Un nuevo informe de The New York Times (NYT) ha revelado que los funcionarios de salud del Estado de California, en EE.UU., está recurriendo a las compañías de Silicon Valley para hacer que los usuarios tengan un mayor nivel de accesibilidad a los servicios de salud mental.

Según la publicación, el plan es crear un sistema digital que identifica cuándo un usuario está a punto de tener una crisis mental. Dicha herramienta estaría basada en una app móvil, que rastrearía toda la actividad del usuario en su smartphone. En caso de que se detecte un comportamiento “divergente” en el dispositivo, la app enviaría una especie de “alerta de incendio” a los funcionarios para dar respuesta oportuna al problema.

Riesgos de privacidad

Una app que recopile datos privados en busca de actividad “inusual” para luego alertar a los especialistas sobre una posible crisis mental en los usuarios, supone un debate entre la innovación y el riesgo exponer uno de los lados más íntimos de las personas, ya que, a medida que la interacción con los dispositivos móviles crece, también crece lo que compartimos a través de ellos.

Al parecer, los funcionarios de salud de California mantienen conversaciones con un par de startups de Silicon Valley para crear este sistema digital. De hecho, la herramienta actualmente se está probando en pacientes pertenecientes a la red de salud pública del Condado de Los Ángeles.

Las dos apps involucradas en el proyecto son Mindstrong, cuyo objetivo es predecir el estado de ánimo; y Cups, una herramienta de terapia en línea. En el caso de Mindstrong, las pruebas incluyeron la instalación de un teclado en los smartphones de los participantes, cuya finalidad fue recopilar constantemente la actividad en sus pantallas.

Toda la actividad del móvil

Para llevar a cabo esta labor, Mindstrong utiliza aprendizaje automático que muestran patrones digitales específicos relacionados con la función cognitiva, síntomas de crisis mental y métricas de actividad cerebral. De esta forma, el sistema detecta la manera en que una persona toca y se desplaza en la pantalla del móvil, lo que sería suficiente para determinar si tiene una crisis emocional.

Sin embargo, otros datos privados de los usuarios, como los gestos de pantalla, las entradas de voz y de caracteres, la apertura y cierre de apps, la ubicación GPS, mensajes de correo electrónico, notas de voz, llamadas salientes y entrantes, etc., también serían recopilados para potenciar el objetivo final que es identificar la crisis mental.

Más allá del éxito que ha demostrado tener la Inteligencia Artificial (IA) en el sector de la salud, es evidente que este proyecto plantea muchas dudas con respecto a la privacidad. Literalmente, un paciente permitiría que una startup tecnológica espíe cada movimiento realizado en su smartphone. En todo caso, no está claro si el algoritmo es lo suficientemente efectivo en las personas que sufren de crisis mentales, y si realmente vale la pena que una empresa sepa todo de nosotros a cambio de un diagnóstico.