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Mientras la prohibición comercial de EE.UU. contra Huawei se acentúa, el fabricante chino de móviles está aprovechando cualquier irregularidad cometida en su contra por parte de la administración Trump para demostrar las arbitrariedades del gobierno.

El fin de semana pasado, Huawei presentó una demanda civil contra el Departamento de Comercio por mal manejo del equipo que le incautó a la compañía en 2017. En el documento, la compañía alega que EE.UU. incautó varios equipos de telecomunicaciones que debían enviarse desde una instalación independiente en el país norteamericano con destino a China.

Según Huawei, el plan de EE.UU. era determinar si los equipos estaban sometidos a las sanciones de exportación de productos emitidas por el gobierno. En este sentido, la compañía china asegura que puso a disposición de las autoridades toda la documentación necesaria para darle solución al inconveniente, sin embargo, considera que su tecnología todavía está retenida en Alaska, a pesar de que han transcurrido dos años desde el incidente.

Huawei exige respuestas

El gigante tecnológico pidió al tribunal que emita una orden contra el Departamento de Comercio, donde se le exijan respuestas sobre los productos incautados, y si realmente estos se encuentran dentro del marco de los controles de exportación. En caso contrario, la agencia debe proceder a liberar los equipos.

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La demanda no exige ningún tipo de recompensa financiera, mientras que el Departamento de Comercio se ha negado a emitir declaraciones al respecto. Luego de que la institución agregó a Huawei a su lista negra de entidades, la compañía china ha negado cualquier vínculo político con China para el despliegue de labores de espionaje.

Sin embargo, todo parece formar parte de un plan más grande dentro de la guerra comercial entre EE.UU. y China, ya que, lejos de ofrecer pruebas sobre sus afirmaciones, la administración Trump se ha limitado a romper vínculos con Huawei para presionar a China con respecto a los aranceles comerciales que han afectado a gran parte de la industria tecnológica global, incluyendo el mercado de smartphones.

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