Días atrás informamos que el estadounidense promedio consume entre 74,000 y 121,000 partículas de microplásticos al año sin percatarse a través de los alimentos, respirar el aire y, por supuesto, el agua.

Como muchos saben, millones de toneladas de plástico entran en el océano todos los años. Estos se rompen en pedazos muy pequeños que se conocen como microplásticos, y la peor parte es que tardarán cientos de años en descomponerse.

La mayoría de los estudios han evaluado su distribución en la superficie, aunque sigue sin estar claro a qué parte de los océanos se desplazan estas partículas. Sin embargo, una nueva investigación ha revelado que los microplásticos no solo se acumulan en las aguas superficiales, sino también en ambientes oceánicos profundos.

Microplásticos en el océano profundo

Hasta ahora estaba claro que había partículas microplásticas en la superficie del océano, sin embargo, se ha comprobado que estas se encuentran en altas concentraciones en las profundidades.

La investigación fue dirigida por Anela Choy y un grupo de especialistas, que enviaron vehículos submarinos operados a distancia a diferentes profundidades de la Bahía de Monterey en California, un ecosistema icónico de gran importancia. De esta forma, tomaron muestras de grandes volúmenes de agua de par para evaluar la distribución vertical y concentración de partículas microplásticas.

El equipo encontró que las concentraciones microplásticas fueron más altas en las muestras de agua que se recolectaron en las profundidades de la bahía, en un sitio ubicado a 25 kilómetros de la tierra más cercana.

En cambio, las concentraciones de microplásticos cerca de la superficie del mar estuvieron entre las más bajas medidas en el estudio.

“Aunque este estudio no se diseñó para determinar las diferencias de concentración entre las ubicaciones cercanas a la costa y en alta mar, en los pocos casos en que se muestrearon horizontes de profundidad superpuestos en ambas ubicaciones (de 5 a 50 m de profundidad), las concentraciones microplásticas fueron más altas en la ubicación en alta mar”.

La concentración de microplásticos se encontró en profundidades de 650 y 2,000 pies, siendo de 12 y 15 partículas por metro cúbico respectivamente. A su vez, esta es igual e incluso superior a la del Gran Parche de Basura del Pacífico.

Además, el submarino encontró microplásticos incluso a la mayor profundidad explorada en este estudio, que fue 3,200 pies debajo de las olas.

Con ello, es evidente que las partículas microplásticas pueden desplazarse como resultado de dinámicas de forzamiento y vientos estacionales típicos del sistema oceanográfico de la Corriente de California.

Según señalan los autores, este descubrimiento demuestra que estas pequeñas partículas “se extienden mucho más lejos y más extensamente en las aguas, sedimentos y comunidades animales de las profundidades marinas” de lo que se había estimado hasta entonces.

Microplásticos en cangrejos y larváceos

Los larváceos usan filtros de moco con los que absorben el alimento suspendido en el agua junto con microplásticos. Luego de desecharlo, este se desplaza hacia las profundidades del océano.

El equipo señala que estos microplásticos, que por lo general están presentes en la superficie, se sumergen y llegan a las profundidades, donde son ingeridos por animales marinos, como los cangrejos rojos y los larváceos.

“Además de identificar las partículas de plástico en todas las profundidades del océano muestreadas, los plásticos estaban presentes en todas las muestras de cangrejo rojo pelágico y sinker de larváceas gigantes examinadas”.

Estos animales mastican partículas de plancton del mismo tamaño que los microplásticos, y por lo general estos se atascan en sus entrañas. En el caso particular de los larváceos, estos se alimentan usando filtros pegajosos hechos de modo con los cuales capturan los alimentos que flotan en las profundidades del océano. Una vez usados, los desechan.

Durante el estudio, se encontró partículas de plástico PET en los intestinos moco desechado por ambos tipos de animales.

Todas las muestras de cangrejo rojo que se examinaron contenían microplásticos, aunque la cantidad variaba significativamente entre los 11 individuos.

“Casi la mitad de las muestras de cangrejo rojo pelágico (n = 11) contenían menos de 5 partículas por individuo, pero tres cangrejos individuales contenían más de 10 partículas microplásticas cada una”.

Los autores suponen que los microplásticos llegan tan profundo a través de este mecanismo de alimentación. Es probable que queden atrapados en los filtros de moco de los larváceos, y una vez desechados se hundan.

La mayoría de las partículas encontradas corresponden al tereftalato de polietileno (PET), un tipo de plástico utilizado comúnmente para hacer envases de un solo uso, como las botellas de refresco y agua.

Referencias:

The vertical distribution and biological transport of marine microplastics across the epipelagic and mesopelagic water column. https://www.nature.com/articles/s41598-019-44117-2