El útero de la mujer ha sido considerado siempre como el lugar más perfecto para el desarrollo de un bebé, en gran medida por su supuesta inocuidad.

Lisa Stinson, una bióloga reproductiva de la Universidad de Australia Occidental comentó que:

“Durante la última década, numerosos estudios han detectado ADN bacteriano en líquido amniótico y meconio de primer paso [la primera caca del bebé], desafiando la suposición sostenida de que el útero es estéril. Sin embargo, algunos argumentan que los resultados son falsos positivos: contaminantes en los reactivos utilizados en el análisis de ADN”.

Tal como ella lo plantea, las investigaciones más recientes hechas sobre placentas frescas, líquido amniótico e incluso la primera evacuación de los bebés, indican todo lo contrario, pues se ha encontrado ADN microbiano en muestras de estos elementos de la matriz.

Aplicaron técnicas avanzadas de esterilidad para tomar las muestras

Stinson y su equipo aplicaron técnicas avanzadas de esterilidad para descartar dudas por contaminación de materiales y reactivos.

Un equipo de investigadores australianos de la Universidad Edith Cowan y la Universidad de Australia Occidental abordaron un proyecto para determinar si en verdad la matriz es tan limpia como se piensa.

El estudio reunió a 50 pacientes del King Edward Memorial Hospital, en Australia Occidental, que cumplían con tres criterios principales. Estos eran: embarazos de un solo bebé, partos por cesárea que no tuviera raíz en una emergencia y una edad gestacional igual o superior a 34 semanas.

Se recolectaron datos clínicos como la edad gestacional, edad de la madre, parida, sexo, indicaciones para la cesárea, historial obstétrico anterior y la duración de su estancia en la unidad de cuidados intensivos neonatales, en caso de que aplicara. Además, las participantes respondieron una variedad de preguntas sobre su salud, dieta y estilo de vida durante su embarazo actual.

Bien sabemos que las bacterias se encuentran en todos lados. Para descartar la posibilidad de que microorganismos presentes en sus materiales influyeran en sus resultados, Stinson y su equipo aplicaron técnicas avanzadas de esterilidad antes de utilizarlos para tomar las muestras.

Se recogieron 43 muestras de líquido amniótico de aproximadamente 10 ml de forma aséptica durante las cesáreas y se transfirieron a tubos esterilizados. También se recolectaron con mucho cuidado 50 muestras de meconio de primer paso, la primera caca del bebé, en las primeras 24 horas después de su nacimiento.

El líquido amniótico y el meconio tienen ADN bacteriano

El líquido amniótico contiene bacterias típicas de la piel, como los estafilococos.

Como hemos dicho a lo largo de este artículo, estudios previos reportaban presencia de ADN bacteriano en muestras de meconio, pero dichos resultados no parecían confiables para la comunidad científica puesto que podía haber contaminación en los reactivos empleados.

Sin embargo, el estudio de Stinson aplicó un protocolo que reduce la contaminación basada en reactivos a niveles casi indetectables. Aun aplicando este, el resultado fue que las muestras de meconio contienen ADN bacteriano, y en casi todas las muestras analizadas se encontró Pelomonas puraquae.

Por su parte, el líquido amniótico contenía principalmente bacterias típicas de la piel, como los estafilococos.

La publicación señala que el microbioma, es decir, el conjunto de microorganismos dentro de nuestro organismo, varió enormemente entre cada uno de los recién nacidos, lo cual ha llamado la atención de los investigadores:

“Aparte de esta especie, el microbioma de meconio fue notablemente heterogéneo entre los pacientes. El microbioma del líquido amniótico era más diverso y contenía principalmente lecturas que se mapeaban a los comensales típicos de la piel, incluyendo Propionibacterium acnes y Staphylococcus spp”.

Ahora bien, una vez descartado cualquier indicio de infección, es razonable pensar que la presencia de bacterias en el útero forma parte de un proceso natural y saludable que podría influir en el desarrollo del sistema inmune del bebé, y nada es casualidad.

Stinson también ha considerado esta teoría, según declaró:

“Encontramos que los niveles de inmunomoduladores importantes en el meconio y mediadores inflamatorios en el líquido amniótico variaron según la cantidad y las especies de ADN bacteriano presentes. Esto sugiere que el microbioma fetal tiene el potencial de influir en el desarrollo del sistema inmunitario fetal”.

Sin embargo, los resultados de este estudio solo demuestran que hay ADN bacteriano, más no se adentra en las células funcionales, por lo que no se puede descartar aún la teoría de que este represente restos de microorganismos destruidos.

Referencias:

The Not-so-Sterile Womb: Evidence That the Human Fetus Is Exposed to Bacteria Prior to Birth. https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fmicb.2019.01124/full

The bacteria building your baby. https://www.eurekalert.org/pub_releases/2019-06/f-tbb060519.php