Para nadie es un secreto que las plataformas digitales ahora más que nunca están en una constante actualización de sus políticas, en principio, para convertir sus espacios en áreas más seguras y privadas para sus usuarios.

Sin embargo, dichas actualizaciones no necesariamente suponen una solución a los problemas que se están presentando en el día a día de la interactividad digital. Ese es el caso de YouTube, la plataforma de una de las compañías consideradas como “gigantes tecnológicas”, Google.

YouTube es el servicio de transmisión de videos más grande que existe y, por ende, el favorito de muchos: desde los más pequeños hasta los adultos de la casa. No obstante, aunque dicen estar trabajando por su comunidad, para así brindarles un espacio seguro, inclusivo y sin distinciones negativas, sus nuevas políticas presentan fallas que dejan mucho “a la imaginación”.

¿Homofobia sin filtro?

Un claro ejemplo de esto es el anuncio que hizo la compañía recientemente en el que parece indicar que el acoso homofóbico no presenta ninguna violación a las políticas de acoso actualmente vigentes para el servicio.

¿Cómo inicio todo? Carlos Maza, un corresponsal de Vox –publicación que forma parte de Vox Media, la también propietaria de The Verge–, denunció a través de un hilo en Twitter que el comentarista de derecha que hace vida en YouTube, Steven Crowder, se ha dedicado por un largo espacio de tiempo a realizar contenido que arremete contra Maza, su identidad sexual y su etnicidad.

Debido a eso, YouTube levantó una investigación que, de acuerdo con lo expuesto por The Verge, arrojó que Crowder no había violado, en ningún momento, las políticas en contra de los discursos de odio que existen actualmente en la compañía.

El equipo de YouTube se dispuso a contestar los mensajes de Maza para dejarle en claro que se realizó una revisión “profunda” de los videos del acusado, y, “aunque encontramos un lenguaje que fue claramente doloroso, los videos tal como están publicados no violan nuestras políticas”, aseguraron.

Según lo que expresa el transmisor de videos para la empresa es importante que sus creadores de contenido expresen libremente sus opiniones y si bien “pueden ser profundamente ofensivas” si en ningún momentos violan las políticas vigentes “permanecerán en el sitio”.

Es lamentable leer que las declaraciones de la empresa, que supuestamente está haciendo de todo y más para mantener a su comunidad segura, indiquen que los ataques, insultos y comentarios racistas/homofóbicos son meras opiniones que merecen tener un espacio público en la plataforma, sobre todo, en un mes como este en el que se celebra el orgullo de pertenecer a la comunidad LGBTQ+.

YouTube pide disculpas por permitir videos homofóbicos, pero no los eliminará

Menores de edad no están tan seguros

Esta no es la primera vez, en menos de una semana, que YouTube asegura que algunas cosas consideradas por la comunidad como incorrectas, en efecto, no incumplen con las políticas del servicio.

Apenas el lunes, YouTube anunció que estaría tomando medidas para mantener a salvo a los niños y menores de edad que consumen los videos de la plataforma. ¿Cómo? Vetándolos de los live-stream y asegurándose que el algoritmo de recomendaciones de videos no arroje tantas opciones que incluyan niños.

Sin embargo, aunque todo suena muy lindo en la teoría, en la práctica, YouTube vuelve a afirmar que si algún video que muestra a algún menor de edad no ha sido bajado de la plataforma es porque no viola, de ninguna manera, las políticas vigentes. Asimismo, alegan que han eliminado efectivamente aquellos que infringen la sección de seguridad infantil del reglamento.

Lo preocupante no es que de hecho existan videos que muestren menos de edad en la plataforma, sino que los encargados de velar por la seguridad de los menos de edad, dentro de los límites del servicio, afirmen que no dejarán de recomendar videos que muestren niños, aun conociendo los problemas relacionados con temas tan serios como la pedofilia.

Parece entonces que YouTube están haciéndose los sordos con respecto a las múltiples quejas de la comunidad, solo para que la “creatividad” de sus creadores de contenido prevalezca por encima de la seguridad.

Las noticias falsas tienen rienda suelta

Por último, no podemos hablar de fallas en el sistema y dejar por fuera el problema número uno de las redes sociales: las especulaciones y noticias falsas. No estamos diciendo que YouTube se ha mantenido al margen de ayudar a solucionar la divulgación de las fake news, pero de nuevo caemos en el área gris que existe dentro de los permisos de la plataforma y su método de “advertencias”.

Para explicarnos mejor, uno de los casos más “populares” que tocan este punto es el de Alex Jones de Infowars quien fue advertido de la posibilidad de perder su canal de YouTube por los discursos de odio que en él eran presentados.

No obstante, el área gris se remarca cuando la plataforma indica que Jones fue advertido más no sancionado, lo que quiere decir que luego de tres advertencias es que perderá su canal. Ahora bien, si estamos hablando del servicio de transmisión de videos más utilizado es casi imposible concebir que en vez de penalizar de manera definitiva al atacante hayan solo “amenazado” con castigarle.

La comunidad no se sintió para nada cómoda con la decisión del servicio, y, de nuevo, se presentaron bastante inconformes con el sistema de advertencias que, si somos objetivos, solo propone un “time out” –como le aplican a los niños rebeldes– para quienes se disponen a insultar y “opinar” de manera discriminatoria en la red.

Sin duda YouTube no es la única red social que debe prestar más atención a sus actualizaciones de políticas, pero, lamentablemente para la compañía, es de las más utilizadas, por lo que sus errores son más notorios.

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