A medida que los aviones navegan la troposfera, sus motores expulsan gases de escape y dejan rastros de vapor de agua que pueden formar delgadas nubes llamadas estelas. La mayoría de estas estelas se disipan rápidamente, pero bajo las condiciones adecuadas, pueden permanecer durante horas, y cuando eso sucede, contribuyen al cambio climático.

Se estima que el calentamiento atmosférico asociado con estas estelas es mayor que el causado por las emisiones de dióxido de carbono producido por la industria aeronáutica. Ese hecho sorprendente ha llevado a algunos científicos a preguntarse si este efecto crecerá a medida que los cielos continúen siendo traficados por aeronaves.

Calentando la atmósfera

Para profundizar en esta cuestión una dupla de investigadores de Centro Aeroespacial Alemán (DLR), analizó cómo cambiará el efecto del calentamiento atmosférico de las estelas, utilizando un modelo climático previamente desarrollado y una base de datos de emisiones de la aviación del Departamento de Transporte de los Estados Unidos.

Para el año 2005, el tráfico aéreo contribuyó con aproximadamente el 5 por ciento de la influencia humana en el cambio climático.

Sus hallazgos muestran que para el año 2050, el calentamiento inducido por las estelas podría ser tres veces mayor de lo que era en 2006. De hecho, los investigadores predicen este tipo de calentamiento supere al producido por las emisiones de dióxido de carbono (CO2).

El investigador Ulrike Burkhardt, afiliado al Instituto de Física Atmosférica de la DLR y coautor del estudio, explicó:

“Por lo general, la gente piensa que las nubes enfrían la superficie terrestre. Para las nubes más bajas, eso es cierto, ya que reflejan la luz solar. Pero las nubes altas, como las estelas producidas por los aviones, tienen más probabilidades de calentar la atmósfera, debido a que absorben la radiación térmica emitida por la Tierra”.

Impacto ignorado

Los investigadores indicaron que el impacto de las estelas en el calentamiento global será más pronunciado en América del Norte y Europa, las áreas de tráfico aéreo más concurridas del mundo, pero también aumentará significativamente en Asia, a medida que se incrementen los viajes aéreos, como se espera.

Solo en Estados Unidos el tráfico aéreo supera los 40.000 vuelos por día.

La aviación ya tiene una influencia considerable en el clima. En el año 2005, el tráfico aéreo contribuyó con aproximadamente el 5 por ciento de la influencia humana en el cambio climático. Desde entonces, ese número solo ha aumentado: el tráfico aéreo se duplica aproximadamente cada 15 años.

Sin embargo, puntualizan los investigadores, las políticas para reducir la influencia de la aviación en el cambio climático se centran en las emisiones de CO2, casi ignorando el impacto que tienen las estelas.

Al respecto, los autores señalan que los hallazgos del estudio ponen de relieve la importancia de reconocer el impacto significativo que la aviación, incluyendo las estelas, tiene en el clima, por lo que todo el mundo debería tener esto en cuenta, tanto para sus propios planes de viaje, como para la creación de sistemas de control emisiones o para la confección de acuerdos políticos.

Referencia: Contrail cirrus radiative forcing for future air traffic. Atmospheric Chemistry and Physics, 2019. https://doi.org/10.5194/acp-19-8163-2019