Días atrás informamos sobre un estudio reciente que demostró que los eventos traumáticos ocurridos durante la infancia afectan la salud bucal de los adultos en años posteriores. Ahora un nuevo estudio ha revelado que estas situaciones difíciles también afectan la capacidad de enfrentar su día a día.

Experiencias como la pobreza, mudanzas o inestabilidad residencial, el divorcio de los padres o el abuso de sustancias pueden ocasionar cambios en la dinámica cerebral de un niño. A su vez, pueden tener impacto sobre las hormonas del estrés, que nos estimulan para seguir adelante.

La autora principal de un estudio actual enfocado en este tema, Liliana Lengua, indicó que sus hallazgos muestran “cómo la adversidad está afectando a múltiples sistemas dentro de un niño”. Continuó:

“La interrupción de los múltiples sistemas de autocontrol, tanto los esfuerzos de planificación intencional como las respuestas automáticas de la hormona del estrés, desencadena una cascada de efectos neurobiológicos que comienzan temprano y continúan durante la infancia”.

¿Qué es la función ejecutiva?

Las funciones ejecutivas comprenden las habilidades cognitivas que nos permiten afrontar situaciones, resolverlas y enfocarnos en el futuro.

Se conoce como función ejecutiva a un amplio abanico de habilidades cognitivas que permiten a las personas lograr sus metas y orientarse al futuro. Estas nos proveen herramientas para dar respuesta ante situaciones nuevas que se nos presentan.

Las funciones ejecutivas juegan un papel fundamental para el desarrollo y cumplimiento de todas nuestras actividades diarias, sobre todo aquellas que requieren planificación, toma de decisiones y solucionar problemas. Además, nos permiten mantener el control ante la adversidad y regular nuestro comportamiento.

Partiendo de ello, podemos intuir que estas ejercen gran influencia en nuestro desarrollo como personas en diferentes ámbitos y, sin lugar a dudas, en nuestras relaciones con otras personas.

El cortisol, la hormona para enfrentar desafíos

Lengua, una profesora de psicología de la Universidad de Washington y directora del Centro para el Bienestar del Niño y la Familia, lideró una investigación publicada en la sección Development and Psychopathology de la Universidad de Cambridge.

Lengua estudió las funciones objetivos en niños pequeños y la asoció con los niveles de cortisol, la hormona del estrés, aunque ella se refiere a esta como la hormona que “nos ayuda a enfrentar un desafío”.

La psicóloga explica que el cortisol funciona bajo un patrón diurno, que influye incluso a la hora de despertarnos. Sus niveles están más altos en la mañana, como bridándonos la energía necesaria para levantarnos de la cama y empezar nuestras labores diarias. Conforme transcurre el día, va disminuyendo.

Sin embargo, el patrón del cortisol es diferente entre niños y adultos que enfrentan estrés constante.

Cuando las personas experimentan situaciones difíciles, sus niveles de cortisol en las mañanas son sumamente bajos y se mantienen así durante el día, todos los días. Y si el estrés es constante, entonces dejan de responder para seguir adelante:

“Lo que vemos en las personas que experimentan una adversidad crónica es que sus niveles de la mañana son bastante bajos y planas a lo largo del día, todos los días. Cuando alguien se enfrenta a altos niveles de estrés todo el tiempo, la respuesta del cortisol se vuelve inmune y el sistema deja de responder. Eso significa que no están teniendo los niveles de cortisol que necesitan para estar alerta, despiertos y emocionalmente preparados para enfrentar los desafíos del día”.

Un estudio sobre las adversidades en la infancia

Se evaluaron a 306 niños en un período de un poco más de dos años, iniciándose el estudio cuando estos tenían alrededor de tres años de edad, y finalizando cuando tenían cinco años y medio. Todos ellos pertenecían a entornos difíciles, con problemas raciales, étnicos y socioeconómicos.

¿Cuándo un dolor de cabeza es motivo de preocupación?

A propósito de ello, el 57 por ciento de los participantes se consideraba de ingresos bajos, o en casi pobres. Este fue un marcador clave para el estudio de los eventos adversos que los afectaban. También se encuestaron a las madres de los niños sobre otros factores de riesgo.

Luego de ello, los investigadores evaluaron las habilidades de función ejecutiva de los niños a través de diferentes actividades. También hicieron pruebas a muestras de su saliva, a fin de evaluar los efectos el cortisol diurno, una hormona que liberamos en respuesta al estrés.

Actividades para seguir instrucciones

Los niños de familias con bajos ingresos presentaron más dificultades para seguir instrucciones y problemas de conducta.

Los investigadores escogieron actividades para niños de preescolar que permiten medir su capacidad para prestar atención, seguir instrucciones y tomar medidas contrarias al impulso.

Uno de ellos fue el juego “Head-Toes-Knees-Shoulders”, que significa “Cabeza-Dedos-Rodillas-Hombros”. En este, la los niños se les indica que deben hacer lo contrario de lo que dice el moderador de la dinámica. Por ejemplo, si este dice “toquen su cabeza”, los niños deben tocar los dedos de sus pies.

Otras actividades consistieron en que los niños interactuaran con dos títeres, un mono y un dragón, únicamente siguiendo las instrucciones dadas por el mono.

Los niños que tuvieron un buen desempeño en estas tareas de seguir instrucciones también tendían a tener patrones más típicos de cortisol diurno. Sin embargo, los niños provenientes de familias con ingresos más bajos y con mayores adversidades presentaron mayores dificultades, es decir, una función ejecutiva baja, además de valores de cortisol atípicos.

Los niños de familias regulares presentaron niveles típicos de cortisol, mejores relaciones y siguieron las instrucciones en las actividades.

También conviene destacar que cuando los niños son capaces de seguir instrucciones, tienden a establecer mejores relaciones sociales y también a manejar sus emociones de mejor manera cuando están estresados. Pero cada uno de los niños que provenían de familias de bajos ingresos, presentó problemas de conducta y menor manejo socioemocional cuando estaban a punto de comenzar el jardín de infantes.

De modo que las adversidades no solo afectan la forma en que los niños se adaptan socialmente, sino también sus sistemas internos de autorregulación hormonal.

A pesar de no tratarse de un tema nueva, este estudio se enfocó en demostrar que estas situaciones tienen efectos a lo largo del tiempo, ya que la función ejecutiva un indicador de la regulación cognitiva:

“La función ejecutiva es un indicador que muestra el funcionamiento de la regulación cognitiva. El cortisol es la respuesta neuroendocrina, una respuesta automática, y las dos emergen de manera consistente como relacionadas entre sí e impactando el comportamiento en los niños”.

Este hallazgo puede servir como base para iniciar campañas sobre la crianza en la primera infancia y la escuela, enfocadas a fomentar el desarrollo positivo de los niños en entornos seguros y estables.

Referencias:

Pathways from early adversity to later adjustment: Tests of the additive and bidirectional effects of executive control and diurnal cortisol in early childhood. https://www.cambridge.org/core/journals/development-and-psychopathology/article/pathways-from-early-adversity-to-later-adjustment-tests-of-the-additive-and-bidirectional-effects-of-executive-control-and-diurnal-cortisol-in-early-childhood/77DBC7098E37A7466E897F2F4653FF36

Early-life challenges affect how children focus, face the day. https://www.eurekalert.org/pub_releases/2019-06/uow-eca060519.php

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