Definiciones de marketing hay infinidades, ahora bien, de la palabra al concepto, hay un trecho largo. Todo empresario que busque ser exitoso, normalmente busca rodearse de gurúes que garanticen la estrategia de ventas perfecta para llegar al público deseado y poder obtener las tan preciadas ventas.

Rodearse de gente que sabe, no está nada mal, de hecho, es lo que se debiera hacer si se quieren cumplir las metas propuestas. No obstante, además de buscar a los agentes cualificados, conviene también nutrirse de los conceptos que giran en torno a eso que se desea aplicar, para lograr así un criterio bien fundado e intervenir con propiedad en el crecimiento de la empresa.

En lo que corresponde a lograr ventas y captar público ­–objetivo clave de todo negocio, como ya se dijo­–, hay un aspecto que es importante manejar, este es el del marketing y sus cuatro “P”. ¿Cuáles son estas?, te preguntarás, pues vamos a definirlas.

Las cuatro “P” del marketing según E. Jerome McCarthy

Bueno, para 1960 E. Jerome McCarthy –un reconocido contador y docente norteamericano–, luego de dar su definición de lo que era el marketing, consideró que para que esta funcionara cabalmente estaba sujeta a cuatro naturalezas bien puntuales:

Producto

Es algo tan simple como que es el objeto o servicio que se venderá, y tan complejo como que sin él no hay nada, pues es el eje en torno al cual gira el marketing.

Si se trata de conceptualizar, perderemos mucho tiempo, abarca muchas aristas, muchas visiones; simplifiquemos todo con decir, simplemente, que es lo que se pondrá en un mercado para que los consumidores lo adquieran.

Respecto a este elemento, hay que quitarse los estereotipos, humanizarlo un poco: no tiene que gustarle a todo el mundo, procurar eso, desgasta. Enfoquémonos en que debe cumplir una función, en solventar una necesidad, y listo.

Ahora bien, tampoco debe tener, necesariamente, forma física, y menos ahora en la era digital, se pueden vender ideas, pensamientos, estrategias, todo aquello que la red permita y que, por supuesto, ayude al consumidor. Si alguien se beneficia, es vendible.

Precio

Sí, el punto de quiebre, la balanza de lo justo, esto no es más que aquello que pedirás a tu cliente para que pueda acceder a lo que ofreces. Lo duro de esto es que, a pesar de ser algo simple, también es complejo. Tiene una dualidad bien interesante: muy caro, no lo compran; muy barato: es un regalo, no sirve.

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Lo importante para tomar la decisión adecuada respecto al precio es hacer un estudio de los consumidores y sus capacidades de compra. Si se tiene definido a quien va dirigido el producto, una pequeña encuesta en cuanto a lo que puede pagar, sería de gran ayuda. Eso sí, no pierdas, calcula bien lo que te costó elaborar el producto, concebir la idea.

Punto de venta

Pues hemos llegado al dónde y al cómo se distribuirá tu idea, tu producto. Ya lo vendiste, te felicitamos por eso, no obstante, ¿cómo lo harás llegar? Cuando estamos en el ámbito virtual esta es la preocupación menor, es algo simple de solventar, la red ayuda, y la híper conectividad que ahora vivimos permite acceder a datos de forma súper inmediata.

Pero si hablamos de objetos físicos y de grandes distancias, las cosas se complican, y mucho. Los envíos pueden significar grandes costos y pueden complicar las ventas. En este caso, las micro empresas son las más perjudicadas. Los grandes consorcios, no tanto, simplemente invierten en nuevas sedes en cada continente, y listo.

Debes delimitar tu rango de acción si vas a vender algo físico y estás empezando, o garantizar que una buena empresa de envíos asegure la llegada del producto sin daños.

Promoción

Este paso es simple de explicar, mas, en la práctica, no es tan fácil de abordar; se trata de cómo se dará a conocer lo que estás vendiendo.

Estrategias hay muchas, tienes el outbound marketing y su posibilidad de hacerte visible en instantes, aunque puede resultar fastidioso. El inbound marketing, mucho más preparado y dirigido a un público específico que tiene más probabilidades de fidelización, está también el mailing; en fin, hay muchas opciones, tan solo siéntate, respira, ve tu presupuesto y escoge la que más se adecúe a ti.

Artículo original de CyberClick.

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