Muchas personas tienen la gran ventaja de ir de campamento o andar por un jardín sin que los piquen los mosquitos. En cambio, otras no pueden ni siquiera sentarse en el patio de su casa porque son víctimas de las picaduras constantemente, sin descanso.

Aunque suene gracioso, en realidad puede conducir a algo grave si estos mosquitos son portadores de algún tipo de virus o parásito, como los del dengue y la malaria. Por esta razón las madres suelen ser tan cuidadosas y cubren los cuerpos de los niños con ropa y repelente de insectos.

Ahora bien, los que sufrimos esta eterna persecución nos hemos preguntado una y otra vez por qué somos tan atractivos para ellos. Por lo general, nos dicen que somos de sangre dulce, pero nuestros niveles de glicemia están en los niveles normales. ¿Entonces qué es lo que pasa?

Lo bueno es que la respuesta parece haber llegado. Joop Van Loon, un entomólogo de la Universidad de Wageningen en los Países Bajos, declaró a Live Science que la razón por la que los mosquitos solo pican a algunas personas, mientras que a otras las ignoran, es por los químicos que emite nuestro cuerpo.

Los mosquitos se guían por el dióxido de carbono

Al respirar, dejamos un rastro químico que es percibido por los órganos sensoriales de los mosquitos y los lleva hasta nosotros.

Los mosquitos se guían por el dióxido de carbono para encontrar a sus huéspedes, y precisamente este es el compuesto que exhalamos en nuestro proceso de respiración. Este, en lugar de mezclarse inmediatamente con el aire al ser exhalado, queda acumulado en penachos, zonas de alta concentración que servirán a los mosquitos en su búsqueda.

Van Loon afirma que los mosquitos pueden rastrear a sus víctimas incluso a una distancia de hasta 164 pies (50 metros) con esta pista:

“Los mosquitos comienzan a orientarse a esos impulsos de dióxido de carbono y continúan volando contra el viento mientras perciben concentraciones más altas que las que contiene el aire ambiente normal”.

Las bacterias de nuestra piel también atraen a los mosquitos

Bacterias como Leptotrichia, Delftia , Actinobacteria Gp3 y Staphylococcus están presentes en la piel de hombres con menor diversidad microbiana. Pseudomonas y Variovorax en aquellos con más microbios.

Pero más allá del dióxido de carbono resultante de nuestra respiración que les permite detectar a sus posibles víctimas, los mosquitos también parecen aplicar otros criterios para escogerlas finalmente.

Cuando sus objetivos se encuentran en espacios reducidos, los mosquitos toman en cuenta factores como la temperatura de la piel, la presencia de vapor de agua y el color. Pero tal parece que la variable más importante para ellos a la hora de escoger a quién morderán son las colonias de microbios presentes en nuestra piel.

No es nada nuevo. Para ser breves, como nos enseñaron en la escuela, existen microbios buenos y microbios malos. Y nuestra piel naturalmente está dotada de bacterias que permiten que mantenga su equilibrio, aunque esta flora variará significativamente entre las personas según factores genéticos, hábitos y el entorno en que se desenvuelvan.

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Van Loon explicó que “las bacterias convierten las secreciones de nuestras glándulas sudoríparas en compuestos volátiles que se llevan a través del aire al sistema olfativo en la cabeza de los mosquitos“. Se trata de paquetes de más de 300 compuestos diferentes.

Jeff Riffell, profesor asociado de biología en la Universidad de Washington que también ha estudiado qué atrae a los mosquitos, asegura que estas colonias microbianas pueden variar incluso entre familiares que vivan dentro de una misma casa. Es por ello a veces solo hay una sola persona en casa a la que los mosquitos siguen a todas partes.

“Si comparas a un padre y una hija en la misma casa, puede haber diferencias en las proporciones de los químicos que producen los microbios”.

De hecho, una investigación publicada en el 2011 en la revista PLOS ONE reveló que los hombres que tienen mayor diversidad de microbios en su piel tendían a tener menos picaduras de mosquitos que aquellos con menos microbios.

“En este estudio, demostramos que la composición y la abundancia de la microbiota de la piel humana influye en el grado relativo de atractivo de un humano para el mosquito de la malaria Anopheles gambiae. Los individuos con una mayor diversidad microbiana fueron menos atractivos para los mosquitos y se identificaron varios géneros bacterianos que se correlacionaban con los individuos altamente atractivo o poco atractivos. La identificación de los compuestos volátiles producidos por estos géneros puede conducir al desarrollo de nuevos atrayentes o repelentes para mosquitos”.

En este estudio, titulado “Composición de la microbiota de la piel humana afecta el atractivo de los mosquitos de la malaria”, los investigadores identificaron bacterias como Leptotrichia, Delftia, Actinobacteria Gp3 y Staphylococcus en hombres con una menor diversidad de microbios en su piel. Mientras que aquellos cuya  piel presenta mayor variedad solían tener Pseudomonas y Variovorax.

Riffel señala que la composición bacteriana de nuestra piel es tan variable, que incluso puede cambiar con el tiempo o por el simple hecho de enfermarnos. Simplemente no tenemos mucho control sobre ello.

De modo que estas diferencias sutiles en la composición del rastro que dejamos en nuestro existir son las que permiten a los mosquitos decidir si nos picarán o no.

Referencias:

Composition of Human Skin Microbiota Affects Attractiveness to Malaria Mosquitoes. https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0028991#s4

Why Do Some People Always Get Bitten by Mosquitoes, While Others Don’t? https://www.livescience.com/65758-why-mosquitoes-target-certain-people.html

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