Se sabe que los primeros americanos descendieron de humanos que cruzaron Beringia, un antiguo puente terrestre que hace decenas de miles de años conectaba Siberia con Alaska. Pero los científicos no tienen claro cuándo y dónde se mudaron de un lugar a otro estos primitivos migrantes.

Ahora, dos nuevos estudios del ADN obtenido de fósiles humanos recopilados a ambos lados del Estrecho de Bering, ayudan a escribir nuevos capítulos en las historias de estos pueblos ancestrales.

Raíces genéticas

En el primer estudio, los investigadores secuenciaron los genomas completos de 34 individuos que vivían en Siberia, Beringia y Alaska de 600 a casi 32.000 años atrás. Los individuos más antiguos de la muestra, dos hombres que vivían en el extremo norte de Siberia, representan a los primeros humanos conocidos de esa parte del mundo.

Diferentes grupos se han mezclado y migrado en toda Siberia y América del Norte durante los últimos 40.000 años.

No hay rastros genéticos directos de estos hombres en ninguno de los otros grupos que el equipo examinó, lo que sugiere que su cultura probablemente se extinguió hace unos 23.000 años, cuando la región se volvió demasiado fría para ser habitable.

Según revela el análisis de ADN, en otro lugar del continente euroasiático, surgió un grupo que eventualmente se mudaría a Siberia, se dividiría y cruzaría Beringia hacia América del Norte. Como prueba, una mujer conocida como Kolyma1, que vivió en el noreste de Siberia hace unos 10.000 años, comparte dos tercios de su genoma con nativos americanos vivos.

Los investigadores explican que, considerando el tiempo que habrían tardado en aparecer las mutaciones clave, los ancestros de los nativos americanos de hoy se separaron de estos antiguos siberianos hace aproximadamente 24.000 años.

Evidencia adicional de ADN sugiere que una tercera ola de migrantes, los neo-siberianos, se mudaron al noreste de Siberia desde el sur hace unos 10.000 años. Estos inmigrantes se mezclaron con los antiguos siberianos, plantando las raíces genéticas de muchas de las poblaciones actuales del área.

Los investigadores concluyen que cada una de estas expansiones poblacionales reemplazó en gran medida a los primeros habitantes, y en última instancia generó la composición genética de los pueblos contemporáneos que habitan en una vasta área del norte de Eurasia y América.

Olas migratorias

En el segundo estudio, los científicos analizaron los genomas de 48 individuos antiguos de sitios en el Ártico de América del Norte y Siberia, que datan de hace aproximadamente 7000 años. Luego, compararon ese ADN con el de otros pueblos indígenas antiguos y modernos en el norte de América y buscaron patrones en familias de ancestros y lenguas compartidas.

Los restos fósiles de dos hombres encontrados en el norte de Siberia, proporcionan la evidencia directa más temprana de humanos en la región.

Estos análisis revelaron que los paleo-esquimales que se originaron en Siberia cruzaron Beringia hace unos 5.000 años, se mezclaron con los indígenas americanos de una oleada anterior de migrantes siberianos, así como con un linaje mucho más tardío llamado neo-esquimales.

Este enredado árbol familiar sustenta la ascendencia de los hablantes modernos de las lenguas indígenas na-dene y esquimal-aleut.

En conjunto, estos estudios muestran que el proceso de expansión humana fue gradual y lejos de ser lineal. Los seres humanos cruzaron de Siberia a las Américas en múltiples ocasiones, y cada ola de recién llegados se integró en las personas que ya vivían allí.

Múltiples olas migratorias fundamentaron las poblaciones nativas que viven en el extremo norte de hoy. Su historial genético es rico y variado, pero gran parte todavía se desconoce, por lo que será necesario realizar más investigaciones para comprender la diversidad cultural y genética de estos antiguos pueblos.

Referencias:

The population history of northeastern Siberia since the Pleistocene. Nature, 2019. https://doi.org/10.1038/s41586-019-1279-z

Palaeo-Eskimo genetic ancestry and the peopling of Chukotka and North America. Nature, 2019. https://doi.org/10.1038/s41586-019-1251-y