En un artículo anterior, presentamos los hallazgos de un estudio sobre la toma de decisiones entre personas altruistas y egoístas. En este se observó que era más difícil que se pusieran de acuerdo dos personas con caracteres similares y que, de hacerlo, por lo general tomaban una decisión que no agradaba a ninguna.

En cambio, cuando se trataba de una persona egoísta y desinteresada, uno solía ceder ante la ferviente recomendación del otro, y a pesar de ello, solían quedar satisfechos con el resultado.

Siguiendo con esta temática, un nuevo estudio revela que cuando las personas se encuentran frente a un amplio catálogo de opciones, les es mucho más difícil tomar una buena decisión, e incluso se sienten incapaces de hacerlo.

Mark Seery, un profesor asociado de psicología, considera que tener muchos elementos para elegir puede parecer una gran idea. Por ejemplo, a la hora de hacer compras en línea, las tiendas ofrecen un catálogo, por lo general amplio, con opciones muy variadas. Así también una página para ver videos, e incluso los sitios web o aplicaciones para planificar citas románticas y encontrar pareja, los cuales cuentan con millones de suscriptores.

Sí, mirar catálogos de productos suele ser divertido, sin embargo, su investigación revela que las personas suelen lamentar su decisión aún después de haber deliberado mucho en torno a ella:

“La investigación muestra que, después del hecho, las personas a menudo lamentan su decisión en estos casos, pero lo que nuestra investigación sugiere es que este tipo de giro, la paradoja inherente de las elecciones de gustar y luego estar preocupado por las elecciones, ocurre casi de inmediato”.

La paradoja paralizadora

Aunque parece lo ideal, tener demasiadas opciones para escoger puede dificultar el proceso de tomar una decisión, e incluso hacernos sentir insatisfechos luego de haber escogido.

Thomas Saltsman, un estudiante graduado en el departamento de psicología de la Universidad de Buffalo y coautor del estudio, se refirió a esta situación como una “paradoja paralizadora”.

Para algunas personas seguro es muy sencillo, pero el hecho de tomar una decisión puede convertirse en un proceso muy difícil dependiendo de la personalidad del individuo. Por una parte, si este no se considera lo suficientemente capacitado para tomarla, entonces podría verse ofuscado y divagar entre pensamientos de miedo a escoger la opción equivocada. Esto acompañado de las repercusiones que pudiera tener esta y de lo relevantes le parezcan estas.

Estudios previos ya demostraron que la sobrecarga de opciones a la hora de elegir conduce a resultados negativos. Partiendo de ella, esta nueva investigación se ha enfocado en dos factores de motivación que muy poco se han considerado en este tema. Uno de ellos es la importancia que puede tener la decisión para el individuo, y qué percepción tiene este de sí mismo para dicha tarea: “¿Seré capaz de tomar una buena decisión?”

“Nos encanta tener estas opciones, pero cuando nos enfrentamos a tener que elegir entre esas innumerables opciones, todo el proceso va hacia el sur. Quieres hacer una buena elección, pero sientes que no puedes. Esta combinación de percepción de altas apuestas y baja capacidad puede contribuir a un temor profundo de que inevitablemente se tomará la decisión equivocada, lo que podría ahogar el proceso de toma de decisiones”.

Encontrar la cita ideal

La investigación separó casi 500 participantes en tres experimentos, dos de los cuales utilizaron medidas psicofisiológicas. A estos se les solicitó leer los perfiles de sitio de citas  ficticias, y entre ellos escoger al que sería su compañero ideal.

El estudio se basó en medir la respuesta cardiovascular de los participantes a la hora de tomar una decisión teniendo muchas opciones, por lo que tomaron la frecuencia cardíaca y la intensidad del bombeo del corazón.

“Hicimos que los participantes leyeran los perfiles de citas ficticias y les pedimos que consideraran a su compañero ideal. Debido a que utilizamos medidas psicofisiológicas, queríamos que las personas se enfrentaran con una opción que exigiera consideración y que estuvieran activamente comprometidas”.

Cuando los individuos se enfrentaron a la gran cantidad de perfiles de citas, al momento de deliberar fueron estos factores lo que indicaron cuán importante o abrumadora resultaba dicha decisión para ellos.

Se observó que cuando las personas se preocupan más por una decisión, aumenta su ritmo cardíaco y su corazón late más fuerte. A su vez, la cantidad de sangre que este bombea y el grado en que los vasos sanguíneos se dilatan, indican niveles de confianza.

La preocupación dificulta la toma de decisiones

La importancia que una determinada decisión tenga para una persona y su propia seguridad sobre si es capaz o no de escoger la opción correcta dificulta el proceso.

Saltsman plantea que para poder abordar la situación, es necesario que consideremos la importancia relativa de la prueba para reducir la carga de preocupación:

“Elegir el elemento de menú incorrecto para la cena o qué hacer de manera compulsiva no te va a definir como una persona. También puede ser útil ingresar a situaciones de alta elección con unas pautas claras de lo que desea de su opción deseada. Es posible que hacerlo no solo ayude a reducir la cantidad de opciones posibles, al eliminar las opciones que no cumplan con sus pautas, sino que también aumente la confianza en su capacidad de encontrar una opción que satisfaga sus necesidades”.

Ahora, cuando un amigo, o nosotros mismos nos sintamos mal por una compra que en realidad no nos satisfizo, tendremos una buena excusa para reflexionar sobre lo que realmente queremos.

Referencias:

Too many fish in the sea: A motivational examination of the choice overload experience. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0301051118306021?via%3Dihub

Why having too many choices makes decisions harder. https://www.futurity.org/too-many-choices-decisions-2086992/