Los pingüinos en Punta Tombo, en la Patagonia, pueden caminar hasta un kilómetro para transitar entre sus nidos y la playa, encontrando en el camino muchos obstáculos como rocas, ramas, madrigueras y depresiones en el suelo.

En los días cálidos, estos pueden estar con uno o ambos pies fuera con las plantas arriba, expuestas, en lugar de estar debajo del cuerpo. Dicha postura los pone en peligro pues ponerse sobre ambas patas para escapar de algún depredador podría tomarles demasiado tiempo.

A propósito de su postura y de la forma en que se paran, a un grupo de investigadores en la zona se le ocurrió llevar a cabo un estudio para determinar si los pingüinos de Magallanes (Spheniscus magellanicus), típicos de la zona, mostraban lateralización en su morfología y su comportamiento. Es decir, querían saber si eran zurdos o derechos.

No hay preferencia de pie para atravesar obstáculos

Pingüinos de Magallanes subiendo los obstáculos colocados por los investigadores para observar si tenían preferencia por un pie específico.

El equipo dividió la colonia en 16 áreas a través de las cuales caminaron con cautela para observar a los pingüinos, las cuales fueron muestreadas cada 5 y 10 días.

Uno de los investigadores se encargó de observar a 300 pingüinos caminando sobre obstáculos, denominados escalas cubiertas con vinilo marrón grueso. Estas se colocaron en el suelo, en un lecho de un arroyo seco que solían transitar los pingüinos para ir desde sus nidos al mar y viceversa.

“Debido a la gran cantidad de pingüinos que cruzan las escalas y al poco tiempo que observamos, asumimos que contamos a cada pingüino solo una vez”.

Para el estudio, solo contaron aquellos pingüinos que se detuvieron ante el obstáculo y subieron a una escala, mientras que los que seguían caminando se descartaron.

“Los pingüinos, al igual que las personas, alternan los pies cuando caminan, por lo que si no se detuvieran, el pie que usaban podría depender de qué pie estaba más cerca de la escala cuando se acercaban para cruzar, y no reflejaría ninguna preferencia”.

Estudios anteriores señalan que el escalonamiento no siempre sirve como indicador confiable para determinar una preferencia lateral, por lo que es menester complementar este tipo de estudios con la intensificación de una tarea no calificada, como patear una pelota, en el caso de los humanos. De hecho, cuando se hizo un estudio similar en perros, menos de la mitad de la muestra tuvo preferencia por bajar un escalón con alguna pata específica. Sin embargo, sí se observaron diferencias en la pata que usaron después de permanecer quietos.

Sin embargo, en este estudio no hubo dominancia de un pie específico para subir el obstáculo:

“No encontramos un pie dominante para subir a un obstáculo en la población. Es posible que los pingüinos individuales tengan un pie dominante, pero aproximadamente la mitad son zurdos y medio zurdos”.

Preferencia lateral en la termorregulación

Un pingüino de Magallanes con su pie derecho extendido para la termorregulación en un día caluroso. Fuente: Dee Boersma.

Los investigadores también evaluaron la laterización basándose en respuesta de termorregulación. Estos pensaban que en este caso sí encontrarían un lado preferido a causa de las asimetrías circulatorias de sus cuerpos.

Según sus bases teóricas, si un pie recibe más sangre que el otro, ese sería el más eficiente para la termorregulación. En el caso de los pingüinos magallánicos machos, sus testículos suelen estar más desarrollados en el lado izquierdo que en el lado derecho. Su pie derecho puede recibir más sangre que el izquierdo ya que los órganos reproductivos están en el lado izquierdo.

Sin embargo, los investigadores solo encontraron preferencia para extender el pie derecho en 2014 y 2015, mientras que entre 2018 y 2019 no hubo preferencia. Estos resultados se atribuyen a la temperatura, puesto que en el primer período buscaron a los pingüinos en tiempos cálidos, mientras que en el segundo en las mañanas y las tardes.

“Qué tan caliente es el pingüino puede influir en qué pie se extiende. Si las asimetrías circulatorias impulsan qué pie se extiende, los pingüinos deben usar el pie más eficiente, o ambos pies, en los días más calurosos”.

Puede que tengan una aleta dominante

Los investigadores también abordaron la posibilidad de lateralización en las aletas. En su estudio, encontraron que en efecto algunos pingüinos individuales tienen una aleta dominante, sin embargo, no la atribuyen a factores morfológicos directamente, sino a su comportamiento en el agua.

Lado dominante en la lucha

Durante las luchas, los pingüinos usaban más su ojo izquierdo para atacar el lado derecho de su oponente. Fuente: Lateralization (handedness) in Magellanic penguins (2019).

Para sorpresa del equipo, encontraron evidencia de lateralización durante los combates de los pingüinos, en los que usaban su ojo izquierdo y atacaban el lado derecho de su contrincante:

“Encontramos evidencia de una orientación de combate preferida en los pingüinos de Magallanes, consistente con el pingüino más agresivo en una pelea usando su ojo izquierdo y atacando el lado derecho del oponente”.

Aquí es necesario acotar muchos animales utilizan el ojo izquierdo en peleas con sus similares. En el caso de los pingüinos, es muy probable que esta se observe cuando están en grupo que por individual.

Referencias:

Lateralization (handedness) in Magellanic penguins. 2009. https://peerj.com/articles/6936/#materials|methods