El virus de la enfermedad de Newcastle (NDV, por sus siglas en inglés) es un patógeno importante para las aves de corral, especialmente en países de ingresos bajos y medianos, donde más del 80 por ciento de las aves se crían en entornos de patio trasero con poca o ninguna atención veterinaria.

Una vez que el virus se introduce en un rebaño susceptible, las tasas de mortalidad podrían llegar al 100 por ciento, y la enfermedad podría causar grandes pérdidas de productividad para los criadores aviares.

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Resistencia innata

Si bien existe una vacuna para la enfermedad, no se usa en muchos países porque la logística y los costos involucrados hacen que no sea práctico inocular los rebaños pequeños.

Para el estudio, los investigadores utilizaron una técnica innovadora para estudiar los genes del sistema inmunológico.

Informes anteriores sugieren que algunas razas de pollos son menos susceptibles a la infección por el virus de Newcastle, sin embargo, los mecanismos que contribuyen a esto son desconocidos.

Con esto presente, un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania, realizó un estudio cuyos resultados permitieron la identificación de una serie de genes, los cuales podrían ayudar a los agricultores a criar pollos que puedan resistir la amenaza que representa la enfermedad de Newcastle.

Para el estudio, los investigadores utilizaron una técnica innovadora para estudiar la respuesta inmune innata a la infección del NDV en sublíneas puras de las razas de pollo Fayoumi y Leghorn, que se sabe pueden combatir, en diversos grados, la enfermedad.

En lugar de utilizar estudios en animales o líneas celulares, los investigadores usaron embriones de pollo.

Debido a que el sistema inmunológico del pollo se vuelve viable en el huevo antes de la eclosión, los investigadores tienen un enfoque para estudiar los genes del sistema inmunológico que ofrece varias ventajas sobre otros métodos.

Identificando genes

Los investigadores utilizaron huevos con 18 días de desarrollo embrionario, los cuales fueron finamente perforados y se inyectó 0,1 ml de la suspensión viral directamente en el fluido alantoico. Los huevos se sellaron con pegamento adhesivo y se colocaron de nuevo en las incubadoras. Los controles (huevos no infectados) se trataron de forma similar y se inocularon con 0,1 ml de una solución salina estéril.

Aunque existe una vacuna para la enfermedad, no se usa en muchos países porque la logística y los costos involucrados hacen que no sea práctico la inoculación.

Los huevos se retiraron de la incubadora 72 horas después de la inoculación, lo más cerca posible de la eclosión, y se colocaron a 4 ° C durante 3 a 4 horas para evitar la apertura de huevos con embriones de pollos viables. Los embriones de pollo se retiraron de los huevos y se recopilaron los tejidos pulmonares, los cuales se almacenaron a -80 ° C.

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El posterior análisis identificó un conjunto de cinco genes centrales: Mx1, IRF1, IRF7, STAT1 y SOCS1, los cuales se pudo evidenciar están regulados por incremento independientemente de la sublínea analizada.

La identificación de los genes que ayudan a los pollos a sobrevivir a la enfermedad de Newcastle de manera innata, señalan los autores del estudio, podría ayudar a diseñar estrategias de reproducción que produzcan manadas más resistentes y más productivas.

Referencia: Conserved, breed-dependent, and subline-dependent innate immune responses of Fayoumi and Leghorn chicken embryos to Newcastle disease virus infection. Scientific Reports, 2019. https://doi.org/10.1038/s41598-019-43483-1

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