Las islas británicas están salpicadas de antiguas fortalezas, tumbas monumentales y sitios rituales. Ahora, un nuevo estudio sugiere que se debe agregar otro tipo de hito a la lista: islas artificiales, llamadas crannogs.

Estas estructuras, que se encuentran en las orillas de los ríos y lagos en toda Irlanda y Escocia, eran originalmente casas redondas construidas sobre el agua, ya sea mediante la acumulación de pilas de estiércol o moviendo toneladas de roca y tierra para crear una isla artificial.

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Siguiendo las pistas

Hoy en día, los arqueólogos han catalogado los restos de cientos de estas islas costeras, la mayoría de las cuales ahora se ven como pequeñas islas cubiertas de árboles o montículos que bordean la superficie del agua.

Vasija neolítica recuperada en las aguas circundantes de uno de los crannogs examinados.

Los arqueólogos originalmente creían que la mayoría de los crannogs se remontaban a la Edad del Hierro, alrededor del 800 antes de Cristo, pero una reciente investigación ha encontrado evidencia que indica que los asentamientos se construyeron muchos antes, aproximadamente en el 3500 aC.

Los investigadores tenían la sospecha de que algunos crannogs tenían la Edad de Piedra a partir de la década de 1980, cuando las excavaciones en un crannog en la isla de North Uist en Escocia revelaron artefactos neolíticos. Pero en las décadas siguientes, excavaciones en otros sitios no aportaron más pruebas.

Luego en 2011, un buzo de la Armada Real que exploraba las aguas alrededor de uno de los crannogs en la Isla de Lewis en las Hébridas Exteriores, una cadena remota de islas frente a la costa oeste de Escocia, encontró algunas piezas de cerámicas interesantes, que una vez analizadas se estableció que pertenecían al periodo neolítico.

Más tarde, los autores del estudio se examinaron residuos de vasijas y piezas de madera procedentes de los crannogs, y su análisis reveló que seis de las ocho piezas examinadas datan de la Edad de Piedra.

Antes de lo pensado

Estos precedentes llevaron a los investigadores a realizar estudios terrestres y submarinos de las islas de piedra, incluida la fotogrametría, la perforación paleoambiental y la excavación. Al aplicar la datación por radiocarbono, los arqueólogos afirman que han demostrado de manera concluyente que los crannogs datan de un período entre el 3640 y el 3360 aC, unos 200 a 500 años antes de la fecha de la primera fase de construcción de Stonehenge en el sur de Inglaterra.

En la actualidad, la mayoría de los crannogs se ven como pequeñas islas cubiertas de árboles o montículos que bordean la superficie del agua.

Es difícil conocer las razones por la que los neolíticos invirtieron el tiempo y recursos para transportar piedras, algunas de hasta 250 kilogramos, en el agua para construir estos islotes, pero hay una pista.

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Muchos de los recipientes cerámicos encontrados cerca de los sitios están notablemente intactos, probablemente sumergidos en una pieza y luego protegidos por aguas plácidas y sedimentos profundos durante milenios.

Los investigadores sugieren la posibilidad de que los islotes fueran sitios para rituales religiosos, funerarios o para banquetes. Sin embargo, aclaran los autores, todavía hay mucho trabajo por hacer porque solo el 10 por ciento de los crannogs ha sido fechado por radiocarbono y solo el 20 por ciento se ha fechado de alguna manera.

Referencia: Neolithic crannogs: rethinking settlement, monumentality and deposition in the Outer Hebrides and beyond. Antiquity, 2019. https://doi.org/10.15184/aqy.2019.41

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