Sin duda que todo procedimiento quirúrgico implica ciertos riesgos, y en la reunión anual de la Sociedad Europea de Anestesiología que se celebra en Viena, Austria, un equipo de  médicos presentó el caso de un hombre que sufrió un incendio en su cavidad torácica durante una cirugía de corazón de emergencia.

Los médicos del hospital Austin Health en Melbourne, Australia, donde se produjo el incidente, advierten que el caso resalta los peligros potenciales de los paquetes quirúrgicos secos en el entorno enriquecido con oxígeno del quirófano, donde hay dispositivos que se utilizan calor para cauterizar los vasos sanguíneos.

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Una combinación de cuidado

En agosto de 2018, un hombre de 60 años, el cual prefirió mantener su anonimato, requirió de un procedimiento quirúrgico de emergencia para tratar una disección aórtica ascendente: un desgarro en la capa interna de la pared de la aorta en el tórax.

Afortunadamente, el incendio se extinguió de inmediato sin causar lesiones al paciente y el resto de la operación procedió según lo planeado.

El paciente tenía antecedentes de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y se había sometido a un injerto de derivación de la arteria coronaria un año antes.

Cuando los médicos comenzaron a operar, notaron que el pulmón derecho del paciente estaba pegado a su esternón y que la EPOC había causado ampollas o grandes bolsas de aire en el pulmón.

A pesar de la disección cuidadosa, una de estas ampollas fue perforada causando una fuga de aire sustancial. Para prevenir la dificultad respiratoria, los flujos de gases anestésicos se incrementaron a 10 litros por minuto y se aumentó la saturación de oxígeno suplementario al 100 por ciento.

Nada que lamentar

Pero un incendio no comienza de la nada, incluso cuando tales gases se están escapando del paciente. Ahí es donde entra en juego el último ingrediente desafortunado: el electrocauterio.

El electrocauterio es un dispositivo electrónico que genera altas temperaturas usando una corriente eléctrica y se utiliza para cauterizar pequeñas heridas a fin de detener el sangrado rápidamente.

Aparentemente, el dispositivo electrónico se encontraba ubicado demasiado cerca del pecho del paciente, cuando una pequeña chispa aterrizó en el paquete quirúrgico seco y con el aire altamente oxigenado, estalló en llamas. Afortunadamente, el incendio se extinguió de inmediato sin causar lesiones al paciente y el resto de la operación procedió según lo planeado.

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Aunque el evento fue inusual, en realidad no es la primera vez que le sucede a un paciente. Hay reportes de otros siete casos anteriores en los que se ha producido un incendio en la cavidad torácica durante una cirugía, tres relacionados con la cirugía torácica y los otros cuatro durante la cirugía de bypass.

Todos los casos tenían los mismos elementos en común: un paciente con enfermedad pulmonar subyacente, dispositivos de electrocauterio, paquetes quirúrgicos secos y un incremento del flujo de oxígeno en la anestesia. Los médicos creen que se trata de una combinación que los cirujanos deben conocer y tener especial cuidado, a fin de evitar incidentes indeseados.

Referencia: Chest Cavity Fire During Emergency Cardiac Surgery: A Case Report and Review of the Literature, Austin Health 2019. https://bit.ly/2Z2ClSv

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