Muchas personas, probablemente todas, tienen lugares con un significado especial: un patio de recreo escolar, una iglesia antigua, o esa esquina discreta donde por primera vez besaron al amor de su vida.

Antes de ese momento específico esa locación era intrascendente. Es como si la experiencia especial con esa persona querida transfiriera una emoción positiva al lugar. Nuestra actitud hacia estos lugares cambia repentinamente, se vuelven valiosas para nosotros. Pero, ¿podría esto también suceder puramente por el poder de la imaginación en lugar de por experiencias reales?

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Evaluando el poder de la imaginación

Determinados en profundizar en esta cuestión, un equipo de investigadores del Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas y Cerebrales Humanas, y de la Universidad de Harvard, realizó un estudio cuyos resultados muestran que nuestras actitudes pueden ser influenciadas no solo por lo que realmente experimentamos, sino también por lo que imaginamos.

Gracias a las exploraciones cerebrales, los investigadores pudieron mostrar cómo funciona este mecanismo en el cerebro.

Para el estudio, los investigadores realizaron un experimento en Estados Unidos, que luego fue replicado en Alemania. En cada una de las pruebas se avaluó la repuesta de 30 voluntarios, a quienes se les pidió que proporcionaran una lista de personas que realmente les gustaban, personas que no les gustaban y una lista de lugares en los que tenían sentimientos neutrales.

Posteriormente, mientras yacían en un escáner de resonancia magnética funcional (fMRI), se les pidió que imaginaran que conocían a alguien de su lista de favoritos en uno de sus lugares neutrales.

Las exploraciones cerebrales revelaron que las actitudes de los participantes hacia los lugares habían cambiado: los lugares anteriormente neutrales que se habían imaginado con personas de su agrado, ahora se consideraban más positivos que al comienzo del estudio.

Influencia evidenciada

Valiéndose de los datos registrados por las fMRI realizadas, los investigadores pudieron mostrar cómo funciona este mecanismo en el cerebro. La corteza prefrontal ventromedial juega un rol determinante en este proceso.

Los resultados del estudio muestran que nuestras actitudes pueden ser influenciadas no solo por lo que realmente experimentamos, sino también por lo que imaginamos.

Es en esta región del cerebro donde se almacena la información sobre personas individuales y lugares de nuestro entorno, como los autores asumieron. Pero los experimentos revelaron que esta región también evalúa cuán importantes son las personas y los lugares individuales para nosotros.

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Los investigadores explican que el hecho de que las actitudes puedan transferirse de esta manera, confirma que esta parte del cerebro no solo tiene en mente la imaginación del lugar, sino que también codifican nuestra evaluación del lugar real. Entonces, las imaginaciones, al igual que los acontecimientos reales, pueden influir en nuestra actitud del mundo real.

La evidencia agrega peso a las ideas de que cambiar nuestros patrones de pensamiento puede cambiar significativamente nuestras reacciones ante el mundo, un concepto importante para la salud mental.

Referencia: Forming attitudes via neural activity supporting affective episodic simulations. Nature Communications, 2019. https://doi.org/10.1038/s41467-019-09961-w

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