El 23 de agosto de 1973, un atracador llamado Jan Olsson se infiltró en el banco del crédito, una institución bancaria en la ciudad de Estocolmo, capital de Suecia, con el fin de cometer un robo. Sus exigencias eran dinero y la liberación de uno de los delincuentes más peligrosos del país, sin embargo, sus planes no resultaron como esperaba, y pronto la policía rodeó todo el lugar impidiéndole escapar.

Para generar mayor presión, Olsson tomó como rehén a una mujer llamada Kristin Enmark, una joven de 23 años que se encontraba dentro del banco, secuestro que se extendió por varios días. Al sexto día, los agentes lograron ingresar al banco y desarmaron a los asaltadores con gas lacrimógeno. Olsson fue condenado a 10 años de prisión.

Cuando entrevistaron a los rehenes luego de la liberación, Kristin sorprendió a la comunidad internacional al criticar las medidas de la policía contra sus secuestradores. A su parecer, el gobierno sueco debió ser más empático para comprender las razones que motivaron a su agresor a tomar dichas acciones.

El hecho es que Kristin había desarrollado lazos afectivos con Olsson, al punto de enamorarse de él, una condición conocida como síndrome de Estocolmo.

Un vínculo afectivo entre rehén y secuestrador

El síndrome de Estocolmo comprende la formación de un vínculo afectivo entre el rehén y el secuestrador como resultado de la dependencia que tiene de este durante el evento. Es probable que las víctimas desarrollen empatía hacia sus raptores al conocer sus ideas, creencias, o razones para llevar a cabo su incautación.

A pesar de ser una condición muy conocida en la cultura popular, el síndrome de Estocolmo no ha sido reconocido como una afección formal dentro del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM V), una herramienta de referencia para los psicólogos para diagnosticar problemas de salud mental.

El síndrome de Estocolmo recibe su nombre por el famoso caso de Kristin Enmark, que se enamoró de su secuestrador en la ciudad Estocolmo.

Hasta el momento, solo se le considera un fenómeno psicopatológico de plataforma traumática “en el que se induce al agredido a un modelo mental, de naturaleza cognitiva y anclaje contextual”, incluido dentro de la clasificación de “Trastornos disociativo no especificado” del manual.

Síntomas del síndrome de Estocolmo

Steven Norton, un psicólogo forense en Rochester, Minnesota, apoya dicha concepción, y deja claro que no existen un conjunto de rasgos fijos que permitan diagnosticar el síndrome de Estocolmo.

señala que las personas que desarrolla el síndrome de Estocolmo se vuelven emocionalmente dependientes de sus secuestradores.

El origen de este síntoma puede estar en el miedo que experimentan los rehenes al ser objeto de un rapto, en el que pierden casi por completo sus capacidades para protegerse a sí mismos. Es entonces cuando la “benevolencia” de los secuestradores genera una sensación de protección para con ellos.

Pero más allá de eso, hay dos síntomas que caracterizan el síndrome de Estocolmo. Una es la presencia de sentimientos positivos hacia los captores, como ya dijimos, y la otra es sentimientos negativos hacia las autoridades y la ley, temiendo que la intervención de estas resulte en perjuicio para su seguridad.

Sin embargo, Norton comenta que estos síntomas podrían estar relacionados con otros diagnósticos, como como el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y la “indefensión aprendida“, en la que las personas que han experimentado situaciones de estrés similares de manera repetida pierden su capacidad de tomar decisiones por sí mismas.

¿Por qué las personas pueden desarrollar esta condición?

Aún no está claro por qué las personas desarrollan el síndrome de Estocolmo, pero Norton sugiere que se trata de una estrategia de protección y una forma de afrontar el abuso físico y emocional típico de los secuestros:

“Es realmente una forma de supervivencia. Es una estrategia de supervivencia y un mecanismo de afrontamiento que se basa en el nivel de miedo, dependencia y trauma de la situación”.

Un estudio publicado por la psicóloga y profesora emérita de la Universidad de Cincinnati, Dee LR Graham, describe cuatro causas por las que puede aparecer esta condición.

