La Guerra de Secesión o guerra civil estadounidense es quizás uno de los capítulos más importantes en la historia de Estados Unidos, pero también fue de los más cruentos con al menos 620 mil muertes, además de la cantidad de lisiados por lo precario de la medicina en el siglo XIX. Una de las peores batallas de la guerra civil fue la Batalla de Shiloh en la que un aproximado de 3 mil soldados murieron y otros 16 mil quedaron gravemente heridos.

Situémonos en el año 1862 al estado sureño de Tennessee, la batalla había terminado y lo que quedaba en el campo eran los miles de soldados heridos o muertos, pereciendo bajo la fría noche sin mayor ayuda médica de la que podía estar disponible en la época.

Tendidos en el frío lodo y bajo la inminente lluvia, los heridos se preguntaban si esas serían sus últimas horas viendo el cielo estrellado o si acaso terminarían enteros por las graves heridas que comenzaban a descomponerse. Curiosamente, las heridas de algunos soldados comenzaron a tornarse azul fluorescente, iluminando el campo de batalla.

Aunque suena a ciencia ficción, realmente sucedió y aquí te contamos cómo fue posible.

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Los ángeles iluminaron nuestras heridas

La Batalla de Shiloh dejó una cifra de 3 mil fallecidos y 16 mil heridos, por lo que fue una de la más cruentas en toda la guerra civil estadounidense.

Por supuesto que, si en pleno siglo XXI sigue siendo muy extraño un fenómeno que hace que las heridas brillen con una intensa luz azul, para las personas en el siglo XIX podía resultar incluso más raro y quizás hasta de una fuerza paranormal o similar. Cuenta la historia que, al caer la noche, los soldados heridos en el campo de batalla comenzaron a notar que de sus heridas emanaba la misteriosa luz azul a la que llamaron “Brillo de Ángel”.

Para muchos tuvo sentido que se tratase de una ayuda angelical, pues aquellos soldados que vieron brillar sus heridas sanaron perfectamente y sin necesidad de amputar ningún miembro, una historia muy diferente a la de aquellos que no tuvieron el Brillo de Ángel en sus heridas.

Sin embargo, como sucede con todas estas manifestaciones aparentemente angélicas, la ciencia tiene una explicación para ello. Tal explicación la obtuvimos dos siglos después de una fuente muy inesperada: un chico de 17 años.

Bacterias luminosas

La bacteria Photorhabdus luminescens es una enterobacteria bioluminiscente que habita dentro de un parásito nematodo que vive en insectos. La misma crea cadáveres fluorescentes de los insectos que habita para atraer otros.

En 2001, Bill Martin hizo una visita a Shiloh, el campo de la batalla en cuestión, junto a su madre Phyllis Martin, una microbióloga que se dedica a investigar una bacteria llamada Photorhabdus luminescens que precisamente brilla en un azul intenso. Al sumar ambos elementos, Martin se preguntó si esta bacteria habría sido la responsable del brillo de las heridas los soldados, y también de su óptima recuperación.

En el mejor espíritu de investigador científico, Bill decidió hacer un experimento junto a su amigo John Curtis para comprobar si su hipótesis era cierta. Para saber si en efecto la P. luminescens fue responsable del brillo en las heridas debemos comprender algunos detalles sobre su origen y comportamiento.

Las bacterias prefieren trabajar en equipo a competir entre ellas

Para comenzar, la P. luminescens es una enterobacteria bioluminiscente que vive en el suelo y que inicia su vida dentro del tracto digestivo de un parásito nematodo, allí habita como un huésped y se va transmitiendo de insecto a insecto, los cuales atrae al convertirlos en cadáveres de insectos brillantes para atraer a otros. Suena como una movida muy de ‘Alien’ y es muy asqueroso, pero su proceso es en realidad muy pulcro.

Cuando la P. luminescens hace espacio para ella y para su huésped parasitario limpia de manera profunda cualquier otra bacteria que podría estar en su camino. De esta manera, si llegase a caer en la herida de un humano, en lugar de un desdichado insecto, limpia todas las bacterias que están presentes en las heridas.

Un misterio resuelto dos siglos después

¿Pero cómo pudieron sobrevivir estas bacterias en el cuerpo humano, cuya temperatura suele ser algo alta? Precisamente la combinación del frío de las noches de Tennessee, más el frío lodo y la intensa lluvia, hizo que la temperatura de los soldados se tornara cada vez más fría, hasta llevarlos al punto de la hipotermia. Esta temperatura era la ideal para que la P. luminescens hiciera su vida sin problemas en las heridas de los soldados.

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Así, Bill y John resolvieron un misterio de siglos sobre las brillantes heridas de los soldados en la guerra civil estadounidense, gracias a sus conocimientos en biología y por supuesto a su disposición para probar su hipótesis. Si bien debemos agradecer a la evolución de la medicina y a los antibióticos que nos protegen de los efectos de cualquier bacteria, no podemos dejar de impresionarnos por la brillante tarea de la P. luminescens en la salvación de miles de soldados que vivieron para ver la victoria de la Guerra de Secesión.

Referencias:

This Is Why Some Civil War Soldiers’ Wounds Began to Glow: https://curiosity.com/topics/this-is-why-some-civil-war-soldiers-wounds-began-to-glow-curiosity/

Glowing Wounds: http://sciencenetlinks.com/science-news/science-updates/glowing-wounds/

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