En el lago de Garda, un importante destino turístico del norte de Italia, un equipo de investigadores de la Universidad de Trento y de la Universidad de Utrecht, encontró que la rotación planetaria influye de manera significativa en el movimiento del agua afectando la mezcla de aguas profundas, que es de gran importancia para el ecosistema del lago.

El hallazgo agrega un nuevo aspecto de complejidad al evaluar la respuesta de los lagos profundos y estrechos al forzamiento externo y al cambio climático.

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Mezcla profunda

Ubicado al pie de los Alpes y rodeado de montañas escarpadas, el lago de Garda cuenta con una superficie de 368 kilómetros cuadrados y un volumen de agua de 49 kilómetros cúbicos, lo que le hace ser uno de los más grandes de la región alpina y el más grande de Italia. Su batimetría (equivalente submarino de la altimetría) es heterogénea, caracterizada por un tronco norteño estrecho (con un ancho promedio de 4 kilómetros) y una profundidad máxima 350 metros.

Los eventos de mezcla profunda (DME) contribuyen al intercambio de oxígeno y nutrientes  entre las capas superficiales y las aguas profundas.

Los lagos profundos de la región templada sufren largos períodos de estratificación térmica durante los cuales una capa bien mezclada, que intercambia calor y gases con la atmósfera, se forma sobre aguas profundas poco mixtas y ricas en nutrientes.

Si la estratificación térmica se debilita lo suficiente, la mezcla de agua superficial y profunda promueve la redistribución de oxígeno, nutrientes y energía a lo largo de la columna de agua, hasta la posible homogeneización.

De esta manera, las propiedades de la superficie, como la temperatura y las concentraciones de gas disuelto, se imprimen en capas profundas, en un proceso comúnmente denominado como eventos de mezcla profunda (DME, por sus siglas en inglés).

Por lo tanto, el transporte vertical y la mezcla profunda son factores claves que afectan la calidad del agua y el estado trófico del lago, incluidos varios procesos químicos y biológicos vitales para el ecosistema.

Efecto del cambio climático

Estudios recientes sugieren que se espera que la estratificación térmica aumente en respuesta al calentamiento del clima, con la consiguiente inhibición de la extensión y la frecuencia de los DME en el futuro.

El lago de Garda es un importante destino turístico del norte de Italia.

El efecto de una disminución duradera de los DME es el calentamiento progresivo, el agotamiento del oxígeno y el aumento de las concentraciones de nutrientes en las capas profundas, agravado por una fertilización reducida de las aguas superficiales.

Luego de dos años de análisis y simulaciones numéricas de la hidrodinámica del lago, los investigadores encontraron que cuando el viento sopla a lo largo del eje principal del lago de Garda, la rotación de la Tierra provoca una circulación secundaria que desplaza el agua lateralmente de una costa a otra.

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La ocurrencia de estas circulaciones secundarias tiene varias implicaciones para la hidrodinámica y su ecosistema. De hecho, además de estar asociadas con el desplazamiento lateral, se relaciona con la generación de DME en toda la cuenca, lo que contribuyen al intercambio de oxígeno y nutrientes (pero también de contaminantes) entre las capas de la superficie y de las aguas profundas.

Este análisis sugiere que la identificación de todos los impulsores de los DME, es un paso necesario para determinar el impacto del cambio climático en el funcionamiento del ecosistema del lago de Garda, un tema que, considerando la importancia ambiental y económica de este recurso hídrico, debe ser una prioridad en la agenda de los formuladores de políticas regionales.

Referencia: Importance of planetary rotation for ventilation processes in deep elongated lakes: Evidence from Lake Garda (Italy). Scientific Reports, 2019. https://doi.org/10.1038/s41598-019-44730-1

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