En los bosques remotos de la isla francesa de Córcega, vaga un gato de aspecto extraño que, de acuerdo a los informes de noticias locales, puede ser una nueva especie.

Este felino es conocido por los lugareños como “gatos-zorro”, y los guardabosques de vida silvestre en Córcega creen que podrían ser una especie nueva e indocumentada.

Leyenda local

Estos gatos-zorros ganaron su nombre debido a su tamaño, un poco más grande que un gato doméstico promedio, alcanzando 90 centímetros de largo desde la cabeza hasta la punta de la cola; los gatos domésticos (Felis catus) tienen en promedio 75 centímetros de la cabeza a la cola.

Entre sus características se encuentran los sus colmillos altamente desarrollados.

Adicionalmente, el gato-zorro tiene orejas anchas, bigotes cortos y colmillos largos, así como un pelaje denso que le ofrece protección contra pulgas y garrapatas, rayas en las patas delanteras, patas traseras muy oscuras, una barriga de color rojo y unos distintivos anillos negros en sus colas que terminan en una punta negra.

El felino había sido una leyenda local durante años, un depredador que atacaba las ubres de ovejas y cabras por la noche. Pero cuando uno fue atrapado accidentalmente en un gallinero en 2008, eso llamó la atención de los investigadores.

Durante más de una década, los investigadores de la Oficina Nacional de Caza y Vida Silvestre en Córcega (ONCFS, por sus siglas en francés) han estado examinando a estos gatos. En el año 2012, establecieron trampas para obtener el ADN de los animales: palos de madera a los que los gatos fueron atraídos con un aroma atractivo.

Cuando los animales frotaron sus cuerpos contra los palos, dejaron muestras de pelo y piel, perfectos para la identificación genética.

Siguiendo patrones

Cuando los investigadores examinaron el ADN de estas muestras, encontraron que, aunque era similar al del gato de bosque africano (Felis silvestris lybica), los gatos-zorros no estaban relacionados con ninguna especie conocida en todo el mundo.

Los guardabosques de vida silvestre en Córcega creen que los felinos son una especie nueva aún no clasificada.

Cuatro años más tarde, los investigadores capturaron al primer gato-zorro para su análisis y desde entonces han capturado, examinado y liberado a 12 de los 16 ejemplares que se han observado en la isla.

En algunos de estos especímenes, los investigadores colocaron collares con un rastreador GPS, a fin de poder realizar un seguimiento de los patrones de movimientos de los animales en la isla.

Estos seguimientos han demostrado que los gatos se extienden a lo largo y ancho de la isla. Se encontró que el rango de un macho cubría 3.000 hectáreas, incluyendo elevaciones topográficas que variaban de 300 a 2.500 metros de altitud.

Se cree que el gato-zorro puede haber estado viviendo en Córcega durante 6.500 años, desde la época de la segunda colonización humana en la isla.

Aunque aún se desconoce mucho sobre el gato-zorro, los investigadores esperan que el animal sea reconocido como una nueva especie y protegido en los próximos años.

Referencia: Corsica’s ‘cat-fox’: On the trail of what may be a new species. Agence France-Presse (AFP), 2019. https://bit.ly/2J1SvoG