del este de Estados Unidos) el sábado 22 de junio, cuando el asteroide, designado como 2019 MO, fue detectado por el telescopio de inspección ATLAS de la Universidad de Hawai en Mauna Loa, Hawai. En ese momento, el asteroide estaba a unos 500.000 kilómetros de la Tierra, lo que según la NASA hace que sea tan difícil de detectar como un mosquito a 500 kilómetros de distancia.

Un satélite meteorológico captó un destello sobre el Mar Caribe que coincidía con el perfil de un meteorito que explota cuando entra en la atmósfera.

Lo que sucedió después fue esencialmente automático. Los datos de ATLAS de cuatro observaciones se enviaron al Centro de Planetas Menores financiado por la NASA en el Observatorio Astrofísico Smithsoniano, que se encarga de rastrear los asteroides y especialmente los que probablemente impactarán la Tierra.

Inmediatamente después esos datos llegaron al Laboratorio de Propulsión a Chorro en Pasadena, California, donde fueron procesados automáticamente por el software de análisis de impacto automatizado Scout. El software calculó que el asteroide tenía una alta probabilidad de impactar la Tierra, pero se determinó que era tan pequeño que se desintegraría en la atmósfera superior.

Impacto confirmado

Todo el asunto habría terminado allí, excepto que en la noche del 22 de junio, el Mapeador de Rayos Geoestacionario del satélite meteorológico NOAA-NASA GOES-16, captó un destello sobre el Caribe que coincidía con el perfil de un meteorito que explota cuando entra en la atmósfera.

Esto llamó la atención de los científicos del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra, que opera Scout, quienes sospecharon que el flash podría haber sido causado por el recién descubierto 2019 MO y trató de calcular su posible trayectoria entre el lugar donde se observó y el lugar donde podría haber explotado.

Trayectoria del asteroide 2019 MO.

Desafortunadamente, las cuatro observaciones de ATLAS no fueron lo suficientemente precisas para eso, pero el telescopio de inspección Pan-STARRS 2 en Maui había estado fotografiando la misma región del cielo al mismo tiempo. Usando estos datos, los científicos de Pan-STARRS, pudieron refinar los cálculos de trayectoria y confirmar que el flash fue causado por 2019 MO.

Solo habían pasado 12 horas desde el avistamiento. El impacto fue confirmado posteriormente por observaciones infrasónicas internacionales y otros sensores operados por los Estados Unidos.

Al respecto, el investigador Davide Farnocchia, del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra, comentó:

“Los asteroides de este tamaño son mucho más pequeños de lo que tenemos que rastrear. Son tan pequeños que no sobrevivirían pasar a través de nuestra atmósfera y causar daños a la superficie de la Tierra. Pero este evento muestra cuán capaces son nuestros programas de búsqueda, incluso para objetos de tamaños tan pequeños”.

Referencia: NASA Tracked Small Asteroid Before It Broke Up in Atmosphere. NASA Jet Propulsion Laboratory, 2019. https://go.nasa.gov/2J4493U