Estos son los mitos y las verdades sobre los chismes

Una de ellas es que las personas sienten su seguridad amenazada al encontrarse en manos de los captores, la cual va de la mano con otra que plantea la sensación de no poder escapar de dicha  situación. Algunos rehenes simplemente se adaptan a la situación. Conscientes de que tienen mayor probabilidad de sobrevivir siguiendo las instrucciones de los secuestradores, desarrollan comportamientos dependientes y de cumplimiento con ellos.

Por otro lado, las víctimas también pueden percibir gestos de bondad en sus secuestradores, como el hecho de alimentarlos o simplemente no lastimarlos a pesar de las amenazas con las que suele iniciar el encuentro. Al principio es natural que sientan miedo, pero si observan que no ejercen represalias contra ellos, los rehenes pueden sentir gratitud para con ellos.

Y por último, que las víctimas tengan visiones similares a las de los captores, lo que los hace simpatizar con ellos e incluso apoyarlos.

Un informe del FBI también señala que los negociadores pueden estimular el desarrollo del síndrome de Estocolmo en los rehenes. Y es que estos suelen intentar crear un sentimiento de responsabilidad o preocupación por el bienestar de los rehenes, así sea por el simple hecho de que son recursos para lograr su objetivo.

Otros ejemplos de síndrome de Estocolmo en la historia

Jan Olsson y Kristin Enmark.

Ya mencionamos el ejemplo más famoso de Kristin Enmark, que incluso se casó con su secuestrador y ha declarado estar dispuesta a viajar por todo el mundo con él.

Pero también podemos citar casos más extremos, como el de Patty Hearst, una famosa heredera de Nueva York que fue secuestrada por  miembros del conocido como Ejército Simbiótico de Liberación (SLA, por sus siglas en inglés) en 1974. Esta era una guerrilla cuyo objetivo era conspirar y derrocar “la dictadura corporativa” del gobierno del entonces presidente Richard Nixon.

Los secuestradores solicitaban la liberación de sus miembros encarcelados supuestamente por su implicación en un asesinato, a lo que las autoridades se negaron. Fue entonces cuando la organización pidió a la familia Hearst, una de las más ricas entonces, invertir millones de dólares para alimentar a los pobres en California.

La familia accedió, aportando US$ 2 millones, a lo que la SLA solicitó una inversión de US$ 4 millones, lo que ocasionó el deterioro de las relaciones.

Patty Hearst, con un uniforme de combate, sosteniendo un arma frente a una bandera con la insignia del SLA. Fuente: AP

Pero el caso se volvió aún más polémico cuando la misma Patty Hearst, rehén de la SLA, anunció que se había unido a la organización bajo el  nombre de Tania. Diez días después participó con miembros de la SLA en el atraco de una oficina del banco Hibernia de la ciudad de San Francisco. Fue entonces cuando las autoridades dejaron de considerarla rehén y pasó a ser una criminal común.

En su paso por la corte, sus abogados alegaron que la joven había sido obligada a unirse a la guerrilla y que había desarrollado síndrome de Estocolmo. Así pues Hearst aseguró que en su secuestro había sido objeto de un intenso lavado de cerebro, pero aun así fue condenada a siete años de cárcel.

Así también Elizabeth Smart, que en el 2002, a la edad de 14 años, fue secuestrada en Salt Lake, Utah, que fue abusada y violada diariamente por Brian David Mitchell, un vagabundo que había trabajado ocasionalmente para su familia. Según señalan los informes, nueves meses después fue recuperada por las autoridades, pero en el momento mostró preocupación por sus secuestradores.

Los especialistas siguen considerándolo como una condición muy rara, y aseguran que el 92 por ciento de las víctimas de secuestran nunca muestran señales de síndrome de Estocolmo.

Referencias:

A Scale for Identifying “Stockholm Syndrome” Reactions in Young Dating Women: Factor Structure, Reliability, and Validity. https://connect.springerpub.com/content/sgrvv/10/1/3

Placing the Stockholm Syndrome in Perspective. https://pdfs.semanticscholar.org/fea2/8c58bc55c532ab2387f4743ef58b54647021.pdf

La increíble historia de Patty Hearst, la rica heredera que se hizo guerrillera. https://www.bbc.com/mundo/ultimas_noticias/2015/09/150914_eeuu_aniversario_secuestro_patricia_hearst_jg

Más en TekCrispy