Foto: Reuters

Durante los últimos dos años, las presuntas campañas de desinformación de Rusia a través de las redes sociales han protagonizado episodios sin precedentes en la historia política de EE.UU. Según diversas investigaciones sobre el tema, la Agencia de Investigación de Internet, una firma rusa al servicio del Kremlin, es la principal responsable de la campaña de influencia promovida durante las elecciones estadounidenses de 2016, donde Donald Trump ganó la presidencia.

En 2018, la firma Jigsaw, subsidiaria de Alphabet, se propuso demostrar lo fácil que es contratar una de estas campañas de influencia promovida por Rusia. Ahora, un informe de Wired ha revelado los resultados de estos esfuerzos, los cuales no son nada alentadores.

¿Es fácil contratar trolls rusos?

Como parte de su estudio sobre la desinformación promovida por Rusia, Jigsaw negoció con varios proveedores “secretos” de noticias falsas, contratando uno de ellos para desplegar una campaña de desinformación real basada en trolls contra un sitio web de proselitismo político que promovía mensajes sobre lo negativo que era el dictador Stalin. Este sitio fue creado previamente por la compañía.

Según Jigsaw, acceder a una campaña de este tipo no sólo es fácil para los gobiernos, sino también para entidades privadas. La compañía contrató a una firma externa para que investigara el mercado negro de Internet en Rusia, encontrando que algunos proveedores de seguidores falsos en redes sociales, retweets, posicionamiento web, etc., también ofrecían publicaciones en redes sociales sobre temáticas políticas diversas.

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En este sentido, Jigsaw eligió a SEOTweet como su proveedor de desinformación, pagando una campaña de dos semanas por solo US$ 250, en los que se publicaron 730 tweets contra el sitio web anti-Stalin que creó Jigsaw, desde 25 cuentas diferentes de la red social Twitter. Asimismo, SEOTweet también realizó 100 publicaciones en foros web y comentarios de blogs.

Sin embargo, Engadget ha revelado que varios críticos se han mostrado escépticos al estudio de Jigsaw, ya que la compañía no solo pagó por la campaña de desinformación, sino también propició la creación de publicaciones favorables a un dictador asesino como Stalin. De hecho, los críticos aseguran que el despliegue de esta campaña desinformativa podría vincularse a Google, compañía de Alphabet, ya que Rusia podría manifestarse en su contra por interferir en su política y cultura.

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