Si bien la labor de las madres ha sido ampliamente reconocida en la crianza de los hijos, es necesario resaltar que los padres también juegan un papel crucial y cumplen funciones específicas bien diferenciadas de las de la madre.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Emory liderado por James Rilling, profesor y director del departamento de antropología y Craig Hadley, también antropólogo, llevaron a cabo una serie de entrevistas de carácter profundo a varios nuevos padres para conocer lo que consideran como grandes desafíos y mayores gratificaciones en dicha labor.

Se observó que hubo cambios entre los sujetos antes y después de las entrevistas, puesto que hablar sobre la paternidad en realidad tuvo efecto sobre su estado de ánimo. De hecho, la mayoría de los entrevistados expresaron que se sentían entusiastas, orgullosos e inspirados al contar su experiencia en la paternidad.

“Parecían encontrar terapéutico hablar de sus sentimientos, particularmente si estaban luchando con algunas cosas. Los desafíos de ser madre son a menudo mucho mayores. Así que los padres pueden pensar que nadie realmente quiere escuchar acerca de las cosas con las que están lidiando como un nuevo padre”.

Rilling está interesado en comprender los cambios hormonales y neurobiológicos que atraviesan los hombres una vez que se convierten en padres, y determinar si estos influyen o no en la forma en que se relacionan con sus hijos.

Por el momento, Rilling ya completó las entrevistas y Hadley se encuentra en el análisis de los datos recolectados durante las mismas. Pero durante el proceso han dado con una serie de hallazgos muy curiosos que compartiremos aprovechando la víspera del Día del Padre.

1. Los padres pueden sufrir depresión posparto

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Los padres pueden sufrir depresión luego del nacimiento de su hijo a causa del cambio en su relación de pareja, la nueva responsabilidad financiera y la falta de sueño, entre otras causas.

Como muchos saben, luego del nacimiento de su bebé, las madres pueden experimentar ataques emocionales muy intensos que se han denominado como depresión posparto, la cual puede dificultar el desarrollo normal de sus nuevas funciones.

Esta condición se ha atribuido por lo general al carácter femenino y hormonal de las mujeres, sin embargo, durante las entrevistas a nuevos padres se encontró que estos también pueden padecerla, señala Rilling.

“La tasa de depresión para los nuevos padres es aproximadamente el doble que la de la población general de hombres. Puede tener que ver con la falta de sueño y los cambios hormonales después del nacimiento de un bebé, pero también puede deberse a cambios en su relación con su pareja. Muchos padres nuevos informan que gran parte del afecto y la atención de su pareja se desplaza de ellos hacia el nuevo bebé”.

El investigador presume que la depresión de los padres puede tener origen en la falta de sueño y los cambios en la relación con su pareja luego del nacimiento de un hijo. Además, a algunos hombres también les pesa la nueva responsabilidad financiera junto con los conflictos del trabajo.

2. Los padres también liberan oxitocina

Los padres también puede sentir oxitocina y desarrollar relaciones estrechas con sus hijos.

Desde que inicia su labor de parto, las madres empiezan a liberar una hormona llamada oxitocina, conocida también como la “hormona del amor”, la cual facilita el nacimiento y el proceso de lactancia. Pero más allá de estas importantes funciones, la oxitocina ayuda a crear vínculos con el bebé.

“Las personas tradicionalmente han pensado en la oxitocina como una hormona femenina, pero ahora hay mucha evidencia de que los nuevos padres también experimentan cambios hormonales y que la oxitocina está involucrada en la vinculación padre-bebé. Una pregunta interesante es: ¿qué es lo que está elevando los niveles de oxitocina en los nuevos padres? Podría ser una señal del bebé, como su olor o su apariencia”.

3. Hombres con niveles de testosterona más bajo se involucran en el cuidado de los hijos

Los niveles bajos de testosterona en algunos hombres parece hacerlos más adeptos a involucrarse en la crianza de sus hijos pequeños.

Según Rilling, los hombres con niveles de testosterona más bajos tienden a participar más en el cuidado práctico de sus hijos.

“Suponemos que los niveles de testosterona determinan qué tan involucrados están los padres, pero también podría ser que cuando los hombres se involucran más como cuidadores, su testosterona disminuye. Las influencias ambientales pueden cambiar la biología. Sabemos, por ejemplo, que los niveles de testosterona bajan cuando los hombres se convierten en padres involucrados”.

Es necesario destacar que esta afirmación se limita a la atención paterna directa y práctica, y no a formas indirectas de atención como proteger a los niños y mantenerlos.

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4. Los padres usan lenguaje más suave con hijas que con hijos

Existe sesgo de género en la crianza de parte de los padres. Suelen hablar más sobre emociones y cantarle más a sus hijas, mientras que con los hijos hablan más sobre poder y logros.

Una investigación anterior dirigida por Jennifer Mascaro, quien ahora está en la facultad de la Escuela de Medicina de Emory confirmó que el género de un niño pequeño tiene influencia en la forma en que sus padres se comportan.

Por ejemplo, los padres de hijas les cantaban más seguido, eran más atentos e incluso usaban más palabras asociadas a emociones tristes y con el cuerpo. En cambio, aquellos que eran padres de hijos se involucraban en juegos más rudos con sus hijos usaban un lenguaje más orientado al poder y los logros.

A pesar de que en nuestros tiempos de búsqueda de igualdad de  géneros esto podría parecer inadecuado, Rilling señala que los padres no tienen malas intenciones al hacerlo, y que de hecho estos sesgos de género pueden ser inconscientes.

“Estos sesgos pueden ser inconscientes, o en realidad pueden reflejar esfuerzos deliberados y motivados de manera altruista para moldear el comportamiento de los niños de acuerdo con las expectativas sociales de los roles de género adultos que los padres sienten que pueden beneficiar a sus hijos”.

5. Los juegos rudos tienen utilidad

Los juegos rudos que suelen hacer los padres con los hijos pueden ser de provecho en la crianza para prepararlos para la vida fuera de casa.

Tal parece que los juegos rudos pueden ser de provecho en la crianza de los niños. De hecho, Rilling cita una teoría sobre crianza que plantea que las madres suelen ser las encargadas de brindar consuelo y seguridad dentro del hogar, mientras que los padres se enfocan más en preparar a los hijos para la vida fuera de la familia.

De modo que los juegos rudos con papá “les ayuda a aprender a regular sus emociones y también a desarrollar empatía; necesita leer las señales sociales de la persona con la que se está batallando para asegurarse de no ir demasiado lejos”.

Para el investigador, este tipo de juegos puede ayudar a desarrollar en los hijos la capacidad de recuperación, lo cual es de suma importancia ya que, como seguramente todos hemos comprobado, fuera de casa pocos nos tratarán como lo hace nuestra madre.

Referencias:

Five surprising facts about fathers. https://news.emory.edu/features/2019/06/five-facts-fathers/index.html

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