La ciencia, nuestra apariencia física e incluso nuestro comportamiento han dejado evidencia de que heredamos mucho de nuestros padres. De modo que aquel dicho “de tal palo tal astilla” tiene un buen sustento.

Resulta que algo similar ocurre cuando los padres son profesionales de la lengua, pues tal parece que los hijos de estos tienden a aprender a leer mejor en comparación con los hijos de aquellos que no son especialistas en el área.

Así lo ha confirmado una investigación reciente publicada en la revista Journal of Reseach in Reading por dos representantes del Departamento de Educación de Concordia.

Hijos leyendo, padres ayudándolos

El estudio consistió en hacer que niños pequeños leyeran algo que estaba por encima de su nivel para que sus padres acudieron a corregirlos y ayudarlos.

En el estudio participaron setenta grupos de niños entre seis y siete años de edad junto con sus padres.

A los niños se les aplicaron pruebas de lectura y se les proporcionó material de lectura para un nivel justo por encima de su nivel de rendimiento como una dificultad adicional. Esto con el fin de que los padres intervinieran para orientarlos en la tarea. Por otro lado, los padres participantes recibieron la instrucción de ayudar a sus hijos tal como lo harían en cualquier ocasión en que estos estuvieran leyendo.

Las dinámicas se grabaron en video, se transcribieron y se codificaron como evidencia de los comentarios verbales y no verbales de los padres.

Según señala Aviva Segal, quien coescribió el documento para su doctorado completado con su supervisora, Sandra Martin-Chang , profesora asociada de educación, querían observar el proceso de retroalimentación entre padres e hijos:

“Estábamos interesados ​​en analizar dos formas de retroalimentación. Lo primero fue comentar sobre cómo estaba el niño, lo segundo fue medir cómo respondió el padre cuando el niño dudó o cometió un error”.

Los padres que saben de lenguaje abordaban mejor las dificultades de sus hijos

Los padres que saben sobre lenguaje pueden detectar las dificultades en la lectura y ayudar a los niños a corregirlas.

Los resultados del experimento confirmaron la teoría de que los padres con mayores conocimientos sobre la lectura elogiaban más y criticaban menos a los hijos que aquellos que manejaban menos conocimientos al respecto.

De igual forma, aquellos padres con mejor oído para el lenguaje intentaron explicar los patrones de letras y los sonidos más pequeños del lenguaje hablado a sus hijos con mayor frecuencia.

“Encontramos que el conocimiento relacionado con la lectura en los padres está asociado con un buen ‘equipo de etiqueta’ de retroalimentación. Los padres con un mayor conocimiento relacionado con la lectura tienden a alabar más, lo que mantiene a los niños durante todo el aprendizaje, mientras que al mismo tiempo les enseñan a sus hijos las conexiones críticas que necesitan para leer”.

Además, Segal señala que los padres también parecían aprender algo sobre el lenguaje cuando sus hijos cometían errores al leer, pudiendo así identificar si la causa del error era en realidad del niño o una dificultad del lenguaje como tal:

“Los padres a veces parecían tener un ‘¡ajá!’ en el momento en que se dieron cuenta de que sus hijos tropezaban constantemente con un obstáculo particular. En esencia, cuando podían comprender algunos de los errores que estaban cometiendo, los padres notaron que los errores de sus hijos eran el resultado de la dificultad del lenguaje y no la culpa de los niños. Entonces, a través de estos intercambios, los padres podrían haber aumentado sus propios conocimientos de lectura basados ​​en lo que sus hijos estaban mostrando”.

Los autores del estudio señalan que estos padres son más propensos a tener hijos con puntuaciones altas en lectura.

Los niños con mejores habilidades de lectura aprenden otros idiomas con facilidad

Cuando los padres conocen a profundidad el lenguaje, son capaces de anticiparse o detectar las dificultades típicas que presentarán sus hijos al aprender a leer, y explicárselas. Además, pueden transmitir sus habilidades de lectura a medida que escuchan a sus hijos, estimulando su mejora en el proceso.

El conocimiento del lenguaje también sirve a los maestros

Así como los padres con buen oído para el lenguaje pueden ayudar a sus hijos a ser mejores lectores, los maestros con conocimientos del lenguaje podrían estimular el aprendizaje de sus estudiantes en las escuelas.

A propósito de ello, Martin-Chang comentó que este es un aspecto muy importante que a veces pasa por alto en las instituciones educativas, y que puede dar origen a críticas negativas de los maestros hacia los alumnos con dificultades. Esto a su vez, puede generar repudio de estos hacia el aprendizaje e incluso disuadirlos de tomar riesgos.

“Los maestros con un alto conocimiento relacionado con la lectura suelen ser más positivos y están mejor equipados para ofrecer comentarios precisos a sus alumnos. Tienen una idea de lo difícil que es para el niño. Ser capaz de enfocarse en las habilidades correctas y al mismo tiempo elogiar los esfuerzos del niño hará que el aula sea un entorno más positivo. Esto se puede lograr a través del aumento de los conocimientos de los maestros relacionados con la lectura, que es el enfoque central de nuestra capacitación en Concordia”.

Concluimos que es necesario que tanto padres como maestros trabajen en el entendimiento del lenguaje a fin de promover y facilitar el aprendizaje de este en los más pequeños.

Referencias:

‘What does an O say when there’s no E at the end?’ Parents’ reading‐related knowledge and feedback during child‐to‐parent reading. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/1467-9817.12272

Language-savvy parents improve their children’s reading development, a Concordia study shows. https://www.concordia.ca/news/stories/2019/06/11/language-savvy-parents-improve-their-childrens-reading-development-a-concordia-study-shows.html

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