Según la Organización Mundial de la Salud, se estima que alrededor de 429.000 personas mueren anualmente de malaria, principalmente ancianos y niños. Si bien es tentador rociar fuertemente a los mosquitos que propagan la enfermedad, los insecticidas convencionales también son tóxicos para los humanos y otros animales.

La malaria se transmite a los humanos por los mosquitos anófeles, que a su vez están infectados con parásitos Plasmodium. Hace aproximadamente 30 años, los científicos identificaron una cepa de la bacteria Paraclostridium bifermentans que mata los anófeles, y debido a que no se entendió cómo lo hacía, no se pudo replicar ni utilizar como alternativa a los insecticidas químicos.

Neurotoxina identificada

Ahora, un equipo internacional de investigadores liderados por científicos de la Universidad de California en Riverside (UC Riverside), identificó una neurotoxina producida por la bacteria P. bifermentans y determinó cómo mata al mosquito anófeles, un hallazgo que podría fundamentar un enfoque para combatir la trasmisión de la enfermedad sin afectar a otros seres vivos.

Los mosquitos infectados con el Parásito Plasmodium (en la imagen) son los responsable de propagar la enfermedad.

Para su hallazgo, los investigadores comenzaron creando una cepa mutante de la bacteria que no era letal para los mosquitos. Luego compararon las proteínas presentes en esa cepa con las de P. bifermentans, encontrando una neurotoxina conocida como PMP1 en esta última. Además, las bacterias no mutantes también contenían proteínas que pueden proteger la toxina, ya que se absorbe en el intestino de un mosquito.

Aunque la neurotoxina PMP1 está relacionada con las toxinas botulínicas (también conocida como botox) y el tétanos, que son altamente tóxicas para los humanos, no afecta a los vertebrados de ningún tipo, ni a otros insectos. Cuando a los ratones se les inyectó directamente la neurotoxina, no mostraron ninguna reacción adversa. Sin embargo, su efecto en los mosquitos anófeles es fatal.

Un enfoque amigable con el medio ambiente

Anualmente, más de 400.000 personas pierden la vida a causa de la malaria. La mayor parte de los afectados son ancianos y niños.

En referencia a los hallazgos, el investigador Sarjeet S. Gill, profesor de biología molecular, celular y de sistemas en la UC Riverside, y autor principal del estudio, comentó:

“Hay una alta probabilidad de que si la PMP1 evolucionó para matar al mosquito anofeles, haya otras toxinas que puedan matar a otras plagas que propagan enfermedades. Esto podría ser el comienzo de una nueva forma de evitar que cientos de miles de personas se enfermen y mueran cada año”.

El equipo ha solicitado una patente para este descubrimiento, y ahora espera encontrar socios en la industria farmacéutica que los ayuden a desarrollar su insecticida para anófeles basado en la neurotoxina PMP1, para su uso en regiones propensas a la malaria, como una estrategia efectiva y respetuosa del medio ambiente.

Debido a que este insecticida estaría basado en proteínas, debería descomponerse inofensivamente en el ambiente después de ser rociado, y a diferencia del caso de los insecticidas sintéticos de base química, los mosquitos no deben desarrollar resistencia.

Referencia: A neurotoxin that specifically targets Anopheles mosquitoes. Nature Communications, 2019. https://doi.org/10.1038/s41467-019-10732-w