Costras de plástico adheridas a las rocas de la Isla Madeira, Portugal. Fuente: Ignacio Gestoso

En varias oportunidades hemos hablado de la contaminación por plásticos en nuestro planeta. Ya sabemos que existen islas repletas de plástico en el Océano Índico, que no solo se acumulan en la superficie del mar, sino también en la profundidad de los océanos y que no solo el agua, sino también el aire y los alimentos que consumimos contienen partículas microscópicas que ingresan a nuestro cuerpo diariamente.

De hecho, hace poco también informamos que gran parte del plástico que los países desarrollados como Estados Unidos separan para reciclaje realmente no llega a ser reutilizado. Este es exportado a países como Vietnam, Malasia y Camboya, que están saturados con sus propios desechos, y simplemente se acumulan en las ciudades cercanas a los puertos.

Pero ahora este material ha logrado hacerse lugar en otros sitios no antes vistos, como las rocas de la costa de una isla volcánica del Atlántico, formando costras bien visibles en su superficie.

Un polvo de polietileno cubre las rocas de una isla portuguesa

En 2016, un equipo de investigadores del Centro de Ciencias Marinas y Ambientales (MARE) en Portugal comenzó a monitorear la acumulación de plásticos en la isla de Madeira, y a partir de los datos recolectados analizaron su impacto en la localidad.

Ignacio Gestoso, un ecologista marino del MARE fue el primero en observar una especie de “polvo de plástico” incrustado directamente en las rocas de la costa.

Regresaron al año siguiente, y encontraron que las costras todavía estaban ahí, y a principio de 2019, volvieron al lugar a fin de descubrir si había otras áreas cubiertas por este polvillo que se adhería a las rocas como un chicle viejo en una acera. Encontraron que el polvo también se encontraba en otras áreas y que ahora se presentaba de diferentes colores.

Fue entonces cuando él y su equipo decidieron ahondar en la investigación para descubrir el origen de esta forma de contaminación nunca antes vista.

Los investigadores tomaron muestras aleatorias de las áreas rocosas de la costa. Al realizar los análisis químicos, se encontró que se trataba de polietileno, uno de los plásticos más comunes que se usa a menudo en envases desechables y en contenedores de alimentos.

Según informa Gestoso, este plástico en forma de polvo había pasado de ser solo un avistamiento en la zona a cubrir casi el 10 por ciento de la superficie de las rocas en apenas tres años. Estas pudieron haberse originado por el choque de plásticos más grandes contra la costa rocosa, reduciendo poco a poco su tamaño hasta formar este polvo.

“Las costras probablemente se originaron por el choque de piezas grandes de plástico contra la costa rocosa, lo que resultó en la formación de costra en la roca de manera similar a como lo hacen las algas o los líquenes”.

El impacto del polvo de plástico sobre el ecosistema

Los caracoles marinos no solo podrían estar alimentándose de algas, sino también del polvo de plástico en la superficie de las rocas costeras. Fuente: Ignacio Gestoso.

Como es de esperar, el problema ha comenzado a extenderse. Y es que este recubrimiento puede representar una grave amenaza para los organismos que habitan y se alimentan de las rocas, y causar estragos en la cadena alimenticia.

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De hecho, el equipo de MARE encontró evidencia de que los caracoles marinos (Littorina littorea) de la zona, que se alimentan de algas, se encontraban tanto en la superficie con plástico como en la superficie normal de las rocas. Esto da pie a pensar que no solo están comiendo algas, sino también plástico.

“Como investigador en ecología marina, preferiría informar otros tipos de hallazgos y no un artículo que describa esta nueva y triste forma de contaminación plástica. Desafortunadamente, la magnitud del problema es tan grande que pocos lugares están libres de contaminación plástica”.

Tal como señala Gestoso, se trata de un hecho vergonzoso y decepcionante ocasionado por la producción indiscriminada de este tipo de material, y más aún por el mal manejo que damos a los desechos.

En este estudio lo han llamado polvo de plástico, pero ya hace seis años se encontró un fenómeno similar en una isla de Hawai. En aquel caso, las fogatas habían derretido plástico que había terminado mezclándose con la arena hasta formar una especie de “plastiglomerado”. A diferencia del de Madeira, este fue formado por la acción del fuego en lugar del agua.

También se refieren a esta sustancia como óxido de plástico, y como puede observarse en las imágenes, se adhiere de manera similar a como lo hacen los organismos naturales, como el limo o las algas, a las rocas. Una alusión perfecta para que entremos en conciencia de cuán integrado se encuentra este material en nuestro entorno.

Referencias:

Plasticrusts: A new potential threat in the Anthropocene’s rocky shores. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0048969719326919

A Strange New Blend of Rock and Plastic Is Forming on a Portuguese Island. https://earther.gizmodo.com/a-strange-new-blend-of-rock-and-plastic-is-forming-on-a-1835742900

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