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La Oficina del Inspector General del Departamento de Defensa de EE.UU. reveló que un hacker obtuvo documentos confidenciales de la NASA durante un ataque perpetrado en 2018. Para llevar a cabo el hackeo, el delincuente utilizó una Raspberry Pi, un hardware de bajo costo ampliamente disponible en Internet.

A través de un informe, el organismo explicó que el intruso utilizó el hardware para acceder a dos redes importantes del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por sus siglas en inglés) de la NASA, sustrayendo hasta 500 megabytes de archivos confidenciales. De los 23 archivos robados, dos de ellos incluían información sobre el Reglamento sobre Tráfico Internacional de Armas, una normativa del Laboratorio de Ciencia de Marte que aplica para proyectos como el explorador Curiosity.

Ataque desconocido

De momento, las investigaciones preliminares no han arrojado resultados oficiales sobre la identidad del autor del ataque ni cuál fue el propósito del hackeo. Según la agencia, el Centro Espacial Johnson, ubicado en Houston, desconectó su red de la puerta de enlace vulnerada del JPL, con el fin de evitar ataques informáticos similares que pongan en riesgo otras misiones de vuelo espacial.

Por su parte, la NASA explicó que el hackeo también dejó abierta la posibilidad de que se vulnere Deep Space Network, un sistema de antenas de radio que obtiene datos a nivel internacional para dirigir misiones espaciales.

En marzo pasado, el Centro Espacial Johnson reanudó la utilización de datos de naves espaciales, un año después de que el hackeo fue descubierto. Sin embargo, todo el sistema de comunicaciones no está habilitado debido a las preocupaciones sobre la seguridad de la red.

El informe concluyó que la NASA planea mejorar sus controles de seguridad para garantizar un nivel aceptable de integridad y confidencialidad, que permita mantener a salvo los datos de la agencia. Para ello, la NASA acordó desplegar un plan que permita corregir sus carencias en materia de seguridad.