Mientras recorría planicies rocosas a la sombra del monte Sharp, la cámara del rover Mars Curiosity de la NASA capturó tenues nubes flotando en el cielo. El robot, que aterrizó en Marte en el año 2012, capturó las imágenes de elevadas nubes marcianas el 17 de mayo de 2019, día 2.410 marciano de su misión.

A millones de kilómetros de distancia, los científicos de la NASA sospechan que estas nubes flotan a unos 25 kilómetros sobre la roja superficie marciana, por lo que se trata de nubes “noctilucentes”, es decir, que están lo suficientemente altas como para que la luz solar pase a través de la masa flotante de agua y hielo.

La misma física

Las nubes no se forman por sí solas, necesitan algo en lo que puedan condensarse. En la Tierra, las moléculas de agua se adhieren a diminutos granos de sal marina o polvo en el aire hasta que forman las blancas nubes.

Rover Mars Curiosity de la NASA.

Pero Marte carece de sal marina, y los científicos no han podido explicar la presencia de nubes en la atmósfera media estudiando las partículas de polvo en el planeta rojo.

Sin embargo, Marte y la Tierra tienen otro semillero de formación de nubes en común. Una reciente investigación sugiere que la destrucción atmosférica de los meteoros crea pequeñas partículas de polvo que pueden fundamentar la formación de nubes delgadas.

Estudios anteriores han demostrado que el polvo de los meteoros destruidos, conocido como humo meteorítico, puede ayudar a formar nubes cerca de los polos de la Tierra. Con esto en mente, los investigadores analizaron si el humo meteorítico podría crear de manera similar las nubes que flotan en la atmósfera media de Marte, por debajo de otros tipos conocidos de nubes.

Polvo en el aire

Los científicos ya han descifrado la formación de un tipo diferente de nube marciana. A 65 kilómetros sobre la superficie, nubes de dióxido de carbono flotan en la atmósfera. Estas nubes se forman a medida que el polvo mineral es barrido desde la superficie, lo que permite que las moléculas de agua se adhieran al material y crezcan nubes.

Imagen de nubes en la atmósfera media de Marte.

Pero los modelos de circulación no han podido explicar las nubes más delgadas que se encuentran entre 30 a 60 kilómetros de altitud, en la llamada atmósfera media. Estas nubes delgadas son más pequeñas que la mayoría de las nubes de la Tierra, pero podrían afectar dramáticamente el clima de Marte.

Cada día, de 2 a 3 toneladas de meteoritos, la mayoría relativamente pequeños, chocan contra la atmósfera marciana. A medida que el paso caliente a través de la atmósfera desgarra a estos meteoritos, arrojan una cantidad significativa de polvo al aire.

Para determinar si los meteoros que se pulverizan en la atmósfera podrían servir como semillas para formar nubes, los investigadores combinaron datos tomados del satélite de la NASA MAVEN (Mars Atmosphere and Volatile Evolution) con simulaciones por computadora que imitaban los flujos y la turbulencia atmosférica del planeta, encontrando que la inclusión del humo meterorítico en las simulaciones creaba nubes y condiciones similares a las observadas en el planeta rojo.

El descubrimiento podría ayudar a revelar información no solo sobre las condiciones climáticas en el Marte actual, sino también sobre el clima pasado del planeta.

Referencia: High-altitude water ice cloud formation on Mars controlled by interplanetary dust particles. Nature Geoscience, 2019. https://doi.org/10.1038/s41561-019-0379-6