Mucho se ha hablado del efecto que la actividad humana ha tenido sobre los ecosistemas del planeta Tierra, por lo general dañino, sobre todo por introducir materiales no biodegradables que alteran el hábitat de muchas especies animales y plantas.

Tal es el impacto que algunos animales han intentado adaptarse, como las abejas, los mayores polinizadores en nuestra Tierra. Recientemente un estudio realizado por investigadores argentinos encontraron que la abeja cortadora de hojas había construido células con dos tipos de plástico, dentro de las cuales se desarrollaban sus crías. Asimismo se registraron casos similares en Estados Unidos y Canadá.

Sin embargo, también han surgido noticias de eventos menos fascinantes, como la acumulación de plásticos en las islas del Océano Índico, cuyas playas han logrado acumular 238 toneladas de desperdicios de plástico.

Pero más allá de ello, todo indica que aquel dicho que asegura que todo lo que se hace se devuelve como un bumerán, conocido como karma, justicia divina o teoría de la resonancia, tiene mucho de cierto, y tal parece que estamos sufriendo las consecuencias de una manera diferente a la que estamos acostumbrados a escuchar.

Un estudio reciente que recolectó datos de investigaciones anteriores asegura que los humanos estamos consumiendo microplásticos sin percatarnos.

Los humanos consumen microplásticos a través del aire, agua y alimentos

Los microplásticos se encuentran en el aire, alimentos e incluso el agua que consumimos.

Se realizó una investigación exhaustiva de un total de 26 estudios para crear una base de datos e microplásticos que se compararon posteriormente con datos de la dieta humana en los Estados Unidos.

El resultado que anualmente, los humanos consumen entre 74,000 y 121,000 partículas, aunque estas cifras dependen de la edad y el sexo de cada persona. Estos se consumen en su mayoría a través del aire, el agua embotellada y los mariscos, aunque estos datos también dependen de otros factores como la ubicación y la ingesta de alimentos.

El estudio se basa en estimaciones que se basan únicamente en el consumo diario de alimentos del estadounidense promedio, y representan solo en el 14 por ciento de la ingesta calórica.

Sin embargo, los autores admiten que la información publicada subestima la realidad a causa de las limitaciones en su investigación. Solo se incluyeron alimentos como pescado, mariscos, azúcares agregados, sales, alcohol, agua del grifo o embotellada y, por supuesto, el aire que respiramos, y como se puede intuir, se excluyeron otros de alto consumo, como carne, lácteos, granos y vegetales por la ausencia de información sobre estos.

De modo que no está de más aclarar que a pesar de que los datos suenan aterradores al presentarlos así, lo cierto es que puede haber mucha variación en los datos subyacentes:

“Extrapolar el número de microplásticos consumidos con el 85 por ciento restante de calorías no es posible, sin embargo, si nuestros hallazgos son remotamente representativos, el consumo microplástico anual podría exceder varios cientos de miles”.

Los efectos de consumir microplásticos

Cancer De Estomago Ppi
Los efectos de consumir microplásticos son desconocidos aún en la actualidad, sin embargo, se estiman que podrían ocasionar estrés oxidativo y cáncer.

A pesar de tratarse de cantidades significativas, el estudio no abordó los efectos de los microplásticos en el organismo, los cuales en la actualidad siguen siendo casi desconocidos.

Sin embargo, algunos especialistas han abordado el tema, como los investigadores que encontraron microplásticos en las heces fecales humanas de todo el mundo el año pasado, otra evidencia de que en realidad está sucediendo.

Hasta el momento, los científicos han explicado que cuando los microplásticos ingresan al intestino, pueden liberar sustancias tóxicas que desembocan en estrés oxidativo e incluso cáncer.

Por otro lado, las células en los pulmones y el intestino, zonas de exposición directa, podrían absorber aquellas partículas suficientemente pequeñas. En cambio, las más grandes pueden ser absorbidas por el tracto digestivo.

El agua que tomas puede hacer la diferencia

Agua Purificada
Evitar consumir agua de botella y optar por la de grifo es una de las primeras recomendaciones para reducir la ingesta de microplásticos.

En lo que respecta a medidas preventivas, los autores recomiendan descartar por completo el agua embotellada.

Según sus hallazgos, el consumo de microplásticos por medio del consumo de agua cambió considerablemente cuando se trataba de agua de botella o agua de grifo. Al comparar ambas, encontraron que el agua embotellada contenía 90 partículas microplásticas más por litro.

Viéndolo de forma más práctica, tenemos que los adultos varones puede ingerir 349 partículas de microplásticos solo con beber agua embotellada. En cambio, bebiendo agua de grifo su ingesta diaria es de 16 partículas.

Sin embargo, solo evitar el agua embotellada no solucionará el problema, puesto que seguimos ingiriendo y respirando microplásticos, y estos seguirán encontrándose en casi todos los artículos de consumo humano.

Por el momento, la única posible solución podría ser detener la producción de plástico.

Referencias:

Human Consumption of Microplastics. https://pubs.acs.org/doi/10.1021/acs.est.9b01517#

EXPERT REACTION: We consume over 74,000 microplastic particles a year. https://www.scimex.org/newsfeed/we-consume-over-74,000-microplastic-particles-a-year