La palabra geisha proviene de dos kanjis diferentes: “gei”, que significia arte o habilidad, y el segundo “sha”, que significa persona. Al juntarlos, podemos traducirlo como “persona habilidosa”, o bien dedicada a las artes, por lo que también se utiliza para “artista”.

Han sido muy relacionadas con la prostitución en occidente, sin embargo, se trata de una profesión bastante ardua en la que mujeres, desde su adolescencia, se dedican a estudiar y aprender a profundidad los aspectos más tradicionales del entretenimiento. El poder servir sexualmente a determinados clientes no es un requerimiento.

Se trata de trabajadoras especializadas en entretener a invitados exclusivos durante banquetes u otros eventos, cuyos clientes suelen ser políticos u hombres de negocios de alto perfil con recursos suficientes para pagar sus servicios.

¿De dónde provienen las geishas?

Las geishas surgieron a causa de un aumento en la demanda de las prostitutas que dejó un vacío en el sector profesional del entretenimiento.

Las geishas se originaron en la era Edo de Japón, momento en el cual se inició el período imperial, una época en la que la sociedad se entretenía por medio del teatro tradicional japonés, conocido como kabuki, o bien por medio de cortesanas.

Podemos decir que las cortesanas fueron las antecesoras de las geishas. Estas eran profesionales en diferentes tipos de arte y también servidoras sexuales, una característica adicional de su oficio. Sin embargo, acudir a ellas para entretenimiento implicaba pagar un muy alto costo que no cualquier ciudadano podía permitirse.

Así como había cortesanas muy sofisticadas, había otras que servían a niveles más bajos y, por ende, ofrecían servicios a un costo muy inferior a las primeras. Es por ello que conforme pasó el tiempo, los clientes empezaron a preferir aquellas más económicas que ofrecían sesiones más cortas.

Fue así como la popularidad y presencia de las cortesanas empezó a reducirse al punto de extinguirse, y sus funciones fueron pareciéndose cada vez más a la prostitución. De modo que ya no había profesionales del entretenimiento, sino trabajadores sexuales, quedando libre un sector del mercado. Por el contexto cultural de la época, era necesario contar con personas, ya fueran hombres o mujeres, conocedores del arte para animar los diferentes eventos. Este vacío dio origen a las geishas.

¿Cómo funcionaba el entorno de las geishas?

Una vez que la presencia de las geishas se estableció dentro de la sociedad, aparecieron instituciones como el kenban y los okiya.

El okiya es el hogar en el que se educaban a las aprendices de geisha y donde vivían desde una edad temprana por lo general. Estos lugares se hicieron bastante populares por funcionar como una alternativa para las familias pobres con hija hembras.

Aquellos que no podían mantener a sus hijas, las enviaban a los okiya para que las educaran, adquiriendo una deuda que estas pagarían una vez que comenzaran a trabajar como geishas y empezaban a generar ingresos.

En la actualidad, estas deben completar la educación obligatoria de Japón, y al momento de cumplir 15 años, empiezan a formarse como maiko para empezar a ejercer después de los 20 años de edad.

Por otro lado, Kenban es el término con el que se refieren al “sindicato de las geishas”, una organización oficial que se encarga de regular todo lo referente a estas trabajadoras. Desde la mediación para contratar sus servicios así como la selección de quiénes integrarían esta sociedad.

Las maiko, aspirantes a geisha

Las maiko son chicas que aspiran ser geishas y estudian a profundidad los aspectos más tradicionales del entretenimiento japonés.

Cuando los occidentales escuchan la palabra geisha, inmediatamente piensan en la imagen típica vendida por los medios. Rostro blanco inexpresivo, un peinado elegante y un kimono. Sin embargo, esta imagen se parece más a la de las maiko, las jóvenes aspirantes a ser geisha.

En comparación con las geishas, las maiko se exponen mucho más al público, por lo que se les puede ver caminando por las calles e incluso son fotografiadas por turistas y extranjeros emocionados.

Las maiko con chicas que pasan años aprendiendo diferentes tipos de arte como tocar instrumentos, cantar, bailar, narrar e incluso el arte de la conversación, siempre en compañía de un geisha más experimentada a la que suelen llamar onee-san, un término japonés utilizado para referirse a una hermana mayor.

Las maiko llevan un maquillaje mucho más espeso que las geishas, así como ropajes más coloridos y exuberantes. Además, el nagajuban, una prenda que llevan bajo su kimono, suele ser de color rojo con algún detalle en blanco o rosa claro. El cuello del kimono de las geishas es totalmente blanco y no exhibe bordados-

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El peinado de las maiko suele estar acompañado de accesorios llamativos, mientras que las geishas llevan el cabello recogido de una forma más discreta.

