C. elegans es un gusano transparente cuya composición genética es similar a la de los humanos, por lo que es uno de los modelos de investigación más utilizados.

El sistema nervioso se encarga de recibir, procesar y organizar la información proveniente de los estímulos del medio ambiente, y las neuronas se encuentran en constante actividad, detectando e interpretando estados internos y externos para producir respuestas fisiológicas.

Ahora bien, desde hace décadas se maneja la teoría de que la actividad cerebral podría ser heredada por la descendencia, sin embargo, esta posibilidad ha sido ampliamente cuestionada a causa de “la segunda ley de la biología”.

Esta ley, conocida como la “barrera de Weismann” establece que los animales no heredan la información de las respuestas a los estímulos ambientales de sus progenitores. De este modo, las consecuencias de la actividad neuronal de un individuo nunca deberían afectar a su progenie.

Dicho de una manera sencilla, lo que pensamos no lo deberían heredar nuestros hijos.

El problema es que las últimas investigaciones demuestran que las respuestas neuronales de los padres sí pueden afectar el comportamiento de la descendencia.

Un equipo de científicos de la Universidad de Tel Aviv en Israel ha demostrado que la actividad neuronal de los nematodos tiene influencia en el comportamiento de forrajeo de su próxima generación, y esta puede tener su origen en la herencia.

Los nematodos son similares a los humanos

Curiosamente, el genoma de los nematodos es muy similar al de los seres humanos.

Nematodos es un término científico con el cual nos referimos a los gusanos, organismos que se encuentran en casi todos los hábitats ambientales, y se reproducen muy rápidamente.

Como muchos sabrán, los nematodos se encuentran entre los organismos más estudiados, no solo por amplia presencia, sino también porque curiosamente su genoma tiene casi la misma cantidad de genes que el genoma humano.

El comportamiento de forrajeo se hereda de los padres

En su forrajeo, los gusanos se guían por el olor de los nutrientes esenciales, para lo cual necesitan crear ARN pequeños de neuronas que pueden heredar de sus progenitores.

El nuevo estudio explica la forma en que los filamentos de ARN de libre flotación que se generan dentro de las neuronas de nematodos, específicamente lombrices intestinales (Caenorhabditis elegans), afectan la forma en que sus descendientes buscan comida.

Se trata de un mecanismo que permite que sus neuronas se comuniquen con las células que contienen la información genética que se transmite a las próximas generaciones (células germinales).

Oded Rechavi, profesor de la Facultad de Ciencias de la Vida George S. Wise de TAU y la Escuela de Neurociencia Sagol, explicó:

“El mecanismo está controlado por pequeñas moléculas de ARN, que regulan la expresión génica. Encontramos que los pequeños ARN transmiten información derivada de las neuronas a la progenie e influyen en una variedad de procesos fisiológicos, incluido el comportamiento de búsqueda de alimentos de la progenie”.

Los científicos descubrieron que los gusanos son atraídos por el olor de los nutrientes esenciales para buscar alimento, para lo cual es necesaria la síntesis de pequeños ARN en las neuronas, que son parte del sistema nervioso.

“Descubrimos que la síntesis de pequeños ARN en las neuronas es necesaria para que el gusano se atraiga de manera eficiente a los olores asociados con nutrientes esenciales: para buscar alimento. Los pequeños ARN producidos en el sistema nervioso de los padres influyeron en este comportamiento, así como en la expresión de muchos genes de línea germinal que persistieron durante al menos tres generaciones”.

Según lo observado, este efecto persistió en varias generaciones de gusanos, aunque estas no tenían la capacidad de producir ARN pequeños por sí mismos.

Los nematodos que no crearon estos ARN pequeños mostraron dificultades para la identificación de alimentos. Pero cuando los científicos recuperaron la capacidad de producirlos, los nematodos se movieron de manera eficiente hacia sus alimentos.

El impacto del descubrimiento

Se trata de un descubrimiento importante que deja evidencia de que la segunda ley de la biología no es tan acertada como se había pensado hasta el momento.

Durante mucho tiempo, se pensó que la información de los padres solo podía transferirse a los hijos por vías genéticas, o culturales. Sin embargo, la posibilidad de que también se pueda heredar la actividad neuronal podría modificar el destino de muchas especies.

Sin embargo, Rechavi resalta el hecho de que hasta el momento solo se ha estudiado en nematodos, y aún falta comprobar que esto aplique también para los seres humanos.

“Es importante enfatizar que aún no sabemos si algo de esto se traduce en humanos. Si lo hace, entonces estudiar el mecanismo podría tener un uso práctico en medicina. Muchas enfermedades podrían tener algún componente heredado epigenéticamente. Una comprensión más profunda de las formas no convencionales de herencia sería crucial para comprender mejor estas condiciones y diseñar mejores diagnósticos y terapias”.

De ser así, la evolución humana podría estudiarse desde un nuevo punto de vista.

Referencias:

Study Shows How the Nervous System Can Transmit Information Across. https://www.aftau.org/news-page-biology–evolution?&storyid4700=2461&ncs4700=3

Neuronal Small RNAs Control Behavior Transgenerationally. https://www.cell.com/cell/fulltext/S0092-8674(19)30448-9?_returnURL=https%3A%2F%2Flinkinghub.elsevier.com%2Fretrieve%2Fpii%2FS0092867419304489%3Fshowall%3Dtrue