Al estudiar el comportamiento social, observamos que la capacidad de reconocer a los individuos de un entorno por medio de rasgos particulares es esencial. De hecho, los humanos son muy buenos cuando se trata de identificar a sus semejantes por medio del habla, aun cuando esta sufra alguna alteración, como tener la voz ronca por ejemplo.

Pero en el caso de los gritos no somos tan experimentados. Sabemos que los gritos son una forma de vocalización no verbal que los humanos seguimos utilizando para expresar una amplia variedad de emociones: alegría, tristeza, sorpresa, ira, dolor, e incluso placer sexual.

Somos conscientes de ello, pero aun así se nos hace difícil reconocer de dónde proviene un grito a veces. Difícil, pero no imposible, y esto es lo que ha demostrado un estudio reciente dirigido por Harold Gouzoules, profesor de psicología en la Universidad de Emory. Su investigación encontró que los oyentes pueden en efecto identificar de manera acertada si un grito proviene de una misma persona o de dos diferentes.

¿Los gritos sirven para el reconocimiento individual?

Se ha comprobado los humanos y los primates utilizan los gritos como una forma de comunicar a sus semejantes que necesitan ayuda.

Gouzoules es uno de los pocos científicos que estudia los gritos humanos, e inició sus investigaciones con mono en 1980. De allí aprendió que para muchas especies los gritos funcionan para espantar depredadores, por ejemplo. Sin embargo, los humanos pueden utilizarlos en muchos contextos, sobre todo en situaciones de emergencia en las que necesitan pedir ayuda.

“El origen de los gritos es probable que sobresalte a un depredador y lo haga saltar, quizás permitiendo que la presa tenga una pequeña posibilidad de escapar. Eso es muy diferente de pedir ayuda”.

Para este investigador, a medida que algunas especies animales como los primates se hicieron más sociales, cambiaron la forma en la que se expresaban. De esta forma, los gritos empezaron a funcionar como una señal distintiva con la que comunicaban a sus familiares y amigos que algo no andaba muy bien.

“La capacidad de identificar quién está gritando es probablemente un mecanismo de adaptación. La idea es que no responderías por igual al grito de cualquiera. Es probable que respondas con más urgencia a un grito de tu hijo o de alguien más importante para ti”.

Hasta el momento, se mantenía que los primates no humanos son capaces de distinguir los gritos de los seres importantes para ellos. Pero algunos investigadores no están de acuerdo con esta idea ya que los gritos también son una expresión muy primitiva, caótica e inconsistente, y por ende es difícil que funcionen como conductos para el reconocimiento individual.

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Es por ello que Gouzoules decidió comprobar si lo son o no.

¿Estos gritos provienen de la misma persona o de personas diferentes?

La mayoría de los participantes fue capaz de distinguir si los gritos provenían de la misma persona o de personas diferentes.

El nuevo estudio consistió en hacer que un conjunto de individuos escuchara pares de audios sin ningún tipo de visualización que les diera idea del contexto de estos, cada par con dos segundos de diferencia.

En uno de los ensayos, los pares de gritos eran de personas diferentes, escogidos por edad, género y el contexto. En otro, ambos gritos provenían de la misma persona pero fueron emitidos en contextos diferentes. Mientras que en el tercero, los pares estaban conformados por un grito y una versión más extensa o más corta del original.

Se les preguntó a los participantes si los pares de gritos que escucharon provenían de la misma persona o si se trataba de personas diferentes, y en las tres pruebas se obtuvo que la mayoría de los participantes logró dar con la respuesta correcta.

Tal como señala el artículo:

“A pesar de las anteriores afirmaciones basadas en la teoría de que los gritos no son acústicamente adecuados para transmitir señales de identidad, los oyentes discriminaron a los individuos en niveles por encima del azar debido a sus gritos, incluidos los ejemplares modificados acústicamente y no modificados”.

De esta forma, Gouzoules corroboró que en efecto somos buenos para distinguir los gritos de diferentes personas a pesar de no ser un recurso ideal de comunicación. Esto se sustenta en la abundante evidencia de que los gritos humanos y no humanos transmiten señales a la identidad de quien los emite.

“Nuestros resultados proporcionan evidencia empírica de que los gritos llevan suficiente información para que los oyentes discriminen entre diferentes personas que llaman. Aunque los gritos pueden no ser acústicamente ideales para señalar la identidad de una persona que llama, la selección natural parece haberlos configurado adecuadamente para que sean lo suficientemente buenos como para hacer el trabajo”.

Como dijimos al principio, este estudio es apenas uno de los tantos que ha realizado Gouzoules en este ámbito. Ahora se enfocará en entender cómo las personas perciben el contexto emocional de un grito.

Referencias:

Do human screams permit individual recognition? https://peerj.com/articles/7087/

Screams contain a ‘calling card’ for the vocalizer’s identity. https://esciencecommons.blogspot.com/2019/06/screams-contain-calling-card-for.html

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