La geisha en la actualidad

Un punto a destacar es el hecho de que las geishas o maikos actuales deben lidiar con muchos turistas imprudentes en la ciudad de Kioto, que constantemente las persiguen e intentan fotografiarlas. Esto probablemente debido a la falta de cultura y conocimiento sobre los modales de estas, guiados únicamente por la emoción de haber observado con sus propios ojos a estas artistas ancestrales.

Y no solo hablamos de turistas extranjeros, sino incluso aquellos que provienen de otras regiones de Japón. Sin embargo, este país tiene regulaciones estrictas respecto a la privacidad, y hay casos en los que tomar fotografías no está bien visto.

Es por ello que algunos voluntarios de Kioto se han tomado la molestia de hacer campañas informativas entre los visitantes, a fin de promover su buen comportamiento y garantizar la seguridad de las geishas.

Siempre sofisticadas y discretas

Las geishas y maikos suelen ser perseguidas por turistas japoneses y extranjeros para tomarles fotos, pero estas deben mantenerse inmutables.

En una entrevista con Agence France-Presse, Kikumaru, una geisha del legendario distrito de entretenimiento de Gion, reveló que una de sus prioridades es la imagen que proyectan hacia su público.

De hecho, ni las geishas ni las maiko tienen permitido ir a restaurantes o eventos en los que no hayan sido contratadas formalmente, aunque habló de la posibilidad de escaparse en ropa de civil de vez en cuando.

Cuando salimos, siempre debemos tener cuidado con la forma en que caminamos, nuestra postura, nuestro comportamiento”, dice.

Tampoco pueden usar redes sociales como Facebook.

Las geishas siguen luchando por mantener las tradiciones japonesas

Maiko presentándose durante un espectáculo anual de danza de primavera en el teatro Kaburenjo en el distrito de Miyagawa en Kioto, Japón. Fuente: Michael Caronna (Reuters).

A principios de la década de 1950, las geishas eran ampliamente solicitadas por los políticos de las cercanías de Nagatacho, un distrito de Tokio ubicado en el barrio de Chiyoda, siendo este su hanamachi (barrio de geishas) por excelencia.

Sin embargo, el ascenso económico suscitado en esta época afectó negativamente la demanda de las geishas desde finales de 1970. Para entonces, se aplicaron reformas políticas que prohibían a los políticos utilizar los fondos públicos para su entretenimiento, dejándolos sin recursos para despilfarrar con estas artistas.

Un ejemplo de ello es Nakagawa, un sitio frecuentado por el ex primer ministro Kakuei Tanaka, que terminó cerrando sus puertas en 1982. En la actualidad es un edificio con varios inquilinos, y así ocurrió con muchos otros establecimientos similares.

Aún el día de hoy, la geisha se mantiene como una figura que protege las artes tradicionales japonesas como las danzas tradicionales, el haiku (poesía), el shamisen, un instrumento musical antiguo y el uso del pequeño tambor de mano tsuō.

Sin embargo, su entorno no ha escapado a los cambios sociales, tecnológicos y educativos suscitados a lo largo de 400 largos años de tradición, e incluso las nuevas oportunidades laborales han dificultado la vida de estas mujeres.

De hecho, muchas jóvenes japonesas han perdido total interés por esta forma de vida, un cambio suscitado desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces, muy pocas mujeres han decidido dedicarse a dominar disciplinas tradicionales como la danza o la música aplicadas al arte de la seducción.

Aunque sigan teniendo trabajos dentro de la sociedad actual, estas trabajadoras se encuentran luchando para sobrevivir y evitar que los valores culturales japoneses se pierdan con el tiempo. A propósito de ello, Kyoko Aihara, escritora y estudiosa del mundo de las geishas, afirma que para lograr este objetivo deben dejar a un lado la hermeticidad que las caracteriza y abrirse más al mundo.

Y es que a pesar de todos estos detalles, la vida de las geishas sigue siendo un misterio, incluso para los mismos habitantes de Japón.

Referencias:

Geisha vanishing from Akasaka. https://www.tokyoreporter.com/japan-news/tabloid/geisha-in-akasaka/

Tourists In Kyoto Are Making Geishas’ Lives Difficult. https://kotaku.com/tourists-in-kyoto-are-making-geishas-lives-difficult-1835831510

Geishas are very careful about the image they project, but sometimes they just really want some French fries. https://www.businessinsider.com/afp-japans-dainty-geishas-in-secret-fast-food-raids-2015-11

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