Toy Story es una de las sagas más importantes para la actual generación de veinteañeros (o incluso treintañeros) al conformar el grupo de películas animadas más taquilleras de todos los tiempos e impactar tan profundamente en el mundo. Así que, obviamente, nos da emoción, pero mucha nostalgia, saber que con la cuarta entrega, que se estrenará este 21 de junio, la saga llegue a su fin.

La idea de que nuestros juguetes podían cobrar vida luego de que abandonábamos nuestros cuartos fue muy común entre los niños a partir 1995, pero realmente no fue lo único en lo que este film impactó en la sociedad. Su éxito radicó en lo innovador de su concepto y también en la forma de llevarlo a cabo.

Nuevos métodos

En los años 90 la animación estaba tomando un camino nuevo al añadir un elemento que revolucionaría para siempre el ámbito del cine: la era digital. Para esta época ya se sabía que todas las películas animadas comenzarían a elaborarse mediante estas increíbles máquinas que lograban un acabado distinto e innovador. El problema era que ningún estudio quería atreverse a realizar una película completa con estos métodos tan nuevos por miedo a tener pérdidas económicas. Sin embargo, Disney, al ser el productor de más animaciones para la época, fue el único que quiso probar este nuevo invento.

El corto de animación que dio pie a la creación de Toy Story fue Tin Toy, en el cual podemos observar a un pequeño juguete tener una aventura dentro de la sala de una casa. Como se puede apreciar, la tecnología de animación digital no estaba suficientemente desarrollada, lo cual se evidencia con el bebé que aparece en el cortometraje, pues hoy en día podemos decir “Uy, qué miedo” (y también “¿No tiene padres ese niño?”).

Sin embargo, al ver que las técnicas de animación de la época no funcionaban para hacer una representación fiel de la piel humana, se decidió que en Toy Story los muñecos cobrarían vida solo cuando las personas no estuvieran cerca y están hechos por completo de plástico.

Con esta decisión, lograron que la película fuera visualmente atractiva mientras que cumplía con la coherencia del guion que estaba planteado. Buena jugada, Pixar.

Una historia diferente

La idea de la película existía, así como los fondos para llevarla a cabo, pero el problema radicaba en nada más y nada menos que la historia.

Disney se caracterizaba por mantener una “fórmula del éxito” que era aplicada a cuanta película producían: el protagonista debe enfrentar a un villano y derrotarlo para vivir feliz para siempre. Además, todas las películas debían ser musicales o, al menos, contener canciones que colaboren con el desarrollo de la historia.

Como todos sabemos, Toy Story tiene varias cosas que se diferencian abismalmente de la fórmula implementada previamente por Disney. Como elemento principal, se puede destacar que esta película tomó en cuenta los problemas reales del mundo de los adultos y los simplificó para hacerlos digeribles para los niños. Esto era un gran cambio con respecto a las anteriores producciones del estudio.

Por ejemplo, dos de los temas más importantes de la película son la envidia y la aceptación del otro. El primero se evidencia con la actitud que tomó Woody cuando llegó Buzz, quien hizo todo lo posible para volver a ser el favorito de Andy, cosa que les generó un sinfín de problemas pero que finalmente creó una gran amistad. El segundo lo vemos en la casa de Sid, cuando los juguetes que el niño cruelmente destrozó rompen los esquemas de Woody y Buzz y se convierten en aliados para vengarse.

Esto realmente generó un impacto positivo en el público, pues lleva a reflexionar sobre la importancia de darle una oportunidad al otro, porque el resultado podría sorprendernos.

Por otro lado, las canciones también juegan un papel importante, debido a que esta película, en comparación con otras producciones de Disney, carece de las mismas. Quizás es debido a esto que el único tema ‘Yo soy tu amigo fiel’ haya pegado tanto y podamos recordar cada segundo de la canción.

En fin, con esta película, Disney consiguió una nueva fórmula del éxito que caló profundamente en el colectivo, así que será normal que nos sintamos un poco vacíos luego de que se complete el arco dramático de nuestros juguetes favoritos del cine. Así que solo queda recordar lo importante que fue para la industria de las animaciones y, por supuesto, disfrutar de esta última entrega que vendrá cargada de temas profundos y muchas sorpresas.

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