De izquierda a derecha: Cigarra infectada con Massopora. Fuente: Psychoactive plant- and mushroom-associated alkaloids from two behavior modifying cicada pathogens. 2019.

En muchas películas de ciencia ficción hemos podido observar una situación similar a la siguiente: una entidad invade el cuerpo de otros individuos, por lo general humanos, y modifican su comportamiento a fin de propagar la “infección” a otros y así cumplir un determinado objetivo.

Aunque suene descabellado, la idea no es para nada imposible. De hecho, hay evidencia en la naturaleza de que algunas formas de vida terrestre son capaces de infectar a otros y causar cambios drásticos en su forma de actuar. El ejemplo de hoy es un tipo de hongo que afecta a las cigarras.

Los hongos Massospora tienen catinona y psilocibina

Cigarra infectada con Massospora cicadina. Fuente: Matt Kasson.

Desde hace varios años se sabe que algunos huéspedes como parásitos, virus, lombrices, protistas y hongos, pueden modular el comportamiento de sus hospedadores a fin de garantizar su propagación dentro de una colonia.

Podemos decir que uno de los aspectos menos estudiados de estas relaciones hospedador-parásito es el mecanismo químico por medio del cual el huésped logra manipular a su “anfitrión” para promover la transmisión de enfermedades.

Es por ello que un equipo de investigadores de la Universidad de Virginia Occidental decidió abordar este aspecto para el caso específico de los hongos Massospora sobre las cigarras. Al principio intentaron infectarlas en su laboratorio, pero terminaron analizando varias cigarras infectadas directamente de la naturaleza.

Las cigarras se topan con el hongo subterráneo 13 a 17 años antes de salir a la superficie como adultos. Al salir, dentro de 7 y 10 días su abdomen se desprende como primera señal de la infección, que resultará en un final letal.

Encontraron que en efecto, este contiene sustancias químicas similares a las que se encuentran en los hongos alucinógenos, y es el culpable de su cambio a modo zombie.

Se observó que la cepa Massospora cicadina tenía catinona, una anfetamina asociada con las plantas, mientras que los  Massospora platypediae o  Massospora levispora aportan psilocibina, un alucinógeno del grupo triptamina.

Tal como señala el estudio, todo indica que estos compuestos tienen efectos fuertes sobre la mente de las cigarras:

“Las actividades neurogénicas de estos compuestos sugieren que el fenotipo extendido de Massospora que modifica el comportamiento de la cigarra para maximizar la diseminación es inducido químicamente”.

Hongos que generan comportamientos hipersexuales en las cigarras

Ahora bien, los efectos son comportamiento realmente letales en estos insectos. Y es que al hospedar un Massospora, estas experimentan un repentino y maximizado deseo sexual que las lleva a intentar aparearse con casi absolutamente todo lo que encuentran.

De hecho, los machos infectados presentan tendencias homosexuales e intentarán copular entre ellos. Estos podrían imitar los gestos de una cigarra femenina para atraer a un macho desprevenido, que “de caer en sus alas”, se convertirá en otro zombie.

La peor parte es que en su intento de satisfacer sus necesidades sexuales, las cigarras se van desintegrando quedando sin extremidades y sin genitales. Luego vuelan en su entorno, despedazándose sin la menor preocupación o conciencia de ello, con lo que también esparcen el hongo que los ha infectado dentro de sus familias.

Matt Kasson, un profesor asistente de patología forestal y uno de los autores del estudio y autor principal del estudio, señala que luego de su infección, las cigarras “solo son zombies en el sentido de que el hongo tiene el control de sus cuerpos”. Incluso los ha denominado “saleros de la muerte”, por rociar su  huésped maligno a sus similares.

Puede haber más alucinógenos

De modo que la respuesta es sí, las cigarras se drogan con hongos, aunque quizás ni siquiera están al tanto de ello.

Estos hongos parecen ser toda una receta de sustancias químicas, y aunque en este estudio, se hace mención de dos drogas alucinógenas bien conocidas, es probable que muchas otras tengan influencia en estos comportamientos tan liberales. Hablamos de incluso 1,000 compuestos, y muchos de estos también podrían afectar a los seres humanos.

Referencias:

‘Flying salt shakers of death’: The lives of fungal-infected zombie cicadas, explained by WVU researchers. https://wvutoday.wvu.edu/stories/2019/06/25/-flying-salt-shakers-of-death-the-lives-of-fungal-infected-zombie-cicadas-explained-by-wvu-researchers

Psychoactive plant- and mushroom-associated alkaloids from two behavior modifying cicada pathogens. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1754504819300352#sec4