En los últimos años un boom resonaba entre las agencias de marketing digital: los influencers y micro influencers eran el futuro. Que tu producto fuese reseñado por alguien con millones de seguidores daba una sensación de lograr una segmentación infalible, sin embargo, los resultados no han sido los mejores.

Younghee Lee, la máxima responsable de marketing de Samsung explicaba a The Drum que se consideraba una escéptica con respecto al tema de los influencers ya que no daba resultados concretos.

El mundo de los influencers está en su punto más bajo, su poca efectividad a la hora de convertir, la proliferación de bots de seguidores e interacciones falsas y el poco control que tienen las marcas sobre el manejo de su contenido son elementos que están haciendo tambalear esta dinámica.

¿Le pagarías unas vacaciones en África a tu influencer favorito?

Cat y Elena son dos influencers que manejan su imagen en Instagram bajo el user @Another_Beautiful_Day_Official, en él mostraban su estilo de vida como modelo a seguir ya que llevaban una vida distendida y excéntrica.

Sin embargo, entraron el ojo del huracán en el momento en que organizaron un GoFundMe con el fin de que sus seguidores les pagaran un viaje a África. En él pedían 10.000 euros donde incluían pasajes ida y vuelta, alimentación, estadía y seguros, ellos, en cambio, ofrecieron que hablarían sobre salud mental, conservación del medio ambiente y superación personal mientras estuviesen de viaje.

Cuando sus seguidores les recomendaron buscar un empleo para poder costearse sus viajes por su cuenta, Cat y Elena respondieron que un trabajo formal sería perjudicial para su desempeño como influencers.

La ola de críticas trajo consigo que la pareja decidiera alejarse por un momento de las redes sociales sin embargo esta actitud generó una serie de cuestionamiento sobre los influencers.

Mucho ruido y pocas nueces: muchos influencers no venden

El caso de la influencer Ari (@Arii en Instagram) ha sido uno de los más sonados últimamente, después de su éxito en las redes sociales se asoció con una empresa textil para sacar su propia línea de ropa, sin embargo, al hacer el anuncio no logró vender ni 36 unidades entre sus más de 2 millones de seguidores, es decir, no pudo convencer ni el 0,01% de su audiencia.

Después de un análisis detallado de sus publicaciones resulta que apenas el 1% de sus seguidores interactúa con su contenido, lo que se presume que gran parte de su influencia está abultado con seguidores falsos.

Wanderingggirl, la influencer falsa que golpeó dos veces

La agencia de publicidad estadounidense, Mediakix, llevó a cabo un experimento en donde crearon un perfil falso con el estilo característico de los influencers dedicados al estilo de vida. Llenaron su feed de imágenes de stock y establecieron un tono comunicación dirigido a jóvenes millennials.

Seguido a eso compraron seguidores e interacciones para que su cuenta tuviese movimiento. En su primer intento, hace algunos años, tuvo mucha relevancia en medios ya que muchas marcas (sobre todo restaurantes y hoteles) se acercaron a ofrecer una experiencia gratis a cambio de publicidad.

Sin embargo, todo se tornó realmente preocupante cuando años después la agencia volvió a reactivar la misma cuenta y otra vez, varios restaurantes (entre ellos varios de 2 y 3 estrellas) y hoteles le ofrecieron cenas y alojamiento gratis a cambio de publicidad.

Cabe resaltar que con una sencilla búsqueda en Google del user Wanderingggirl éstos se darían cuenta de que esta cuenta formaba parte de un experimento, sin embargo, ni para eso se tomaron el tiempo.

Estos fueron los beneficios ofrecidos en cambio de publicidad:

  • Reconocida marca de hoteles 4 estrellas – Dos noches gratis con comida y crédito libre para bebidas. Valor: $300 (USD)
  • Reconocida marca de hoteles 4 estrellas – Una noche gratis y buenos descuentos para noches extras. Valor: $179 (USD)
  • Reconocida marca de hoteles 3 estrellas – Una noche gratis. Valor: $269 (USD)
  • Pequeño hotel 3 estrellas – Considerable descuento en alojamiento. Valor: $30 (USD)

Un boom que vuelve a su cauce

No todo lo que brilla es oro y sin dudas, esta práctica ya ha llegado muy lejos. Las marcas han perdido la confianza y los seguidores cada vez confían menos en influencers, de hecho, se ha comprobado que cada vez más la generación millenial confía menos en sus influencers y ha aumentado su tiempo de investigación antes de comprar un producto.

Marcas como Unilever ya han anunciado que detendrían su colaboración con influencers por la compra de seguidores e interacciones falsas o el sonado caso del hotel en Dublín que decidió vetar a todos los blogger de sus instalaciones después de que uno le exigiera una noche gratis en cambio de publicidad.

Medir la verdadera efectividad de nuestras campañas es clave para lograr conversiones en social media, las modas y tendencias muy llamativas en un primer momento pueden resultar una farsa en el largo plazo, es por eso que se debe cuidar en donde se invierte para no malgastar nuestro preciado presupuesto.

La ética y la moral deben ir por delante, es responsabilidad de nosotros como usuarios identificar y promover técnicas limpias para mejorar nuestro entorno digital.

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