Los tics nerviosos son movimientos involuntarios, cortos, repetitivos y repentinos que pueden ocurrir en cualquier lugar del cuerpo. Los más conocidos son el parpadeo excesivo, girar la cabeza siempre a un mismo lado, aclararse la garganta e incluso olfatear.

Los tics son muy comunes durante la infancia de los seres humanos. De hecho, los expertos aseguran que como mínimo el 20 por ciento de los niños en edad escolar primaria presentan alguno de estos movimientos, sobre todo aquellos tímidos o cohibidos.

Estos parecen desaparecerse con el tiempo, o al menos eso asegura la sabiduría popular, pues en efecto se hacen menos frecuentes conforme crecemos. Pero un estudio reciente ha revelado que en realidad los tics nerviosos no desaparecen con el tiempo, sino que los niños aprenden a suprimirlos y se hacen menos evidentes para los demás.

Los tics se controlan con el tiempo, pero no desaparecen

Un equipo de investigadores reunió a 45 niños con edad comprendidas entre 5 y 10 años, que acababan de empezar a experimentar algún tipo de tic. 30 de ellos eran varones y 15 eran niñas. Unos meses después, se les volvió a examinar, y una tercera vez dos meses después de que empezaron sus tics.

En sus experimentos dejaron a cada niño solo en una habitación con una cámara de video. Observaron que mientras los investigadores les hacían las evaluaciones neurológicas, los niños podían suprimir sus tics, mientras que estando a solas todos exhibieron sus tics.

Los investigadores esperaban que al menos uno de cada diez niños siguiera exhibiendo sus tics en las evaluaciones posteriores, pero encontraron que un año después estos habían mejorado sustancialmente. Así lo comentó Soyoung Kim, investigador asociado de postdoctorado en psiquiatría y coautor del estudio:

“Inicialmente, nuestra expectativa era que tal vez uno de cada 10 niños aún tendría tics en sus exámenes de seguimiento. La mayoría había mejorado un año después, pero para nuestra sorpresa en todos los casos, los niños todavía tenían tics, muchos de ellos simplemente los controlaban mejor”.

Dificultades para aprender a controlar los tics

Se observaron también algunos casos particulares. Por ejemplo, la presencia de tres o más tics vocales en un solo individuo aumenta la probabilidad de que un año después este presente dificultades para controlarlos.

De manera similar, los niños que obtuvieron puntuaciones más altas en la Escala de capacidad de respuesta social, una prueba que mide los comportamientos autistas, también eran más propensos a presentar problemas continuos de tics un año después de su primera aparición.

Black acota que:

“Ninguno de estos niños tenía autismo, pero aquellos que lo hicieron un poco peor en esa prueba, que tuvieron lo que llamaríamos síntomas subsindromáticos de autismo, tenían más probabilidades de tener problemas con los tics un año después”.

Recompensas por controlar el tic

Los investigadores hicieron un experimento en el que ofrecieron unos centavos a los niños por cada 10 segundos que pudieran pasar sin hacer su tic.

Otro de los experimentos realizados consistió en ofrecer recompensas a los participantes: unos pocos centavos por cada 10 segundos que pudieran pasar sin tener un tic. Al analizar los resultados, se observó que aquellos que lograron suprimir sus tics son mayor eficacia para obtener dicha recompensa, mostraron menos problemas y de menor gravedad en las evaluaciones de seguimiento.

“Mi sospecha es que, con el tiempo, estos niños pueden mejorar su capacidad para suprimir los tics, solo a partir de las señales sociales. Pero quizás lo más importante, desde el principio, cuando han experimentado tics durante solo unas pocas semanas o meses, algunos niños ya pueden suprimirlos”.

Kevin J. Black, profesor de psiquiatría en la Universidad de Washington en St. Louis y autor principal del estudio, concluyó que un año después, los niños habían aprendido a suprimir los tics. Pero entonces queda la pregunta sobre cómo hacen para aprender a controlarlos.

“Los tics me parecen fascinantes porque ilustran la interacción entre lo que es volitivo y lo que es involuntario. La gente no hace tic a propósito, y la mayoría puede suprimirlo por un corto período de tiempo, pero en algún momento saldrá”.

Conocer la forma en que los niños aprenden a controlar sus tics sin lugar a dudas podría dar lugar a nuevos métodos o alternativas para ayudar a otros que presenten mayores dificultades, y así evitar que desemboquen en trastornos de tic crónicos como el síndrome de Tourette.

Referencias:

Understanding how tics are suppressed may help some at risk for tic disorders. https://source.wustl.edu/2019/06/understanding-how-tics-are-suppressed-may-help-some-at-risk-for-tic-disorders/