En primer lugar, no podemos negar que gran parte de la razón por la que las producciones cinematográficas o destinadas para la pantalla chica que se basan en historias que involucran el tema de la radiación son las numerosas teorías que existen alrededor del tema.

¿Quién no ha visto más de una película de acción en la que el malo esté interesado en robar el maletín del gobierno que contiene los códigos para liberar las armas nucleares de otra poderosa nación para así ocasionar una guerra nuclear? O, sin irnos demasiado lejos y sin ser tampoco tan literales, ¿quién no vio miles de veces ‘Avengers: Infinity War’ en la cual con tan solo un chasquido el temible Thanos eliminó a la mitad de la población?

Lo interesante detrás del éxito de las producciones no es solo el sinfín de teorías y argumentos científicos que las avalan, sino el hecho de que las personas, en algún punto, deciden creer en la ficción de la trama pero no en preocuparse por las temibles consecuencias de un ataque o un accidente nuclear. Y, en principio, podemos especular que la fascinación de la audiencia proviene desde lo impresionante que todo se ve cuando se le agregan efectos especiales y se le ponen caras a los nombres que resuenan en “la historia”.

En esta oportunidad, nos adentraremos a reconocer las “razones” del éxito de dos de las actuales producciones que hacen de la radiación su mejor amiga, como lo son ‘Godzilla: King of the Monsters’ –nuestra seleccionada para representar al cine– y ‘Chernobyl’ –el reciente éxito y número uno de la cadena de televisión HBO–.

Hechos reales que deberían causar cambios

Quienes vieron alguna materia en el colegio que tratará temas de historia universal –y hasta los que no, pero evidentemente saben algo de cultura general– de seguro escucharon y estudiaron sobre la explosión de la central nuclear Vladímir Ilich Lenin, ubicada en la Ucrania de la Unión Soviética, en el año 1986. Catástrofe mejor conocida como el “accidente de Chernóbil”.

La explosión nuclear de Chernóbil es considerada el evento más grave en la Escala Internacional de Accidentes Nucleares, junto con el accidente nuclear de Fukushima (2011), ya que dejó a su paso no solo un gran número de pérdidas sino que se liberaron cantidades importantes de gases nocivos para el medioambiente, lo que inmediatamente se convierte en un conflicto para la sociedad.

Sin embargo, hasta este año, nadie se había atrevido a tocar el tema como el protagonista de una historia, o, por lo menos no de una manera tan “honesta” como lo hizo HBO. Hay quienes se han quedado impactados por su “parecido con la realidad” mientras que otros solo están buscando llenar el vacío que GOT dejó a su paso en la cadena.

‘Chernobyl’ ha causado tanto revuelo que hasta un partido marxista-leninista está en la carrera de vetarla en Rusia y de difamar a los creadores del programa. ¿Casualidad? Más allá de los temas políticos-sociales que se tocan en la producción, son los efectos letales de la explosión nuclear lo que debería saltar en primera plana. No obstante, es casi un hecho que el éxito de la serie no proviene de parte de su mensaje a generar consciencia, sino de la estrategia de marketing que se realizó alrededor del proyecto para así asegurar la masificación de la narrativa.

Sin importar cuál haya sido el punto de partida para llevar a la luz pública una producción de esta talla, lo destacable del hecho es que ahora, 33 años después, gracias a la magia de la televisión, nuevas y viejas generaciones están demostrando un interés increíble en comprender lo que ocurrió aquel 26 de abril de 1986. Así que podemos considerar que más allá de un éxito en términos de rakings y puntuaciones, ‘Chernobyl’ inició la ola por el interés histórico.

Radiación no es sinónimo de míticos monstruos ni titanes

Podemos decir que es casi una concepción común que las personas piensen que automáticamente una reacción de la radiación es la creación de monstruos y criaturas de “otro planeta”, casi como si estuviéramos hablando de extraterrestres. Sin embargo, a pesar de lo que las películas de ciencia ficción nos quieran enseñar los efectos de la radiación involucran aspectos más preocupantes que la transformación de un lagarto gigante que está destinado a salvar de otros terribles monstruos considerados titanes.

Y sí, por si no se habían dado cuenta, estamos hablando de la mitología detrás de la franquicia de ‘Godzilla’, la cual implica que el Rey de los Monstruos es una especie de efecto de la radiación que asedió al pueblo japonés. Sin embargo, no necesariamente Godzilla es el ejemplo más realista de lo que ocurre cuando altos niveles de radiación afectan al subsuelo, o, por los momentos no ha sido confirmado.

Claro está, en un mundo donde las películas nos muestran tiburones gigantes mejores conocidos como megalodones y animales híbridos gigantes como los que protagonizan ‘Rampage’, es posible que cualquier cosa pueda estar habitando debajo de nuestro suelo. No obstante, el alboroto alrededor de ‘Godzilla’ tiene más que ver con la necesidad de ver grandes monstruos enfrentándose en la gran pantalla, tal como los cómics.

Quienes lo desconoce, Godzilla es un personaje que ha formado parte del cine desde 1954, y, culminó con su “racha ganadora” en el 2004 cuando la compañía poseedora de los derechos de la producción decidió que era hora de un bien merecido descanso. Pero, la llegada de los Avengers creemos que era hora de que Warner le presentara alguna especie de pelea a Marvel, y, hasta los momentos con las producciones de DC no lo estaban logrando.

De acuerdo con algunos críticos, la película no supera a sus predecesoras –ni mucho menos a ‘Kong: Skull Island’–, mas existen fanáticos que celebran el hecho de que por fin el monstruo es más parecido al “verdadero”. Más allá de hablar de la película per se, es relevante recalcar que no todo lo que brilla es oro, por lo que no todo es monstruo es un verdadero resultado de las actividades radioactivas en un suelo en específico.

La radiación, se ha comprobado, que causa terrible situaciones como enfermedades letales y deformidades, pero hasta el momento no se conoce el primer animal gigante que haya resultado de un ataque nuclear. Si pensamos un poco más objetivamente y menos al estilo de una ciencia ficción, los ataques y accidentes nucleares son preocupantes por los genocidios que significan y las consecuencias que dejan en su paso para los humanos. Sin embargo, no se puede negar que cuentan con unas características dignas de la adaptación para la gran pantalla o los formatos de series.